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Demasiado a menudo, las noticias nos dejan entrever lo peor del ser humano. Algunas incluso suscitan nuestro asombro por el alcance de la maldad de ciertas conductas o el número de individuos implicados, ya sea de forma directa o por pasividad. No obstante, en otras ocasiones también hay sorpresas agradables: recientemente, un centenar de personas en Londres logró coordinar sus esfuerzos para levantar un autobús de dos toneladas y liberar a una persona atrapada bajo él. ¿Con qué visión de la naturaleza humana tendríamos que quedarnos, y qué determina que un grupo de gente pueda actuar de forma perversa, pasiva o heroica?

El psicólogo Phillip Zimbardo ha dedicado buena parte de su vida a contestar esta pregunta, desde que en los años 70 realizó uno de los experimentos más famosos de la historia de la Psicología: el de la prisión de Standford. En él, se seleccionó a 24 personas que nadie hubiese dudado en calificar de “normales”: sanas y estables psíquicamente, de clase media y ningún historial delictivo por mínimo que fuera. A la mitad se les dijo que asumirían el rol de prisioneros en una cárcel simulada, mientras que los demás serían los guardianes. Se les dio instrucciones a estos en el sentido de que tendrían que mantener su autoridad y el orden entre los reclusos, aunque sin recurrir jamás a la violencia física. El experimento tuvo unas repercusiones tan rápidas e inesperadas que, a pesar de estar programado para durar dos semanas, hubo de interrumpirse a los seis días: los guardianes no tardaron en sobrepasar toda expectativa con sus comportamientos sádicos y humillantes; los prisioneros, aunque al principio trataron de rebelarse, pronto asumieron una actitud pasiva, y cayeron en la depresión y la angustia. zimbardo el-experimento-2-presos-y-guardias

Aquel experimento convenció a Zimbardo del poder de las situaciones sociales frente a la disposición de cada persona. La obediencia, respaldada por una ideología o una institución, así como verse revestido de autoridad, hacen que personas normales y corrientes puedan actuar de forma escalofriante. No es necesario que sean, por usar un término un tanto infantil, “malos”. Eso abarca desde ciertos comportamientos adolescentes mediatizados por la presencia de los iguales, a los prejuicios mantenidos de forma activa y a veces violenta por personas adultas. Incluso en hacer la vista gorda cuando somos testigos de algo que reconocemos como incorrecto.

A pesar de sus hallazgos, Phillip Zimbardo está lejos de mostrarse pesimista.Está convencido de que las personas, en nuestra inmensa mayoría, deseamos hacer el bien. El problema es que no todas poseemos las habilidades o la confianza suficiente como para hacer frente a un contexto no muy favorable y a las presiones sociales. De esta idea, como de su búsqueda constante de hacer útiles los hallazgos de la psicología experimental para la vida cotidiana, surge su “proyecto para la imaginación heroica”: el Heroic Imagination Project (HIP).

El HIP parte de la base de que no sólo somos capaces de oponernos al contexto social, sino también de cambiarlo por medio de actos de heroísmo cotidiano. Para eso es necesario modificar la percepción que tenemos de la heroicidad como algo excepcional, reservada a personas muy carismáticas, y normalizar la acción heroica basada en actos pequeños y pacíficos al alcance de cualquiera. Pero también resulta esencial tomar consciencia de las fuerzas que normalmente nos hacen pasivos o nos llevan por derroteros poco recomendables. El HIP se ha instituido como una organización cuya principal finalidad es formar a individuos e instituciones para que sepan de fenómenos tales como el efecto espectador, el conformismo o la obediencia ciega a la autoridad, y sepan identificarlos en el día a día. El proyecto de Phillip Zimbardo hace un especial hincapié en el trabajo con los niños, pues si les transmitimos estos aprendizajes y expectativas, es mucho menos probable que se den problemas como el acoso escolar, y más fácil soñar con un mundo más justo.

Iniciativas como la llevada a cabo por Phillip Zimbardo resultan esperanzadoras.

Desde IPSIA Psicólogos Madrid te invitamos a que hoy trates de ser un poco más consciente de qué pensamientos surgen en ti de forma automática cuando te encuentras en una situación social. Seguro que descubres cosas muy interesantes.