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La práctica de mindfulness afecta al funcionamiento del cerebro. Hace años la neurociencia ha demostró que el cerebro tiene neuroplasticidad (capacidad del cerebro de cambiar su estructura y por lo tanto su funcionamiento), ahora, los últimos avances de neurociencia y psicología han demostrado que mindfulness es la manera de cambiar nuestro cerebro tanto en su estructura como en su funcionamiento, para producir bienestar.

Gracias a la meditación mindfulness podemos aumentar la capacidad de la atención sostenida, reduciendo el tiempo en los que la mente se distrae con pensamientos fuera de la actividad que realizamos, aumentando así el rendimiento y la efectividad, reduciendo la ansiedad y el malestar que se produce cuando la mente divaga. Las distracciones producen una elevada actividad cerebral general, y una mínima activación de las redes neuronales que tienen funciones específicas, con lo cual nuestra mente está gastando mucha energía en actividades en las que no estamos físicamente, esto es lo que produce  ansiedad, depresión y  estrés, que nuestra mente divague futuras o posibles situaciones que ahora no se están produciendo.

Este estado del cerebro se produce en personas que sufren problemas como depresión, ansiedad y estrés crónico, que mediante el uso de imágenes de resonancia magnética funcional se han confirmado que estás actividades cerebrales se producen  cuando vienen pensamientos de malestar como preocupaciones, produciendo ansiedad y depresión. Cuando realizamos ejercicios de mindfulness centrando la atención en la respiración, por ejemplo, se disminuye esta actividad cerebral de preocupaciones, aumentando funcionamientos de las redes neuronales específicas de lo que estamos haciendo. Esto es característico de situaciones en las que se obtienen elevados rendimientos realizando tareas (deporte y música por ejemplo) y donde se experimentan estados de bienestar psicológico.

Aquí puedes ver imágenes del cerebro con práctica de mindfulness: Cerebro-y-Bienestar mindfulness

Investigaciones de neurociencia demuestran que el cerebro en la meditación mindfulness pasa por 4 fases.

  • Vagabundeo de la atención (vienen pensamientos que no se relacionan con la actividad a la que queremos dirigir la atención).
  • Toma de conciencia de que no se presta atención a lo que quiero, y si en los pensamientos
  • retorno de la atención a estímulo que quiero dirigirla
  • Atención sostenida: el cerebro se funde con la actividad, está completamente concentrado en lo que se hace, produce calma.

 

Mecanismos neuropsicológicos de Mindfulness

Gracias a la neurociencia y a las imágenes de resonancia magnética,  sabemos que la regulación de emociones ocurre con la acción de un circuito; región medial y ventrolateral del cortex prefrontal, que ejerce control sobre la amígdala, donde se procesan y a activan las emociones.

Este circuito es el mismo que se ve activado con la practica de mindfulness

En un estudio, Herwing et al., descubrieron que la actividad de la amígdala disminuía cuando los sujetos tomaban consciencia de sus estados emocionales (ejercicio de mindfulness), lo que producía descenso de la activación corporal. Mindfulness es fundamentalmente una técnica de regulación emocional, y aporta sensaciones subjetivas de calma, desapego, control de emociones, tranquilidad, etc.

En otro estudio se observó la influencia de mindfulness en la regulación de la ansiedad,  gracias a una mayor activación del córtex prefrontal medial,  del córtex cingulado anterior, del córtex prefrontal ventromedial y la ínsula anterior (Ives-Deliperi et. al., 2013, Zeidan, F. et. al. 2014). Neural correlates of mindfulness meditation-related anxiety relief. Social cognitive and affective neuroscience, 9(6), 751-759.

Un estudio que analiza el comportamiento del cerebro en personas con práctica de mindfulness madrid y sin práctica cuando se enfrentan a la tarea de tomar consciencia y desidentificarse de estados emocionales negativos. Encontrando  que en los participantes con altos niveles de mindfulness  se activaban más las áreas  del córtex prefrontal y se desactivaba la amígdala. Este resultado demuestra que mindfulness produce una mayor eficacia en el control de actividad de la amígdala, gracias al desarrollo del córtex prefrontal que se produce con la práctica .    

Mindfulness también ha demostrado que con su práctica se producen cambios en la organización funcional del cerebro, cambiando también niveles de dopamina, serotonina, melatonina, cortisol y norepinefrina  (Kilpatrick et al 2011). Impact of mindfulness-based stress reduction training on intrinsic brain connectivity. Neuroimage, 56(1), 290-298. (Esch, T. 2014). The Neurobiology of Meditation and Mindfulness. In Meditation–Neuroscientific Approaches and Philosophical Implications (pp. 153-173). Springer International Publishing.

En conclusión, mindfulness es la forma de contactar con nuestra propia mente, con resultados altamente beneficiosos para el bienestar subjetivo, y produciendo cambios neuropsicológicos.

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