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¿Cómo denominamos a la depresión?

La melancolía, la tristeza y el cansancio son tres sentimientos presentes en algún momento de la vida de cualquiera de nosotros, al igual que el placer y la alegría. Los tres primeros no son patológicos, pero en algunas ocasiones pueden llegar a serlo para algunas personas. Cuando el estado de ánimo de un individuo sufre modificaciones severas y prolongadas de apatía, la tristeza se convierte en un mal cada vez más extendido, la depresión.

Si te sientes muy cansado, desesperanzado o desprotegido, si no puedes conciliar el sueño, si te cuesta levantarte cada día, ir a tu trabajo, a tus quehaceres, puede que tengas depresión. La depresión, por lo tanto, es una enfermedad delicada y compleja que requiere de tratamiento médico.

Causas

Las causas son muy variadas, pero la bioquímica puede ayudar a explicar algunos casos. Las personas con depresión muestran niveles muy altos de cortisol y de varios agentes químicos que actúan en el cerebro, como los neurotransmisores, dopamina y noradrenalina y serotonina.

Estos niveles pueden estar elevados por motivos hereditarios. Respecto a la depresión que no está causada por motivos de familia, las pérdidas emocionales muy profundas pueden causar cambios bioquímicos que aceleren la depresión. Estos cambios pueden provocar la enfermedad no de una forma inmediata, pero sí más adelante. Los medicamentos antidepresivos pueden ayudar a solucionar este tipo de problema.

Síntomas

Estado de ánimo depresivo la mayor parte del día. En los niños y adolescentes el estado de ánimo puede ser de modo irritable.

Disminución acusada del interés o de la capacidad para el placer en todas las actividades, sin ganas de nada.

Pérdida importante de peso sin hacer régimen o aumento de peso.

Insomnio o hipersomnia.

Agitación o enlentecimiento psicomotores.

Fatiga o pérdida de energía casi cada día.

Sentimientos de inutilidad o de culpa.

Disminución e indecisión de la capacidad para pensar o concentrarse.

Pensamientos recurrentes de muerte, ideas de suicidio.

Cómo prevenir la depresión

Aparte del tratamiento médico o psicológico es importante que se sigan ciertos consejos o maneras de vida:

Mantener pensamientos positivos.

Cuidar la salud física, hacer deporte.

Mantener un calendario diario regular.

Reanudar las responsabilidades de forma lenta y gradual.

Aceptarse a uno mismo. No compararse con otras personas que considera favorecidas.

Expresar las emociones, lo que sientes

Seguir en todo momento y hasta el final el tratamiento impuesto.

Reunirse periódicamente con tu terapeuta.

Tener una dieta equilibrada de alimentación

Tipos

Existen diferentes tipos de depresión:

  • La depresión mayor es una combinación de síntomas que interfieren en la capacidad de las personas para estudiar, trabajar, dormir, comer y disfrutar del ocio.
  • La distimia es menos grave. Los síntomas se mantienen a largo plazo, pero no evita el permanecer con actividad.
  • El desorden bipolares el tercer tipo. Esta patología no es tan alta como las dos anteriores. Se caracteriza por cambios de humor.
  • En el ciclo maníaco, pueden sentirse con hiperactividad, muy locuaces y con excesiva energía. A veces la manía afecta al pensamiento, el juicio y el comportamiento social del individuo. Si la manía se deja sin tratar puede llevar a un estado psicótico.
  • Depresión post-parto. Alrededor del 10 o 15 por ciento de las nuevas madres lloran de forma constante, sienten mucha ansiedad y no pueden conciliar el sueño. Puede ser el estrés, el desajuste hormonal producido durante el embarazo y el posterior. Los principales síntomas son la tristeza profunda, el insomnio, irritabilidad y el letargo.
  • Por último, haber padecido una depresión aumenta el riesgo también de tenerla de nuevo. Existen diversos tratamientos, uno de los más utilizados es la terapia grupal, aunque en ocasiones también es necesario tomar medicamentos antidepresivos.

Tratamientos

El ambiente que rodea a una persona que sufre depresión es fundamental para lograr su recuperación. La comprensión, el cariño y la ayuda de los familiares y amigos es muy importante.

El tratamiento contra la depresión puede ser de dos tipos: farmacológico y psicoterapia.

Tratamiento farmacológico con antidepresivos: Se utilizan para corregir desequilibrios en los niveles de las sustancias químicas del cerebro, especialmente la serotonina. Normalmente tienen efecto entre tres y seis semanas después de iniciar el tratamiento. Sus efectos secundarios más comunes son el insomnio, nerviosismo, disfunción sexual, náuseas, aumento de peso o mareos.

Psicoterapia: Con ella se ayuda al paciente a conocerse mejor y cambiar sus malas formas de pensar, sentir y actuar.

Terapia electrocompulsiva: Se utiliza cuando el paciente no puede tomar medicación o no obtiene resultados.

En definitiva, la depresión es un mal que afecta cada vez a un mayor número de personas, generado por temas genéticos o adquiridos por el estrés que genera el ritmo de vida y los problemas actuales. En Ipsia Psicología te podemos ayudar.