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Psicología infantil: ¿Qué es el duelo infantil?

La etapa infantil es una etapa de la vida repleta de cambios vitales, de mejora de capacidades, de crecimiento físico y psicológico y de logros de muy diversa condición.

El profesor de psicología Robert A. Neimeyer, dice que todo cambio supone una pérdida, de la misma manera que una pérdida es imposible sin un cambio. A lo largo de la vida y desde el nacimiento, discurrimos en continuos vínculos y pérdidas. Hasta la última y definitiva, que es la muerte.

Cada pérdida comporta un duelo, y su intensidad dependerá del tipo de pérdida y de la capacidad de cada persona en trabajarlo. En este sentido, la edad del niño va a ser decisiva para entender de qué recursos psicológicos dispone.

¿De qué forma abordamos el duelo infantil, qué podemos hacer para ayudar a que los niños se enfrenten y superen la pérdida de un ser querido?

Seguramente hablar a un niño sobre la muerte es uno de los momentos más difíciles en la vida, pero ellos también se enfrentan a la pérdida de un ser querido y deben pasar su propio duelo infantil donde el apoyo de los padres es vital para poderlo superar.

Es importante destacar que los niños pueden llegar a sentir lo mismo por la pérdida de su osito, que por una persona cercana muy querida. El duelo infantil debe tratarse de una manera muy especial, y más concretamente en caso del fallecimiento de los padres o de personas muy allegadas a su entorno: hermanos, tíos, amigos, primos o profesores.

¿Qué es el duelo infantil?

El duelo es una reacción normal, natural y esperable de adaptación a la pérdida. Es una experiencia de mucho sufrimiento que comprende todos los entornos de la persona. La vivencia del duelo es completamente personal, dinámica, cambiante y no se sabe cuándo empieza y cuándo termina.

Los niños viven la pérdida como una experiencia nueva y buscan respuestas y consuelo en los adultos, pudiendo estar confusos. La diferencia primordial respecto del duelo adulto es que en los niños, las expresiones intensas de conducta y emocionales no son continuas, y muy a menudo el malestar no puede ser mediado por la palabra.

Beneficios del día a día en duelo infantil

Gracias al día a día en el colegio, la práctica de deporte y las actividades extraescolares, los niños superan el proceso de duelo con mucha más facilidad que los adultos, pues todo ello los mantiene con la mente ocupada y distraídos.

En cambio, los adultos se encierran en sí mismos y el proceso se hace más lento. Por esto, el duelo infantil suele ser más corto que el adulto, ya que vuelven con mucha más facilidad a su rutina y se adaptan mejor a la nueva realidad.

Existe mucha dificultad para que los niños expresen sus emociones

Afrontar la muerte de un ser querido durante la infancia tiene diversos componentes negativos, los niños exteriorizan peor el dolor.

En cambio, puede que el niño todavía no tenga un vocabulario suficiente para expresar lo que siente. En ese caso, nadie de su edad podrá entender por lo que está pasando.

Entre los adultos, es más sencillo encontrar una o varias personas con las que hablar sobre la muerte, hayan vivido o no una experiencia similar. Aún así, para los adultos también resulta complejo expresar las emociones en este tema.

Tipos de pérdidas vitales, tanto infantiles como adultas

  • Pérdida de la vida
  • Pérdida de aspectos del sí mismo, salud, cognitivas, relativas al cuerpo, motoras, valores, autoestima, ideales, ilusiones.
  • Pérdidas materiales, pertenencias, económicas, objetos.
  • Relacionadas con el desarrollo, infancia y adolescencia.
  • Pérdida ambigua: Son situaciones en las cuales la privación es ambigua, confusa, parcial o incompleta; es una despedida poco clara. Para los niños el reconocimiento concreto de la ambivalencia es muy complicado, aunque sus sentimientos ambivalentes sean muy comunes.

Tareas del duelo infantil

Tanto en el duelo adulto como en el infantil, se dan cuatro tareas básicas, según Neimeyer. No van siempre en el mismo orden, y a veces superpuestas:

  • Aceptar la realidad de la pérdida. Muy a menudo las pérdidas producen incredulidad y sorpresa. Más cuanto mayor y más significativa es la pérdida.
  • Aceptar las emociones relacionadas con la pérdida. Los duelos duelen mucho. No hay atajos afectivos ni emocionales.
  • Aprender a vivir con la realidad de la pérdida. Aceptar la nueva identidad.
  • Olvidar recordando. Relacionarse de otra forma con el recuerdo de aquello que se perdió, dejando un espacio para seguir adelante, para avanzar, incorporando lo nuevo sin dejar de lado lo perdido.

