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Introducción

Pocas emociones llegan a ser tan complejas como los celos. El mensaje es muy claro: tenemos miedo a que otra persona ocupe nuestro lugar, debiendo mejorar las inseguridades que nos rodean.

Hay frases que todos hemos escuchado en algún momento de nuestra vida, frases como: “Si es celoso es porque te quiere” o “soy celoso porque te amo”. A partir de estos errores se disparan sentimientos diversos y profundos.

Pero tenemos que saber que los celos no demuestran amor en ningún momento. Son una respuesta emocional al miedo de perder algo, algo que asumimos que es de nuestra propiedad, una idea, al fin y al cabo, sumamente nociva.

Los celos son una alarma que nos alertan de la existencia de un peligro. Esto no es otra cosa que el pánico a perder el cariño de nuestro ser querido. Estas emociones suelen ir acompañadas de sensaciones como la de exclusión o abandono.

Los celos no se dan solo con la pareja, sino también entre hermanos, amigos, familiares, compañeros de trabajo, etc. Es por ello que este sentimiento forma parte desde siempre de mitos, canciones, leyendas, libros y por supuesto, de estudios científicos.

¿Cuál es la base de los celos?

En la década de los 90 se llevó a cabo una investigación por parte de la Universidad de Nueva York donde se buscaba comprender la raíz de los celos. Los resultados dejaron claro algo que ya intuían los psicólogos: detrás de los celos está la baja autoestima, la inseguridad y sobre todo una infancia donde no hubo un apego muy saludable.

Por otra parte, un estudio publicado en la revista Developmental Psychology, advierte que los adolescentes son cada vez más controladores y celosos. En la actualidad, la agresividad y los celos, así como el maltrato y el control hacia la pareja son realidades que vemos cada vez más habituales. Esto es algo muy delicado sobre lo que reflexionar.

La pareja necesita independencia de cada uno de sus miembros, poder decidir, y crecimiento personal y profesional. Crear un vínculo pleno con el ser amado implica saber crecer en la relación construyendo lazos fuertes, pero también soltando para que tanto el uno como el otro se vean capacitados de alcanzar metas personales.

Como podemos comprobar los miedos excesivos y falta de desarrollo emocional y personal genera, a largo plazo, una elevada tasa de infelicidad. ¿Qué podemos hacer?

Lo importante es dirigirse directamente al foco que los produce. Es necesario por tanto que nos cuidemos, que potenciemos nuestra autoestima, nuestra imagen personal y nuestro autoconcepto. Es de vital importancia en las personas que amamos.

¿Cuáles son los motivos?

Los celos se sienten cuando creemos que alguien puede darle a nuestra pareja aquello que no obtiene de nosotros y, como consecuencia, perderemos su cariño.

Lo cierto es que siempre habrá alguien que pueda cubrir mejor que nosotros algunos aspectos, pero esto no quiere decir que se pierda el amor por ello.

Cuando otro tiene algo que nosotros no tenemos, o eso es lo que creemos, y se acerca a nuestra pareja, comienza el resquemor, la rumiación. Cuando esta sensación es leve, puede ser un estímulo para estrechar la relación en alguno de sus aspectos, en el tema sexual o como compañeros de vida.

Sin embargo, cuando este resquemor resulta insoportable, nos encontramos mal y la relación comienza a verse deteriorada.

De esta manera, comenzamos a vigilar a nuestra pareja, sin darnos cuenta de que el alimento de los celos son nuestras propias carencias e inseguridades.

Soluciones

Analiza de qué manera tu pareja “te pone” celoso. A veces se trata de una persona, otras de actividades o situaciones. Determina qué elementos se dan ahí que puedan atraer a tu pareja.

Deja que el nivel de los celos se tranquilice y, en soledad, pregúntate: “¿Qué tiene esa persona que no tenga yo?”.  Y si se trata de una actividad: “¿Qué saca de ahí que yo no puedo darle?” o “¿qué le da a esa actividad que no te da a ti?”.

Si, por ejemplo, es el deporte, el fútbol en concreto quien se sitúa en la pareja, entiende que no se trata de competir con su pasión por el fútbol, solamente hay que trabajar para disfrutar más juntos.

Nos tenemos que preguntar si admito que encuentre situaciones de ocio fuera de mí, por ejemplo, la satisfacción que le proporciona esa cena mensual con sus compañeros o unas vacaciones por su cuenta para practicar sus deportes favoritos.

Los límites entre “lo aceptable” y “lo inaceptable siempre será tema de eterna discusión. Lógicamente, no es lo mismo aceptar que charle amigablemente con una compañera de trabajo que salga con ella por la noche.

También hay que esforzarse para aceptar que no puedes serlo todo para el otro, de la misma manera que el otro no puede serlo todo para ti. Una relación de pareja se llena de espacios propios y compartidos.

Repasa los motivos que te dicen que eres inferior a los demás, y reconoce que son antiguas ideas sobre ti mismo que te han acompañado durante toda la vida, impidiéndote realizar lo que deseas.

Son estas ideas las que fomentan los celos. Nadie necesita ser perfecto, cada uno es digno de amor tal cual es.

Señales comunes de celos enfermizos

-Revisar el teléfono de sus allegados (familiares, pareja) de forma constante, y también sus cuentas personales (Facebook, e-mail…).

-Desconfianza de los compañeros de trabajo, tanto de hombres como mujeres.

-No aprueban que sus parejas realicen actividades personales de ocio.

-Asumen que las compras personales que realizan sus parejas son regalos hacia otras personas.

-Privan a sus parejas de disfrutar de espacios con otras personas.

-Critican, humillan, regañan y desvalorizan constantemente a sus parejas.

Suelen tener una actitud grosera y altiva.

-Ridiculizan y abochornan a sus parejas frente a otras personas.

Conclusiones

Se pueden sentir celos por múltiples cosas, pero sobre todo están relacionados con aquellos temas en las que la persona se siente más insegura…

Es muy habitual experimentar esta sensación cuando vemos a personas más calificadas que nosotros, y cuando tememos perder ese vínculo con nuestras parejas afectivas.

Si dejáramos de lado la idea de que el otro es de nuestra propiedad, los celos no existirían, es así de simple. Por naturaleza, el ser humano se ha criado en un ámbito donde se apropia de todo lo que tiene a su alrededor.

En el caso concreto de la pareja, donde hay más casos de celos, deberían importar las opiniones y los sentimientos de ambos, tiene que haber un equilibrio. No podemos pretender manipular al otro con lo que queremos, cuándo y cómo.

Los psicólogos señalan que los celos constan de emociones que no se pueden esconder, tenemos que saber que están ahí, gestionarlos y buscar soluciones para eliminarlos.

En la mayoría de los casos parten de miedos infundados e inseguridades, dimensiones psicológicas que deberemos tratar en nosotros mismos.

Si tu pareja está controlando cada uno de tus pasos, si critica cómo vistes o te prohíbe pasar tiempo con tus amistades y familia, reacciona y abre los ojos: ese amor es insano.

Es una buena solución aceptar los sentimientos e intentar comprenderlos y hablarlos con nuestra pareja.

Deberíamos evitar que los celos dañen nuestras relaciones. En numerosas ocasiones, detrás de una conducta celosa se pueden esconder trastornos emocionales o de personalidad que es necesario trabajar.

No dejemos para mañana la infelicidad que los celos nos hacen sentir hoy.

No dudes en pedir ayuda si así lo consideras necesario. En Ipsia Psicología contamos con expertos en el tema que te ayudarán en lo que necesites.