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Ansiedad por separación de los padres

Las despedidas llenas de lloros y rabietas son comunes en los primeros años de la vida de un niño. En torno al primer año, muchos niños desarrollan ansiedad de separación, trastocándose cuando uno de sus padres intenta dejarlos con otra persona.

Es una etapa de desarrollo muy normal entre los bebés y niños pequeños. Los niños suelen presentar un período de ansiedad por separación, pero por regla general lo superan aproximadamente a los 3 años de edad.

En el caso de algunos niños, la ansiedad por separación es un signo de un trastorno más grave denominado como trastorno de ansiedad por separación, que puede empezar en la edad preescolar.

Si esta ansiedad que siente tu hijo parece fuerte o prolongada, es posible que tenga trastorno de ansiedad por separación.

Esto se relaciona con frecuencia con la ansiedad del niño sobre sus padres, pero también puede asociarse con otra persona responsable de su cuidado.

También, pero algo menos, el trastorno de ansiedad por separación puede sucederle a adolescentes y adultos, y ocasionar problemas importantes al salir de casa o ir a trabajar.

Entender lo que está viviendo su hijo y disponer de unas pocas tácticas de afrontamiento puede ayudarles, y poder sobrellevar esta etapa.

Sobre la ansiedad de separación

Los bebés se adaptan bastante bien a otros cuidadores. Siempre que se satisfagan todas sus necesidades, la mayoría de los bebés menores de seis meses se adapta con mucha facilidad a que los cuiden otras personas.

Entre los cuatro y los siete meses de edad, los bebés desarrollan el sentido de la «permanencia de objeto».

Empiezan a darse cuenta de que las cosas y las personas existen, aunque ellos no las puedan ver. Los bebés aprenden que, cuando no pueden ver a mamá o a papá, significa que se han marchado.

No tienen concepto del tiempo, de modo que no saben que mamá o papá regresará y se pueden sentir inquietos en su ausencia.

Es lo mismo que mamá se encuentre en la cocina, en la habitación de al lado o en la oficina, a un bebé le da igual, y es posible que llore hasta que mamá vuelva a su lado.

Entre los ocho meses y el año de edad, los niños se vuelven más independientes, pero se sienten todavía inseguros cuando se alejan de sus padres.

Es aquí cuando se desarrolla la ansiedad de separación, y los niños se ponen inquietos y alterados cuando uno de sus padres se intenta marchar.

La edad precisa a la que aparece la ansiedad de separación puede variar de un niño a otro. Algunos niños pueden presentarla más tarde, entre los 18 meses y los 2½ años de edad.

Hay algunos que nunca la llegan a notar. Y hay otros para quienes algunos acontecimientos estresantes pueden desencadenar sentimientos de ansiedad con respecto a separarse de sus padres: el nacimiento de un hermano, un nuevo cuidador, un cambio de domicilio o problemas en casa.

¿Cuánto dura la ansiedad de separación?

La duración de la ansiedad de separación difiere, dependiendo del carácter de cada niño y de cómo respondan sus padres. En algunos casos, la ansiedad de separación puede durar desde la primera infancia hasta los años de la escuela primaria.

Cuando la ansiedad de separación se entromete en las actividades habituales del niño, puede ser una señal de que el niño padece un trastorno de ansiedad más intenso.

Si la ansiedad aparece de repente en un niño mayor, podría haber otro problema oculto, como el acoso escolar (bullying), o los malos tratos.

La ansiedad de separación es diferente de los sentimientos normales que experimentan los niños mayores, cuando no quieren que uno de sus padres se marche, y que suele superarse distrayendo al niño con otra cosa.

Síntomas por la separación de los padres

El trastorno de ansiedad por separación se califica cuando los síntomas son excesivos para la edad de desarrollo y causan una angustia o aflicción notable en la rutina diaria.

Entre los síntomas podemos incluir los siguientes:

  • Angustia excesiva sobre anticipar o estar lejos de casa y de los seres queridos.
  • Preocupación permanente y excesiva sobre perder un padre u otro ser querido por un desastre o una enfermedad.
  • Preocupación constante por algo malo que podría pasar, como ser secuestrado o perderse, lo que produce una separación de los padres u otros seres queridos.
  • Rechazo a estar fuera de cada por miedo a la separación.
  • Rechazo a estar solo en casa sin un padre u otro miembro de la familia.
  • Rechazo a dormir fuera de la casa sin un padre u otro miembro de la familia cerca.
  • Pesadillas repetidas sobre la separación.
  • Quejas habituales sobre dolores de cabeza, dolores de estómago u otros síntomas cuando se anticipa la separación de un padre u otro ser querido.

