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Regulación emocional

En multitud de ocasiones tendemos a quitarle importancia a los temas relacionados con la expresión de la regulación emocional en los niños.

Es muy común creer que los acontecimientos de cada día o los sucesos extraordinarios no les afectan para nada y que no se dan cuenta cuando hay problemas en casa, en el colegio, con algunos de sus compañeros, pero es precisamente en esta fase de sus vidas cuando más atención necesita el cuidado y saber gestionar los sentimientos y las emociones.

La gestión emocional en los niños

La infancia es la base primordial en saber cómo vamos a actuar de adultos. Podemos imaginar que nuestros niños son pequeños adultos y la función de nosotros como padres, profesores, tutores o terapeutas es facilitarles las pautas y herramientas necesarias que utilizarán a lo largo de su crecimiento.

Emociones y sentimientos en la niñez

Debemos diferenciar entre dos conceptos, pueden ser algo confusos en un principio, para adentrarnos un poco más en el contenido y así servir de guía emocional para nuestros hijos, familiares y alumnos: sentimientos y emociones.

Distintos tipos de emociones

Las emociones suelen aparecer antes de la sensación consciente; es una reacción orgánica que va acompañada de cambios físicos. Tiene un origen innato y su respuesta está influenciada por nuestras experiencias, que por regla general se muestran de manera brusca y son pasajeras.

Existen una serie de categorías básicas de las emociones:

  • Ira: La vivimos como una experiencia abrumadora, porque podemos llegar a creer que estamos perdiendo el control de nuestras acciones. También la conocemos como enojo, rabia, resentimiento, irritabilidad o furia.
  • Aversión: Se conoce también como repulsión o asco. Nos permite evitar intoxicaciones alimenticias o de cualquier otro tipo.
  • Tristeza: Está relacionada con la soledad, pena o pesimismo. También puede estar presente con la misma fuerza tanto en niños como en adultos y en diversas ocasiones puede ser utilizada para crear empatía en el otro.
  • Sorpresa: Emoción que provoca asombro, sobresalto o desconcierto por una situación o acontecimiento.
  • Alegría: También expresada con gratificación, euforia dando una sensación de confort y seguridad.

A pesar que la emoción del amor no está considerada dentro de las emociones básicas nombradas, es muy importante recordar el valor que representa y lo profundo que puede llegar a ser, incluso en niños.

Diferentes tipos de sentimientos

Muy relacionados con las emociones, nos encontramos con los sentimientos. Son el resultado o consecuencia de las emociones.

Son un estado de ánimo afectivo, por lo general de larga duración, permaneciendo más en el tiempo en comparación a las emociones.

Consejos para la gestión de las emociones en niños

·       Conocer y reconocer las emociones

Son muchos los elementos implicados en el desarrollo del niño. La maduración cognitiva de cada uno es única; su proceso dependerá, del ambiente proporcionado en casa, la relación con su familia, la relación con sus amigos y el ambiente educativo proporcionado en su escuela.

Pero, por regla general, alrededor de los 2 años se puede comenzar la enseñanza del reconocimiento de las emociones en ellos mismos.

Esto los ayudará en a sentir mucho mayor control sobre sus emociones, pensamientos, sentimientos y reacciones ante situaciones adversas.

Para reconocer las emociones debemos primero conocerlas. Creemos que es algo evidente para los más pequeños, pero es importante explicarles que existen diferentes emociones y la diferencia con los sentimientos.

La mayor fuerza estará en que el niño tiene que entender que una emoción de ira es pasajera, y para los padres es de vital importancia saber que la presencia de esta emoción no define a sus hijos.

  • Otra forma de enseñar sobre las emociones, tanto en casa como en la escuela, es la dramatización

Una vez de de que los padres o profesores hayan improvisado una pequeña obra, podrán ir juntos analizando y expresando las distintas situaciones que precisen de la expresión de diversos sentimientos y emociones, por ejemplo, actuar delante un espejo puede ayudar a la visualización e internalización de los mismos.

Aceptación de las emociones

Aceptar es una idea muy amplia; este concepto no consiste en aceptar un mal comportamiento ni una mala reacción hacia una emoción, sino aceptar que el niño está sintiendo una emoción concreta.

Algunos padres se preguntan por qué su hijo está triste o cabizbajo. Como padres pensamos que los niños no tienen responsabilidades, pero esto no es cierto.

Tenemos que aceptar que los niños se emocionan, aunque la emoción sea de rabia, tristeza, aversión, miedo, etc. Tenemos que admitir que las emociones positivas y las negativas son parte de nosotros y debemos sentirlas.

Manifestación de las emociones

Este paso es uno de los que requiere mayor esfuerzo, tanto para el adulto como para el niño. La forma de manifestar nuestras emociones está construida y constituida por muchos elementos.

Por norma general, los niños imitan a sus padres o a las personas con las que comporten la mayor parte de su tiempo. Para educar a nuestros hijos cómo manifestar las emociones tenemos que ser un modelo primordial para ellos.

La manera de expresar las emociones va acompañada de pensamientos lógicos. Lo que pensamos nos impulsa a actuar de una u otra forma. Para que el pensamiento no les agobie, es importante acordar límites, de esta manera ayudamos a que los pensamientos no se desborden.

Nuestro deber de adultos es establecer lo que está permitido y lo que no. Los límites deben estar discutidos y acordados por ambas partes, tanto por los niños como por los padres, y es importante recordar que no se negocia ni se le habla cuando está en plena rabieta.

Lo más esencial es que entiendan que una emoción es pasajera. Y nosotros, como adultos, debemos entender que esta emoción no define al niño y evitar reforzar algunos tipos de comportamiento etiquetándolo con comentarios destructivos.

Considerando las edades de los niños

El primer cambio que se vea reflejado será una respuesta menos fulminante, pero el resultado final se conseguirá después de mucha constancia. Debemos tener en cuenta la edad del niño que tratamos de educar.

Tenemos que recordar varios elementos: hasta los dos años las rabietas son muy frecuentes. La constante comunicación será el mejor aliado para los padres.

Expresar de forma asertiva

Lograr que el pequeño diga lo que siente y el por qué será el mayor de los triunfos. Para ello debemos facilitarle la confianza necesaria para que sea capaz de creer en él mismo, y así podrá identificar más fácilmente su emoción.

Conclusiones de la regulación emocional infantil

Son muchos los padres preocupados acudiendo a consultas médicas y psicológicas a causa de las rabietas de sus hijos.

Debemos detenernos un momento y comenzar a observarlos con detenimiento. Un malestar emocional podría estar provocado por factores que nosotros podemos cambiar, por ejemplo, la alimentación, dificultades relacionados con el sueño, una temperatura muy elevada o baja en la habitación, etc. Las causas pueden ser diversas.

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