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RUPTURA TRAUMÁTICA

Una ruptura de pareja traumática es aquella donde la persona que es dejada sentirá una serie de emociones muy intensas, acompañadas de un discurso y comportamiento coherente con estas emociones, por ejemplo: un dolor muy grande, junto a un aislamiento social y unos pensamientos en torno a la auto-inculpación, o bien una angustia enorme, seguida de una eximición de responsabilidades y pensamientos relativos a la venganza.

 

Es natural que tras una ruptura, ambos miembros sientan dolor y sufran un período natural de adaptación a la nueva realidad sin el otro/a. En el caso de una ruptura traumática, las vivencias de las emociones serán más intensas y limitantes, habrá multitud de reacciones y todas ellas de alta carga emocional disfuncional para la persona, que dificulta su día a día. Lo que está claro es que una ruptura traumática supondrá un gran sufrimiento a la parte de la pareja que es dejada.

  • ¿Qué condiciones contribuyen a que la persona lo viva tan negativamente?
  • Que no lo espere: que no haya indicios y la persona sienta que todo iba bien en la relación. Que no haya podido participar en la decisión ni reflexionar con la pareja sobre ello. Esto le deja en un estado de “shock” y vulnerabilidad.
  • Irrupción de una tercera persona: puede suponer un daño a la autoestima, sentimiento de rabia e impotencia, indefensión. Todo esto dependiendo siempre de las características personales y el estilo de afrontamiento de dificultades y conflictos.
  • El nivel de compromiso en la relación: proyectos en común ya iniciados o pendientes de comenzar, convivencia, hijos…
  • Cómo se comunique la decisión y se actúe tras la ruptura: si no hay empatía, cuidado en la forma de decirlo y existe una total ausencia del otro/a, desapareciendo totalmente nada más transmitirlo, probablemente hará que le sea más difícil recolocar la nueva situación sin este/a compañero/a.
  • El marco referencial de la persona que es dejada: si tiene una buena red social de apoyo, buenos recursos de afrontamiento y solución de problemas, una vida saludable y funcional en general, puede resultar menos compleja la adaptación y superación de la ruptura.
  • El que haya dependencia emocional a la expareja, dificulta también el progreso sin él/ella.

El proceso de superación conllevará la aceptación primero de la decisión, la aceptación y asunción de emociones propias derivadas de esta decisión, recolocar(se) en la vida, con nuevos hábitos y proyectos, por último, la adaptación al mundo sin la otra persona.

Las manifestaciones características son:

  • Dolor, sentimiento de vacío.
  • Apatía.
  • Estado de ánimo bajo.
  • “Shock” al principio, la persona no puede creerse lo que está pasando.
  • Desasosiego por la pérdida de proyectos comunes.
  • Sentimiento de culpa.
  • Pensamiento y atención dirigida a la expareja.
  • Disminución de la autoestima.
  • Distorsiones del pensamiento, por ejemplo: “nadie me va a querer ya”.
  • Aislamiento social.
  • Disminución del tiempo de ocio.
  • Afectación a muchas áreas vitales: laboral, familiar, amistad…
  • Problemas de sueño y alimentación.
  • Posibles somatizaciones.

A través de la Terapia de Parejas, se podrá ayudar y apoyar a la persona en este duro proceso de ruptura traumática, previniendo una cronificación del problema y pudiendo salir reforzado/a tras su superación.