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Definición

La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), una de las denominadas terapias de tercera generación, es una aplicación clínica muy investigada.

Ha llegado a conocimiento de gran cantidad de personas sobre la Teoría de los Marcos Relacionales, para la psicopatología y la psicoterapia.

ACT utiliza la aceptación, las sensaciones, los sentimientos, la forma de pensar, los recuerdos, las emociones, etc.

La capacidad de estar conscientes en el momento aquí y ahora, viene unida y vinculada con los métodos de cambio para elevar la flexibilidad.

Esta adaptación psicológica hace posible contactar con los eventos privados que suceden en el presente. En esta terapia, como en el resto, la colaboración tiene que ser estrecha entre el psicólogo y el paciente.

Las terapias de primera generación, son las que nacieron con el claro objetivo de superar las limitaciones de la terapia psicoanalítica.

Con todo esto estamos hablando del Condicionamiento Clásico de Watson y el Condicionamiento Operante de Skinner.

Este tipo de terapias tuvieron su utilidad para tratar, los miedos, las fobias, basándose en el condicionamiento y el aprendizaje.

El poder del lenguaje

ACT ratifica que a la base de cualquiera de los problemas psicológicos que existen encontramos el lenguaje.

Los sentimientos que nos vienen y son verbales, ayudan a que las personas se confundan en luchar contra los eventos privados.

A pesar de esto, insisten a pesar de que estas batallas suelen ser contraproducentes. A través de paradojas y metáforas los pacientes logran una unión con los recuerdos y pensamientos, con toda aquella emoción que surja. De esta manera, las personas aprenden la facultad de habituar estos mencionados eventos privados, verifican lo que les importa en su vida.

 

Ciencia y ACT

La terapia de aceptación y compromiso se ha desarrollado desde esta perspectiva y es un factor muy poderoso para realizar cualquier proceso psicoterapéutico.

Esta terapia está fundamentada en la teoría de los marcos relacionales que incorpora los avances sobre el estudio del lenguaje.

Ha quedado demostrado que el ser humano es capaz de establecer relaciones arbitrarias entre diferentes estímulos, según Sidman.

Los seres humanos estamos aptos para condicionarnos a otros tipos muy diferentes de relaciones.

La (ACT) la podemos encajar dentro del conductismo radical, que considera las cogniciones como conductas, de manera que lo más fundamental para ella no es lo que contiene un pensamiento, sino la función que tiene en el contexto.

Las terapias de tercera generación surgieron en los años 90, enfocando los trastornos desde una perspectiva contextual y funcional, donde su principal objetivo no es reducir los síntomas, sino educar al paciente y reorientar su vida de una manera más global.

En esta terapia no se trata de que evitemos lo que nos hace sufrir, sino que la situación ideal es la aceptar nuestra propia experiencia mental y psicológica, y así reducimos la intensidad de los síntomas.

A veces resulta extraño trabajar en este tipo de terapias, que nos invitan a ver que lo que está social o culturalmente aceptado, nos causa un intento de control sobre sus eventos privados que de por sí es problemático.

Este control no es la solución, sino que es el causante del problema

Conclusiones

La terapia de aceptación y compromiso nos alerta de que el paciente llega a consulta con una meta fijada de cómo resolver un problema determinado, y quiere que el profesional le ayude a ir en la misma dirección porque no ve otra vía de escape.

Pero hay que hacerle ver que no es por esa vía por donde va a lograr superar su situación, tiene que modificar sus objetivos.

El objetivo de este tipo de terapia es lograr eliminar la rigidez psicológica para lo se va a utilizar ciertos procedimientos básicos como estar en el presente, la aceptación, el compromiso con los valores, el desarrollo, el descubrimiento del yo y la desactivación de los pensamientos.

El nombre que se utiliza con esta terapia es la aceptación, que consiste en abrirse a la experiencia de los sentimientos, emociones, pensamientos y sensaciones sin hacer absolutamente nada para que desaparezcan.

Para exponernos a los estímulos es necesaria la aceptación. La aceptación puede abrirse al sufrimiento cuando perseguimos unos valores que se activan en presencia del estímulo.

El compromiso con los valores produce el deseo y la explicación para actuar, permitiendo exponerse al estímulo sin dar conductas de huida.

Uno de las responsabilidades más importantes de esta terapia consiste en desarmar el pensamiento.

Beck la planteaba como necesaria para poder realizar la terapia cognitiva.

“El desarme cognitivo implica un cambio en el uso normal del lenguaje y las cogniciones de tal manera que el proceso de pensamiento se hace más evidente y las funciones de los productos de dichos pensamientos se amplían”.

En Ipsia Psicólogos tenemos profesionales que te ayudarán a superar tus problemas con la Terapia de Aceptación y Compromiso

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