Abuso o dependencia de ansiolíticos

Abuso o dependencia de ansiolíticos

Introducción a la dependencia de los ansiolíticos

Los ansiolíticos e hipnóticos son medicamentos que se prescriben de forma habitual para situaciones de ansiedad e insomnio en adultos.

Actualmente, es un hecho constatado que la situación económica y laboral que se vive en España, ha derivado en una mayor demanda de atención psicológica. También es un hecho que en nuestro país haya aumentado en un 57% el uso de los ansiolíticos y somníferos. Este aumento se sitúa incluso antes del comienzo de la crisis económica, según la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios.

A día de hoy, el uso de ansiolíticos (benzodiacepinas), llamados popularmente fármacos para la ansiedad, ha aumentado independientemente de la crisis económica. Los problemas de la vida cotidiana están siendo gravemente medicalizados. La ansiedad y los problemas de sueño son las dos grandes demandas en Atención Primaria que terminan con una prescripción del fármaco.

El consumo de psicofármacos es el primer recurso de alcance desde la medicina de familia. El abuso de estos fármacos se está convirtiendo en un problema de salud pública.

¿A qué llamamos ansiolíticos e hipnóticos?

Son un grupo de psicofármacos depresores del sistema nervioso central. Se usan, principalmente, para tratar los síntomas provocados por la ansiedad, así como para hacer frente al insomnio.

Lo que producen en el organismo es una reducción de las funciones del sistema nervioso, que se ven enlentecidas. Esto hace desaparecer la sintomatología de la ansiedad, pero también afecta a otras funciones cerebrales, como la reacción a los estímulos o la coordinación.

Las benzodiacepinas son el grupo más utilizado de ansiolíticos. Se pueden clasificar en diferentes tipos según la duración de su efecto:

-Existen de duración larga, como el diazepam o el bromazepam.

-Otras son de duración más corta, como el alprazolam o el lorazepam.

Desgraciadamente, se recurre a ellos de manera rápida como solución al estrés propio de nuestro ritmo de vida. Pero sus efectos pueden ser gravemente perjudiciales si se utilizan mal. Por eso debemos conocerlos.

Causas del abuso de los ansiolíticos

Cada vez son más las personas que acuden a los diversos centros de Salud Mental en busca de una ayuda para aliviar sus síntomas. El sentirse ansioso y depresivo se convierte en una demanda común en las consultas de Atención Primaria. En los últimos años ha llegado a ocupar un 30% de todas las consultas de los médicos de familia.

Presiones, falta de recursos, mínimo tiempo de atención al paciente, y el desconocimiento especializado en psicopatología, dejan al médico en Atención Primaria sin demasiadas opciones de tratamiento y está suponiendo una solución no solamente de dudosa eficacia sino incluso perjudicial.

Los pacientes acuden a su médico de familia para poder ser orientados en cuanto a los problemas de salud, la ansiedad que sufren, o de insomnio. Ante la falta de recursos del sistema son animados en su mayor parte a empezar un tratamiento con fármacos ansiolíticos.

No siempre es la mejor solución.

Tratamiento del síntoma ansioso con ansiolíticos, sin tratar el problema de origen

Los síntomas ansiosos y depresivos representan, casi siempre, la cara visible de otros trastornos psíquicos que tienen que ser diagnosticados en profundidad. Si queremos realizar un enfoque correcto capaz de orientar un tratamiento eficiente, hay que dedicar tiempo y recursos a averiguar lo que le ocurre al paciente.

Cuando el tratamiento se centra solo en los síntomas ansiosos, se corre el riesgo de hacer crónico el trastorno subyacente que seguirá originando sintomatología ansiosa y depresiva de manera recidivante.

El consumo de medicamentos ansiolíticos por parte del paciente con ansiedad es un riesgo, puesto que a corto plazo puede resultar muy efectivo. Si una persona afectada por crisis de pánico que afectan a su vida de forma notable, es aconsejada para la toma de un ansiolítico, resultará eficaz y parecerá que el problema ha sido resuelto.

Pero el paciente volverá de nuevo a sufrir crisis de ansiedad. Las benzodiacepinas conseguirán una mayor sensación de seguridad a corto plazo. Su eficacia se reducirá a medio plazo dado que el problema ansioso de base sigue sin resolverse.

El consumo del fármaco irá elevándose para conseguir los mismos efectos que al principio, y el abuso del mismo terminará siendo un problema añadido. El paciente recurrirá a mayor dosis para producir los mismos efectos.  Pero puede ocurrir que se haya generado una dependencia al fármaco.

El paciente, más allá de la toma del fármaco, no ha podido hacer nada con sus síntomas ansiosos. No ha podido aprender cómo enfrentarse a sus crisis de pánico ni ha podido averiguar qué es lo que le ha llevado a sufrir el ataque de pánico.

Los ansiolíticos no pueden representar el tratamiento de elección en la gran mayoría de los casos.

Aconsejar al paciente sobre las diversas opciones para que éste recupere su salud, es una obligación de todos los profesionales sanitarios. La correcta información al paciente le ayudaría a valorar el riesgo a la hora de ser medicado con ansiolíticos.

Los tratamientos psicoterapéuticos han demostrado ampliamente su efectividad.

Usar la psicoterapia disminuye el sufrimiento individual y familiar, así como reducir costes en términos económicos, sociales y laborales.

