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Aumento de las discusiones en Navidad, problemas de pareja durante las fiestas.

La comunicación en pareja es un área clave en las relaciones interpersonales y que cuando hay problemas, es una de las primeras en verse afectada. Una mala comunicación donde abunden los malentendidos, reproches, clima hostil, silencios inapropiados, no saber realizar de manera adecuada peticiones o críticas (al igual que recibirlas), pueden ser causa de daño en la pareja, de igual forma que puede mantener la tensión en la relación y no solucionar dichas tiranteces.

 

Todas estas dificultades pueden aumentar en período de fiestas, cuando abundan las reuniones con las familias de ambos miembros, vacaciones escolares de los hijos, discrepancias en tomas de decisiones (con qué familia se reúne la pareja, qué comidas de amigos se organizan, qué fechas de vacaciones se escogen para coincidir lo máximo posible, etc.) Hay diversas responsabilidades que se tienen que repartir y pueden, en un momento dado, generar conflictos dentro de la pareja, si no se saben gestionar podrán dar lugar a discusiones y una creciente irascibilidad por las dos partes.

 

Como pilar fundamental de toda relación hay que considerar el estilo comunicativo y el contenido de los mensajes que se quieran transmitir. Algunas recomendaciones para no derivar conversaciones en discusiones contraproducentes pueden ser:

  • No sacar constantemente asuntos del pasado, centrarse en las emociones y razonamientos presentes:

 

-“Yo dejé mi casa por ti y mira como me lo agradeces…”- VS –“Ha sido muy duro mudarme a un lugar donde no conocía a nadie y en ocasiones me siento solo.”

 

 

  • No estar a la defensiva:

 

-Siempre estás igual, seguro que vamos a ir a cenar a casa de tu familia como todos los años, a ver si propones algo diferente”- VS – “Este año me gustaría pasar la Nochebuena en casa de mis padres, realmente me hace ilusión, podemos celebrar Nochevieja en la de los tuyos, ¿te parece?”

 

  • Cuidado con el contenido del mensaje para que el que lo reciba no lo vea como un ataque. Trabajar el modo de dar y recibir críticas constructivas para no caer en el “y tú más…”; “tú también lo haces…”, e

 

  • No querer colaborar:

 

-“Paso de hablar del tema, siempre estás con lo mismo y no llegamos a nada.”

 

  • Hacer alusiones a aspectos concretos, no generalizar:

 

-“Eres un desastre”- VS –“No has recogido el baño y me es muy difícil encontrar las cosas de los niños al estar desordenado, ¿podrías recogerlo cuando acabes de revisar el artículo?

 

El generalizar con calificaciones tipo “eres un desastre” resulta abstracto y difícilmente lleva a soluciones en ese momento específico.

 

  • Antes de iniciar una discusión, atender al esquema “qué quiero decir – por qué quiero decirlo – cómo lo voy a decir”. En lugar de entrar en las dinámicas habituales que nos llevan a conflictos y no nos llevan a ningún lado, únicamente a sentirnos peor.

 

  • No abrumar al otro/a con diez asuntos pendientes a la vez, comenzar por el prioritario, el que más nos preocupes o inquiete.

 

  • Expresar sentimientos, preocupaciones, deseos, opiniones en primera persona, así evitamos culpar al otro/a y promovemos la colaboración de la pareja:

 

-“Me gustaría que en esta semana de Navidad, aprovechando que tenemos vacaciones, compartiésemos más tiempo juntos, ¿qué te parece si vamos a cenar mañana al sitio nuevo que nos dijeron Marta y Juan?”- VS -“Nunca quieres hacer nada conmigo, ahora encima en vacaciones, estás todo el rato con tus amigos, eres un egoísta.”-

 

  • Saber expresar lo que molesta de la pareja para no acumular rencor hacia el otro/a.

 

  • No adivinar el pensamiento ni emociones de la pareja:

 

-“Ya viene cansada, siempre dice lo mismo, lo que pasa es que ya no le atraigo.”-

 

  • No realizar interrupciones en la conversación con el otro/a, no emplear ironías en las discusiones, no hacer desprecios ni chantajes.

 

  • Fomentar y desarrollar la autocrítica y la empatía. Asumir errores propios y responsabilizarse de solucionarlos si se pudiera.

 

  • No discutir en situaciones donde impere un clima emocional de tensión y agotamiento, evitando así un conflicto más que probable, lo podremos posponer para un momento más adecuado para debatir, donde ambos estén tranquilos y con una buena predisposición a llegar a un consenso.

 

  • No suponer que la pareja debe saber cómo me encuentro y lo que pienso:

 

-“Si me quisiera realmente, sabría que estoy cabreado.”-

 

Las parejas podrán aprovechar estos días de cambios en sus rutinas para hacer aquellas actividades pendientes que han quedado a lo largo del año, realizar actividades agradables para ambos que reporten disfrute y placer en los dos y no perder de vista antes de iniciar una posible discusión, “qué objetivo” hay detrás de ésta y si a través del conflicto abierto se va a conseguir dicho objetivo. Siempre se podrá trabajar desde otras alternativas a las disputas, cuidando y priorizando la relación de pareja y a ambos miembros.

 

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