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Éxito o felicidad ¿Hemos confundido estos conceptos y nos hallamos extraviados?

La búsqueda de la felicidad es algo propio de nuestra naturaleza. Como sociedad, no obstante, tenemos la tendencia a considerar que esa felicidad solo se consigue a través del éxito. El ejecutivo político Herman Cain asegura que La llave de la felicidad no es el éxito, sino que esta es la llave del éxito. Amar lo que uno hace es la garantía de ser exitoso.

Siendo esta una verdad irrefutable, muchas personas insisten en atribuir al éxito la felicidad. Pero, en la última década, se ha llevado a cabo gran cantidad en Psicología; se ha demostrado con esto la tesis de el doctor Cain.

Éxito o felicidad ¿Dónde está la trampa?

Al remitirnos al concepto literal de éxito, notamos que implica culminar satisfactoriamente cualquier actividad desarrollada. Sin embargo, esta interpretación ha variado con el tiempo y se ha desvirtuado. Suele vincularse al poder, a los logros económicos, de status, entre otros relacionados. Podemos decir que con esa cinta métrica medimos todo: cuánto valemos como individuos y, con base en ello, qué tan felices somos.

Entender así el éxito es ciertamente problemático. Pues, de este modo tendemos a darle la importancia absoluta a los resultados de todo proyecto, sin reparar en el proceso. No disfrutamos el desarrollo de ese cometido, pues nos gobierna la preocupación por lo que nos corresponde hacer para terminar.

Este es, desde luego, un modo de vida lleno de estrés que, con el tiempo, nos acarreará malestares psicológicos, emocionales y físicos.

La trampa la esconde ese concepto viciado que tenemos del éxito. Por tanto, debemos descubrirla. Parte de ella es no saber con claridad cuál es el éxito de la vida propia. Porque cada uno de nosotros recibe la más plenas satisfacciones de hechos subjetivos. Asumir como propia la concepción de éxito construida por la sociedad es un grave error.

Podría pasarte la vida persiguiendo un éxito que no es el tuyo, sin llegar a la conciencia de que es una ilusión. De este modo es probable que sufras las consecuencias: el fuerte peso de una baja autoestima y la desintegración de la confianza en ti mismo. Del mismo modo, aunque llegases alcanzar tus objetivos, tras no obtener esos elementos que se suponen propios del “Éxito”, te sentirás fracasado. Muchas personas caen en depresión por no sentir el estado de felicidad que imaginaron tendrían.

Si nos trazamos como objetivo la felicidad, a la par del éxito, como si una cosa dependiese de la otra, erramos. Nuestro tiempo y la energía que sacrificamos en conseguir ese mal comprendido éxito nos cobrarán muy caro. Ese esfuerzo mal invertido seguramente nos traerá en el presente la verdadera felicidad, si lo usamos en lo que nos apasiona. Esto incluye el tiempo que pasamos con nuestros seres queridos y pareja.

¿En qué invertir, en éxito o felicidad?

La Universidad de Liege, en Bélgica, adelantó estudios que descartaron uno de los elementos más representativos del éxito, comprendido socialmente: el dinero. Pero esta conclusión bien podría intuirse a partir de las premisas que hemos planteado previamente. ¿Es un objeto como el dinero la felicidad, teniendo en cuenta que nuestras pequeñas y más importantes satisfacciones en la mayoría de los casos, no lo contemplan?

Más vale comprender que dedicar nuestras vidas a aquello que amamos, más allá de lo preconcebido, en el debate de éxito o felicidad, es garantía de autentica felicidad.