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¿De qué manera afronto la jubilación?

Tener un trabajo es mucho más que una forma de ganar independencia económica, es una manera de crecer como personas y de socializar. Por ello, cuando llega el momento de la jubilación y a pesar de habernos sentido felices en nuestra carrera profesional, es muy significativo encontrar diferentes opciones que nos permitan sentirnos valiosos tanto la sociedad como a nivel personal.

No todas las personas afrontan la tercera edad y la jubilación de la misma manera. Hay ocasiones en que esta etapa de la vida significa paz, tranquilidad y descanso, pero en otras los sentimientos que aparecen son muy distintos, llegando a aparecer épocas de soledad y depresión.

Es de vital importancia tener en cuenta una serie de circunstancias, como la vida marital, el sexo de la persona, el estado de salud, el grado de dependencia con respecto al cónyuge, el estado laboral, el apoyo familiar y social, los ingresos económicos, el nivel de personalidad y educativo, ya que dichos factores influirán profundamente en cómo afrontemos esta nueva etapa de nuestra vida.

Jubilación, ¿y ahora qué?

Diferentes etapas en la jubilación

El sociólogo y gerontólogo norteamericano, Robert C. Atchley, investigó en 1975 la forma de adaptación a la jubilación y constituyó diversas etapas que desvinculaban gradualmente de la persona a su anterior vida laboral. De esta forma, establecía los siguientes períodos:

-Prejubilación: En este período prevalecen las ideas que tenemos sobre cómo será nuestra jubilación y los eventos que tendremos cuando lleguemos a ella.

-Jubilación: En esta etapa, las emociones que se comprueban son la liberación, el descanso, la euforia, de ser conscientes que se dispone de mucho tiempo libre y de la idea de que ahora podremos realizar esas actividades que teníamos aparcadas.

-Desilusión: Tras un merecido descanso, asoma una etapa que refleja el momento en el que nos damos cuenta de que la jubilación no es como la habíamos planeado. Llega la desilusión.

-Reorientación: Aquí es cuando nos damos cuenta de la realidad, no de lo habíamos imaginado.

-Estabilidad: Aquí nos hemos concienciado plenamente de nuestra nueva situación como jubilados, estableciendo tareas diarias en consonancia con nuestra nueva forma de vida.

Me preparo para la jubilación

Con mucha frecuencia a día de hoy, diferentes profesionales organizan cursos con la finalidad de preparar a nivel psicológico a los participantes, para que sean capaces de desafiar esta nueva etapa de la forma más serena posible.

Estos cursos proponen la jubilación como una continuación de su vida anterior, donde se pueden desarrollar actividades de ocio o iniciar nuevas.

Los psicólogos trabajan para ayudarte a aceptar la nueva realidad, estableciendo habilidades de prevención ante problemas psicológicos que pueden surgir, como ansiedad, depresión o inestabilidad emocional.

Estrategias como la relajación, el autocontrol o el desarrollo de habilidades sociales permiten a este sector de personas adaptarse a su jubilación.

Una vez jubilado, ¿en qué puedo ocuparme?

El camino de la vida laboral a la jubilación puede ser difícil y conllevar un tiempo de adaptación. Se trata de reajustar la rutina mantenida durante muchos años de la vida adulta. Es importante crear nuevos hábitos que nos permitan organizar nuestro día a día.

Existen diferentes opciones de ocio, cada persona encontrará las que más le gusten, entre ellas tenemos:

– Viajar

Ahora, al tener tiempo y dinero, es el momento ideal para visitar aquellos países o ciudades que siempre quisiste conocer. También puedes visitar a tus familiares y amigos que viven fuera.

-Estudiar

Nunca es tarde para volver a estudiar. Sin prisa, estudia por hecho de querer formarte en algo concreto, diferente a tu profesión. Te permitirá tener horarios, aumentar tus conocimientos y relacionarte con otras personas.

-Cursos

Te puede apetecer practicar yoga, pintura, lectura, o coloquios sobre películas. Si te organizas bien los días respecto a actividades que te gusten puede ser una estupenda manera de mantenerte activo.

-Ser voluntario

Te sentirás satisfecho si organizas tu tiempo en ayudar a los demás o participas con asociaciones comunitarias o benéficas. ¡Haciendo feliz a los demás te lo harás a ti mismo!

Trabajo después de la jubilación

Hay personas a las que les es complicado amoldarse a una vida observadora, ellos prefieren seguir trabajando. Sobre todo los que han tenido su propia empresa, cuando llega la hora de jubilarse prefieren seguir gestionando en lo que pueden y dar algunas instrucciones generales.

A día de hoy, la edad legal en España para jubilarse está en los 65 años y 6 meses, pero aumentará hasta los 67 en 2027, aunque la realidad confirma que la mayoría de los trabajadores se jubila a los 64 años.

Afortunadamente, la esperanza de vida de nuestros mayores cada vez es mayor, por lo que es muy importante sentirse y mantenerse activo para poder disfrutar de actividades relacionadas con nuevas formas de ver la vida a partir de la jubilación.

Conclusiones

Adaptarse a la jubilación no siempre es sencillo y en algunos casos sus secuelas conllevan un impacto emocional que requiere de tratamiento por parte de un profesional.

En Ipsia Psicología te ayudaremos en lo que necesites.