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Los problemas de comunicación en las parejas son habituales como motivo de consulta. Se trata de un área fundamental en las relaciones, que probablemente si se ve deteriorada, pueda influir en las demás áreas, si hay discusiones frecuentemente, es probable que no haya intercambio de afectos ni detalles con el compañero/a, si no conseguimos empatizar con el otro posiblemente esté afectando también al deseo y las relaciones íntimas entre ambos, etc.

Puntos clave como:

  • Saber escucharse.
  • Comprender la postura del otro.
  • Hacernos comprender de manera asertiva sin ofender.
  • Negociar por un acercamiento de posturas donde se cuiden las necesidades de ambos y se puedan tomar decisiones.
  • Solucionar problemas concretos.

Son fundamentales para una comunicación saludable y efectiva, todo ello se puede ver dificultado por:

  • Faltas de respeto.
  • Interpretaciones de comportamientos y mensajes del otro.
  • Querer solucionar todos los problemas a la vez.
  • “Contra-quejas”, donde uno al recibir una crítica adopta una postura a la defensiva y responde con otra crítica en lugar de asumir responsabilidades y llegar a acuerdo.
  • No aceptación del otro/a.
  • No empatía.

Las discusiones, conflictos abiertos, problemas no resueltos, pueden hacer daño a la relación, la pareja no sabe bien muchas veces cómo parar estas dinámicas perjudiciales para ambos y lejos de aliviar los conflictos se adentran en “batallas” donde hay más preocupación por llevar la razón que otra cosa.

 

Es importante saber que en toda discordia se puede trabajar por identificar los errores que cada uno comete para poder llegar a asumirlos y cambiar, desarrollar cada uno su lado autocrítico y así fomentar un buen clima para comentar la crítica constructiva, expresar la molestia y plantear alternativas de solución al compañero. Tras identificar el error propio, podemos ver la parte de razón que tiene el otro. Por ejemplo:

“Has llegado tarde como siempre, ya no llegamos a ver la película.”

-“No llevas razón, no siempre llego tarde, además siempre soy yo quien tiene que traer la compra y esto ha hecho que hoy haya llegado tarde. Deberías de agradecérmelo.”

Es fácil ver cómo va a acabar el día para esta pareja, seguramente enfadados y sin resolver nada. La alternativa sería poder parar antes de iniciar el enfrentamiento y expresar de un modo distinto la respuesta a la crítica:

-“Entiendo que estés enfadada porque teníamos planeado ir al cine y he llegado tarde, lo siento. El problema es que si me gritas me siento bloqueado y no puedo continuar una conversación tranquila, ¿de qué manera crees que puedo actuar la próxima vez?”

-“Perdona, veo que me he enfadado y al gritarte no he facilitado nada el asunto. Preferiría que me mandaras un mensaje para avisarme que llegas tarde, así me da tiempo para cambiar los planes.”

La mayoría de las veces los problemas de comunicación vienen con dificultades del día a día como estos, problemas en la convivencia, gestión de las tareas domésticas, discrepancias en el ocio compartido… Si conseguimos tomar conciencia de qué nos molesta, preocupa, duele, cabrea, etc. y trabajamos por encontrar la manera adecuada y asertiva de poder transmitirlo, muchos de estos conflictos disminuirían.