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¿Qué implica una ruptura de pareja?

Una ruptura de pareja implica un conjunto de cambios y un proceso de adaptación en el que surgen distintas emociones que se tienen que superar y experimentar.

Es completamente tener un sentimiento doloroso tras separarnos de nuestra pareja, pero no queda más remedio que aceptar la pérdida y darnos permiso para experimentar el duelo.

Existen separaciones traumáticas, más o menos dolorosas, liberadoras, pero una ruptura siempre produce un impacto emocional intenso, tanto en la persona que deja como en la que es dejada.

Es muy importante entender los motivos de una ruptura de pareja y darle un nuevo alcance, no somos responsables de todo aquello que nos ocurre, pero sí del sentido que le damos y de cómo reaccionamos y sentimos ante aquellas cosas que nos pasan.

Nuestros psicólogos de ruptura de pareja realizan esta terapia tanto en su centro de Madrid, de manera presencial, como de manera online.

¿Qué debemos tener en cuenta en una ruptura de pareja?

Después de terminar con una relación sentimental aparecen una serie de emociones parecidas a las que aparecen en un proceso de duelo.

Estas emociones originadas con la separación no es bueno reprimirlas, debemos tomar conciencia de ellas para poderla superar, sacar un aprendizaje de esta experiencia y que nos permita hacer frente de una forma más adaptativa situaciones similares futuras.

Después de una ruptura de pareja, las emociones que experimentamos acontecen a lo largo de unas fases que no se presentan de una manera ordenada y que pueden solaparse entre ellas.

Pero es importante que sepamos que para completar el proceso de reparación se tienen que experimentar cada una de ellas.

Permanecer mucho tiempo atascado en la fase de la rabia nos indica que se está luchando contra la tristeza y al revés, en cambio, si estamos atrancados en la tristeza y la depresión, nos podría indicar que no se ha reconocido ni superado aún la rabia.

Fases en la Ruptura de pareja

  • Impacto

En los casos de las parejas que deciden separarse después de un periodo de crisis y que no consiguen superar, la ruptura se tolera mejor que si se tratara de una separación inesperada y brusca.

Es muy posible que la persona quede en estado de choque durante un tiempo, si no se anticipa la posibilidad de la ruptura.

Esta fase suele ser corta. En esta fase se experimentan sensaciones como la incredulidad o desorientación, se bloquean las emociones y se produce una pérdida de la concentración en las actividades cotidianas.

Esta etapa puede ir acompañada de síntomas físicos como el cansancio extremo, vértigo y crisis de angustia.

  • La negación

Es un mecanismo muy potente de defensa, que consiste en la incapacidad en aceptar que una relación ha finalizado.

Esta fase de negación puede durar un tiempo hasta que acecha la realidad, a pesar de que en algunos casos puede durar años, pensando en la esperanza de que regrese la persona que dejó la relación.

En determinadas ocasiones la ruptura de pareja es vivida de peor manera que la pérdida de un familiar por fallecimiento, la diferencia es que la persona querida está viva.

Engañarnos y recurrir a cualquier mecanismo que nos aleje de la realidad no hará más que atrasar nuestro proceso de curación.

  • Tristeza

En esta fase se experimentan sentimientos de tristeza que pueden ir o no acompañados de pensamientos de culpa. Echamos de menos no sólo la persona, sino también aquello que compartíamos con ella.

La tristeza aparece tanto por la pérdida de la persona que queremos como de las rutinas generadas con la pareja.

Es por eso la importancia de tomar conciencia y enfocarse en el presente, y así adaptarnos a la nueva situación y a las modificaciones que la ruptura de pareja conlleva.

A veces pueden aparecer pensamientos obsesivos referentes a la persona, si pasa esto es importante eliminar medios de comunicación en redes sociales, Facebook, Instagram, etc.

Para poder afrontar y superar este duelo es recomendable dejar de ver a la persona durante algún tiempo, e intentar evitar situaciones en la que sea posible coincidir físicamente con ella.

Se ha demostrado que el enamoramiento activa la misma parte del cerebro que activan las drogas.

Después de una ruptura sentimental, el cerebro produce una respuesta parecida al síndrome de abstinencia de la cocaína, notando sentimientos de ansiedad y depresión.

Es de vital importancia buscar el apoyo social y no aislarse. Todos necesitamos el contacto humano y esta obligación se ve afectada cuando se retira el contacto humano.