El trastorno de ansiedad por separación puede relacionarse con un trastorno de pánico y ataques de pánico: episodios repetidos de sentimientos de ansiedad intensa, miedo o terror que alcanzan un pico en cuestión de minutos.

¿Qué sentimos ante la ansiedad de nuestro hijo?

Este suceso le puede hacer sentir una gran variedad de emociones. Puede ser muy agradable notar que su hijo le corresponde con el apego que siente por usted.

Pero también es probable que se sienta culpable por tomarse tiempo para sí mismo, dejar a su hijo con un cuidador o tener que irse a trabajar.

Hay que tener en cuenta que el hecho de que su hijo no quiera que usted se vaya, es un buen signo de que se ha establecido un apego beneficioso y sano entre los dos.

Al final, su hijo acabará sabiendo que, cuando usted se va, siempre vuelve, y eso le será suficiente para que se quede tranquilo mientras usted esté fuera. Esto también da a los niños la oportunidad de desarrollar técnicas de afrontamiento y algo de independencia.

Para hacer la despedida más sencilla, les damos una serie de pautas:

El momento lo es todo. Intente no comenzar a llevar a su hijo a una guardería donde lo cuidará una persona desconocida, entre los ocho meses y un año de edad, que es la etapa donde más probable puede aparecer la ansiedad de separación por primera vez.

Así mismo, intente no separarse de su hijo cuando él esté cansado o tenga hambre. Si es posible, programe el momento de sus salidas para después de las siestas o de las comidas de su hijo.

  • La importancia de practicar. Practique con su hijo sobre estar separados el uno del otro, y vaya presentándole, de manera pausada, personas y lugares nuevos. Si piensa dejar a su hijo al cuidado de un familiar o de un canguro nuevo, invite a la persona antes para que pasen un tiempo los dos juntos mientras usted permanece en la misma habitación.
  • Mantenga la calma y sea siempre coherente. Cree un hábito de despedida, donde puede decirle «adiós» de forma graciosa y cariñosa, pero también con firmeza. Mantenga la calma en todo momento y trasmita confianza en su hijo.
  • Cumpla sus promesas. Es importante que se asegure de regresar si ha prometido hacerlo. Esto es primordial; de esta forma, su hijo desarrollará la confianza de que puede sobrellevar ese tiempo de separación.

Por muy duro que le resulte separarse de su hijo mientras llora y grita su nombre, es importante que confíe en que su cuidador o familiar podrá hacerse cargo de la situación.

Se trata de algo temporal

Esta etapa pasará. Si a su hijo nunca lo ha cuidado nadie más que usted, si es tímido o está sometido a otros factores estresantes, su ansiedad de separación podría ser peor para él que para otros niños.

A pesar de todo, confíe en su instinto. Si su hijo se niega a estar con un cuidador en concreto o a ir a una determinada guardería, tiene dificultades para conciliar el sueño o pérdida del apetito, podría haber algún problema relacionado con la persona o con la situación encargadas de cuidarlo.

Este trastorno ocasiona una gran angustia y dificultades para funcionar en situaciones sociales, en la escuela o en el trabajo.

Algunos trastornos que pueden acompañar el trastorno de ansiedad por separación son los siguientes:

  • Otros trastornos de ansiedad, trastorno de ansiedad generalizada, las fobias, los ataques de pánico, el trastorno de ansiedad social o la agorafobia.
  • Depresión
  • Trastorno obsesivo compulsivo

Conclusiones 

No hay una manera segura de prevenir el trastorno de ansiedad por separación de tu hijo, pero las siguientes recomendaciones pueden ser de utilidad.

  • Busque ayuda profesional cuanto antes si te preocupa que la ansiedad de tu hijo sea más grave que una etapa de desarrollo normal.
  • El diagnóstico y tratamiento temprano puede ayudar a reducir los síntomas y evitar el empeoramiento del trastorno.
  • Evita que no se produzcan recaídas o empeoramiento de los síntomas.

Por regla general, el trastorno de ansiedad por separación no desaparece sin tratamiento, y puede derivar al trastorno de pánico y otros trastornos de ansiedad en la edad adulta.

Si tienes inquietudes acerca de la ansiedad por separación de tu hijo, habla con el pediatra de tu hijo o con otro profesional de la salud, psicólogo o psiquiatra.

En Ipsia Psicología, contamos con expertos en Psicología Infantil que ayudarán a tu hijo en lo que necesite.