Tipos de duelo

Los niños, igual que los adultos, pueden desarrollar diversos tipos de duelo. Estos los principales tipos de duelo, tenemos:

  • Se pone en marcha antes de que suceda la pérdida, cuando esta ya es predecible.
  • El duelo comienza, pero se para en un punto determinado. No se adelanta en las tareas del duelo.
  • Crónico. No se resuelven les tareas del duelo.
  • Cuando la persona hace una negación de la pérdida. No se afronta la situación. El duelo no empieza.
  • Hay malestar psicosomático.
  • Familiar o socialmente no se acepta que la persona esté en duelo. En niños muy a menudo se subestima el duelo por la muerte de sus mascotas.
  • Hay una reacción desproporcionada. Suele pasar cuando hay un duelo previo.

Etapas del duelo infantil

  • Desconcierto, incredulidad. Puede ser que la persona actúe como si nada hubiera pasado, o bien que se paralice.
  • Búsqueda. Prisa por reencontrarse con el objeto perdido. Rabia, frustración, culpa. Pérdida de la sensación de seguridad. Agresividad.
  • Desorganización. Sentimientos depresivos, ausencia de ilusión para la vida. Tristeza, vacío, llanto, soledad, apatía, desinterés.
  • Organización. Se ponen en funcionamiento los recursos propios. Adaptación a la nueva realidad.
  • En el duelo infantil, destacan algunas reacciones que se inscriben en el proceso normal del duelo: negación de la realidad, conductas regresivas, agresivas, miedo, vulnerabilidad, culpabilidad, ocuparse de los demás, controlar, cuidar…
  • La muerte en el duelo infantil
  • Cuatro cosas básicas a explicar sobre la muerte para ayudar en el duelo infantil:
  • Es universal
  • El cuerpo ya no funciona
  • Es irreversible
  • La muerte tiene un motivo y es de origen físico

Hasta los dos años

A esta edad tan temprana, los niños no tienen una construcción cognitiva de lo que significa la muerte. Sienten la ausencia y reaccionan con un proceso de duelo consecuente.

Además, son sensibles a los cambios de rutinas, y al estado de ánimo de los adultos de referencia.

Si están trabajando el duelo, pueden tener llantos y rabietas más intensos. Pueden hacer regresiones y mostrarse más dependientes.

Entre los 3 y los 6 años

El pensamiento tiende al egocentrismo, a la subjetividad y a la literalidad.

Entienden la muerte como un estado reversible, temporal.

Piensan que ellos mismos o sus padres son inmortales.
Tenemos que utilizar un lenguaje objetivo y claro, y responder sus preguntas de manera directa puede ayudarles a clarificar sus ideas.

Su inmadurez cognitiva les lleva a sentirse confusos y asombrados.

Pueden preguntar de forma insistente sobre la persona que ha muerto, de forma natural, como si nada hubiera pasado.

O también se pueden mostrar más dependientes, y buscar a menudo la compañía de los adultos.

Entre los 6 y los 10 años

A estas edades, el duelo infantil cada vez se parece más al duelo adulto. Los niños van entendiendo que la muerte es definitiva, que no regresa. Hacia el final de esa fase, pueden incluso entender la muerte en relación a sí mismos.

Muestran interés sobre los ritos funerarios y pedir participar en ellos. Más tarde se preguntarán también por temas religiosos, por el origen y sentido de la vida. El duelo puede manifestarse con sentimientos de enfado y rabia.

Pueden preocuparse sobre cómo su vida puede cambiar, cómo serán sus nuevos hábitos; quieren buscar a la persona que ha muerto. También pueden mostrarse muy angustiados y preocupados por la seguridad de sus personas de referencia.

Conclusiones del duelo infantil

Debemos tener en cuenta el tipo de relación que el niño tenía con el fallecido.

En muchas ocasiones este proceso se complica, dificulta pasar de una etapa a otra, por eso es bueno recordar que, ante una paralización, un sentimiento demasiado largo, modificaciones de conductas poco comunes en él o ella, es necesario orientarse con la opinión de psicólogo infantil.

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