En el caso de las personas que han dejado a su pareja hay que tener en cuenta también el sentimiento de culpa que genera y la autoestima dañada.

  • Rabia

Aquí aparecen los sentimientos de rencor y rabia hacia la ex-pareja, incluso pueden aparecer ideas de venganza, que lo único que hacen es desgastar de manera emocional a la persona.

El perdón vendrá mucho tiempo después de una ruptura, pero es un elemento esencial para poder seguir adelante. Cuando perdonas a tu ex por todo aquello que te ha hecho, también te estás perdonando a ti mismo.

Al principio es bueno y saludable hablar con los amigos sobre el tema y buscar apoyo social, pero más adelante debemos recurrir a otros recursos para poder exteriorizar ese malestar interior.

En muchas ocasiones, la rabia moviliza energía para dirigirse a soluciones poco apropiadas que dificultan aún más el proceso.

Muchas personas recurren a otras relaciones para descargar la tensión que produce la ansiedad de la pérdida o los sentimientos de soledad, y eso es un error.

Tras una ruptura de pareja es aconsejable no iniciar una nueva relación, ya que es muy difícil abrirse otra vez a sentimientos que son necesarios ello, como la confianza y el afecto.

El miedo a la soledad puede empujarnos de forma errónea a una persona, recurriendo a otra relación sentimental para olvidarse de la última.

  • Miedo

Durante una relación, el sujeto pasa a identificarse como una pareja, y este se ve a sí mismo como parte de un equipo.

Si no se ha aprendido antes a convivir con la soledad, después de una ruptura se tiene la sensación de estar solo y puede aparecer el miedo al sentimiento de soledad.

Es bueno e importante sentir miedo, puesto que es sólo otra emoción más que indica que tenemos que reaccionar para adaptarnos a los nuevos cambios que vendrán. Lo importante es saber cómo gestionarlo.

Cuando nos sentimos abandonados esto nos genera un gran dolor, pero es verdad que a algunas personas les resulta más costoso lograr superar una ruptura.

Todos pensamos en algún momento en la infancia; una separación despierta las emociones de tristeza e inseguridad que comporta el abandono. Las personas que tienen un duelo sin resolver de su pasado, una ruptura en el presente puede llevarles el reencuentro con recuerdos intensos sobre el abandono.

Estas emociones no elaboradas pueden desplegarse tras una ruptura de pareja, provocando que los sentimientos depresivos sean más fuertes y perdurables en el tiempo.

Aprender a superar una depresión después de una ruptura implica ser consciente en todo momento de lo que ocurre, un tratamiento de psicoterapia puede ser de gran ayuda en estos casos.

Tu autoestima

Es fundamental trabajar la autoestima para poder sentirte valioso, querido y valorarte como mereces. Debes descubrir la manera de potenciar tu autoestima.

Aprende siempre a disfrutar de tu propia compañía, a estar bien contigo mismo y a quererte y mimarte mucho, porque si te gustas, también gustarás a los demás.

Aceptación

En esta última fase del duelo, tenemos que comenzar a aceptar el hecho de que se ha terminado la relación y que no hay marcha atrás.

En vez de mirar hacia atrás se inicia la planificación para ir hacia adelante, tenemos que pensar en nuestra propia felicidad y en los objetivos en la vida.

Es muy aconsejable que la persona inicie actos sociales, actividades, ocio, y realice cosas que antes no hacía, invirtiendo tiempo en ella misma para poder comprobar que también es posible disfrutar realizando ocupaciones en solitario.

Es importante no dejar de estar en constante actividad, a pesar del sufrimiento.

La diferencia que existe entre culpabilidad y responsabilidad es que mientras la primera implica inacción, el responsabilizarse significa dar respuesta a una posición que tiene que ser superada, y muchas veces uno se empieza a responsabilizar a través de la maniobra de acción.

Conclusiones sobre la ruptura de pareja

En cuanto comiences a tomar el control sobre tu vida después de una ruptura, te darás cuenta de que tu antigua pareja no es tan vital en tu vida para poder ser feliz y desarrollarte con plenitud.

Cuando seas consciente de que has logrado derribar tu miedo a estar solo, sentirás que puedes conseguir cualquier cosa que te propongas.

Lo más importante es que te aceptes tal y como eres, con tus virtudes y defectos, ya que esa es tu verdadera identidad y lo que te hace una persona única y especial.

En Ipsia Psicología contamos con profesionales expertos en ruptura de pareja.