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Adicción a la adrenalina: ¿Cuáles son los riesgos de que seas un adicto?

La adicción a la adrenalina o epinefrina es cada vez más frecuente actualmente, pues son más las personas que se interesan por experimentar emociones fuertes.

Esta es una molécula y una hormona que liberamos en situaciones de alerta o de tensión. Esta sustancia permite que se desaten distintos procesos que permiten a nuestro cuerpo reaccionar ante un peligro potencial. La adrenalina tienen un propósito determinado: Brindar energía para que nuestros músculos y nuestro cuerpo pueda responder a una potencial amenaza o situación de peligro.

Ella nos permite actuar de manera rápida, prepara el cuerpo para que tenga el mayor rendimiento, por lo que podría decirse que esta nos activa para que podamos reaccionar adecuadamente en situaciones determinadas.

¿A qué nos referimos con adicción a la adrenalina?

Esto no es más que un gusto un poco exagerado en vivir estas situaciones en las que nuestro cuerpo segrega la hormona. Situaciones como conducir a grandes velocidades, saltar desde grandes alturas, practicar deportes extremos, entre otras cosas.

Varias personas que han probado esta sensación aseguran que la experiencia es comparable, por ejemplo, con el uso de las drogas.

Es como ser adicto a las drogas o al alcohol. Entre más lo haces, más te gusta. Wendell Scott, piloto de carreras, hablando sobre conducir.

Los adictos a esta sustancia ponen en peligro su vida. Esto se torna peligroso cuando la persona necesita experimentar esa sensación constantemente para sentirse viva.

Pero, ¿cuáles son los síntomas de la adicción a la adrenalina?

Esta tiene factores psicológicos que pueden estimular a la persona para que realice acciones que, en su estado de normalidad, tal vez no sería capaces de hacer; como correr a grandes velocidades, levantar objetos muy pesados, enfrentarte a situaciones que se consideren prohibidas, entre otras cosas.

La adrenalina hace que se dilaten las pupilas, se acelere el corazón y la respiración, nos sintamos eufóricos, suba la presión, entre mayor cantidad de sangre en los músculos e incluso experimentamos reacciones químicas equiparables a las que manifestamos a la hora de tener un orgasmo.

Siendo así, no es extraño que las personas generen un gusto por experimentar estas sensaciones, pues, como se menciona anteriormente, se asemeja a lo que se siente a la hora de consumir drogas.

Sin embargo, como en el caso de todas las adicciones, el exceso puede tornarse tan negativo que puede poner en peligro nuestra vida. A continuación, explicamos los riesgos de esta.

Riesgos de la adicción a la adrenalina

La mayoría, por no decir todas, de las situaciones en las que nuestro cuerpo segrega dicha hormona se caracterizan por ser atípicas, es decir, fuera de lo común, además de extremas.

Hacer cosas ilícitas, como desnudarte en público o entrar a una zona prohibida, ponerte en riesgo, como practicar deportes extremos o enfrentarte en una pelea que sabes que probablemente no ganarás, son unas de las tantas cosas a las que nos enfrentamos para sentir adrenalina.

No obstante, el hecho de salir ileso una o dos veces, no significa que siempre lo harás. Como ejemplo, ponemos el caso de Steve Irwin, conocido como “el cazador de cocodrilos”, quien murió cuando una raya venenosa clavó su pua en el pecho del presentador.

Es por esto que, por tu bien, te recomendamos que, si empiezas a sentir gusto por ponerte en peligro, te plantees si estás desarrollando una adicción a la adrenalina. Asistir a un centro de adicciones, como el nuestro, en Madrid, puede ayudarte a prevenir daños.

 

 

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