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Nuestro centro de psicología infantil es especialista en las rabietas de los niños.

 

¿Qué son y cómo controlarlas?

 Nuestros pequeños desde el nacimiento hasta aproximadamente los dos años, eran más o menos tranquilos, calmados, les decíamos que no a algo y obedecían….de pronto, de la noche a la mañana se convierten en unos diablillos que se oponen a todas las normas o limites que les ponen los padres,  si quieren algo y no lo consiguen, empiezan todo el ritual de conductas que ya conocemos (pataleos, lloros, gritos….) y si les pillan fuera de casa, los padres sólo piensan “tierra trágame”.

Por todo esto, los 2 años, son conocidos como la “primera adolescencia” y “etapa del oposicionismo”, los niños, se revelan ante el inicio de las primeras normas y límites. Vamos a ponernos por un momento en la piel de ese niño de 2 años, seguramente, nuestro pensamiento sería: ¡Qué pasa, si hasta hace nada hacía lo que quería y nadie me decía nada!  Esta lucha suele alargarse alrededor del año, año y algo, siempre teniendo en cuenta que cada niño es un mundo. Pasado este tiempo, el niño se da cuenta que no puede conseguir sus objetivos sin la ayuda de sus padres, les necesita, por tanto, alrededor de los 3 años entramos en la etapa de la “crisis del oposicionismo”, nuestro temido diablillo vuelve a convertirse en el angelito de antes. Esta etapa dorada dura aproximadamente hasta los 5 años, apareciendo a los 6, un despunte de nuevo de rabietas.

Hay que tener algo claro, no todos los enfados son rabietas, los niños pequeños pueden enfadarse, gritar, tirarse al suelo y no tiene que estar teniendo una rabieta en ese momento. Las rabietas están relacionadas con la frustración.  El niño con la rabieta está comunicando a los adultos algo que con el lenguaje no sabe. Se le plantea un problema y sabe que gritando, llorando o tirándose al suelo, lo conseguirá en seguida.

Nuestros psicólogos infantiles en Madrid te ayudarán a que se dejen de producir rabietas en los niños.

  

Pautas de actuación para  los padres:

Podemos optar por dos opciones, ceder a la petición o no. Si se cede se consigue que la rabieta se mantenga, ya que se estará reforzando la idea del niño de que es una buena forma de solucionar los problemas que se planteen. Por tanto:

–       Mantener la calma, ser firmes y seguros en su actitud. Cuando ponga en marcha una rabieta nunca podrá conseguir lo que quiere.

–       Si se prevé una rabieta, intentar distraer al niño y desviar su atención.

–       El adulto tiene que demostrar que, como tal, sabe controlar sus emociones (recordemos que somos modelos para ellos).

–       Enseñar otros comportamientos alternativos adecuados para su edad y la madurez alcanzada en ese momento, como por ejemplo, hacer peticiones de forma calmada y reforzarlo.

–       Saber qué es lo que intenta decir el niño, qué es lo que quiere conseguir o para qué le sirve la rabieta.

–       Cuando la rabieta se ha producido, ignorarla (extinción) y dejar que pase el chaparrón. Se puede coger al niño y alejarlo del estímulo que ha provocado la aparición de la rabieta.

–       Si la rabieta se produce fuera de casa, intentar alejarle lo más posible del resto de gente, hasta que se tranquilice, no intentar razonar ni discutir y no prestar atención hasta que se haya tranquilizado.

–       Si la rabieta se produce en casa, se le puede llevar al llamado “rincón de pensar”, éste debe ser un lugar libre de estímulos que puedan distraer a la niña, es decir, no puede haber nada, un sitio podía ser el pasillo, por ejemplo. Permanecerá allí, el tiempo correspondiente a cada edad, si tiene 2 años, 2 minutos, si vemos que no se ha tranquilizado, podemos dejarle algún rato más.

 

Psicólogos infantiles en Madrid, especialistas en rabietas en niños.