En Ipsia Psicología contamos con un equipo de psicólogos expertos que te ayudarán a superar el abuso de medicamentos.

La falta de acceso a los tratamientos psicológicos

Los tratamientos psicofarmacológicos están disponibles para toda la población en nuestro país, no siendo así para los tratamientos psicoterapéuticos. En Asturias, según el Análisis de los datos del Registro Acumulativo de Casos Psiquiátricos de Asturias (RACPAS) entre el 1-1-1998 y el 3-12-2010, los servicios de salud mental atienden alrededor de una cuarta parte de la enfermedad mental.

Pero un nivel considerable de necesidades de salud mental, no quedan cubiertas

Nos alejamos de la finalidad propuesta dentro del Plan de Acción Europeo en Salud Mental. Este plan preveía para el año 2017 el cumplimiento de un servicio de salud mental accesible, competente, asequible y disponible en la comunidad de acuerdo a las necesidades”, así como la garantía a las personas el derecho a un tratamiento digno, eficaz y seguro.

Efectos secundarios por abuso de ansiolíticos

Han de ser tomados seriamente en consideración antes de recurrir a su utilización. La evidencia científica señala que, el abuso de los fármacos ansiolíticos aumenta en un 50% el riesgo de padecer una demencia en ancianos. La OMS ha transmitido esta preocupación en su último informe recordando además la importancia de fenómenos como:

-Tolerancia, cada vez necesitamos más fármaco para producir los mismos efectos.

-Dependencia, la dificultad para abandonar su uso sin padecer síntomas de abstinencia.

-Efectos adversos sobre la función cognitiva como la pérdida de la memoria.

-El tratamiento con fármacos ansiolíticos no debería superara las cuatro o seis semanas de duración, en muchos pacientes el tratamiento dura años.

-Los efectos de la dependencia suponen un efecto rebote, como sentir ansiedad o insomnio tras la interrupción de los mismos.

Por otro lado, los ansiolíticos están directamente desaconsejados ante situaciones de duelo o estrés postraumático. Usar estos psicofármacos ralentiza el proceso de recuperación impidiendo al paciente integrar emociones intensamente dolorosas que le permitan su recuperación.

En la práctica no se cumplen estos periodos de tiempo limitados en el tratamiento con los psicofármacos. Gran parte de la población mayor consume benzodiacepinas diariamente de forma habitual. Por desgracia, además, son estos pacientes los que presentan más riesgo de sufrir los efectos adversos citados.

Además, se ha detectado un aumento del consumo sin prescripción en jóvenes que usan estos fármacos como drogas recreativas. Esto se debe a la facilidad de acceso a estos medicamentos que existe actualmente y a su excesiva prescripción, en ocasiones innecesaria.

Consejos antes de empezar a tomar ansiolíticos

-La Psicoterapia es una alternativa muy eficaz al uso de la psicofarmacología.

-Debes conocer, a través de un diagnóstico concreto, cuál es el origen de tu problema ansioso o depresivo.

-Los psicofármacos pueden aliviar su problema a corto plazo, pero no supondrán el remedio a largo plazo.

-Hay patologías donde el psicofármaco no ha demostrado ningún beneficio como en los Trastornos de la Personalidad, (TLP). En ocasiones son éstos los causantes de la ansiedad.

-No se deben medicalizar procesos normales de la vida como el sufrimiento por una separación de pareja o haber sido despedidos del trabajo.

-Los ansiolíticos pueden parecer muy útiles para ciertas patologías ansiosas, pero solo suponen un parche a corto plazo para un malestar.

-Superar acontecimientos como la agorafobia o los ataques de pánico mediante ansiolíticos condena al paciente a usarlos toda la vida.

-No debemos olvidar que, la dependencia de los ansiolíticos puede ser tan difícil de superar como lo es la dependencia del alcohol.

¿Qué podemos hacer ante la prescripción de un ansiolítico?

Antes de comenzar la toma de cualquier psicofármaco como ansiolíticos o antidepresivos sería aconsejable llevar a cabo una evaluación y diagnóstico en profundidad de su problema. Quizás pueda beneficiarse más de una Psicoterapia y no sea necesario recurrir a la toma de un medicamento.

Debemos recordar que los síntomas ansiosos suelen esconder una forma de ver el mundo, una personalidad, con capacidad para generar o mantener el problema ansioso.

Superar la ansiedad de forma definitiva es posible si conocemos las causas por las cuales la sufrimos.

Conclusiones

En nuestro país, el consumo de ansiolíticos representa la tercera droga más común después del tabaco y el alcohol y consumimos el doble de ansiolíticos que en otros países de la Unión Europea como Alemania. Tras 4 semanas de toma reiterada de cualquier tipo de psicofármaco, éste deberá ser revisado por el médico de cabecera. En muy pocos casos se produce este control desde Atención Primaria o Psiquiatría.

Pueden pasar años hasta que el paciente acepta y toma conciencia del problema de adicción que sufre ante la toma repetida de ansiolíticos. El consumo ha ido en aumento a lo largo de los años, hasta convertirse en un problema más en la vida del paciente.

Tanto si ya tomas ansiolíticos, como si te encuentras planteando empezar a tomarlos, te recomendamos llevar a cabo una evaluación de cuál es tu problema que te está haciendo sufrir.