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¿A qué llamamos claustrofobia?

Cuando una persona siente un miedo ilógico a los espacios cerrados, ya sea un ascensor, un autobús, un avión, o a estar en un sitio donde no haya salida, se dice que la persona sufre lo que llamamos claustrofobia.

Los espacios cerrados, sobre todo si no están bien iluminados o son pequeños, producen en las personas claustrofóbicas una ansiedad que perjudica en su vida diaria y laboral.

Pero este pánico sin control no se debe a las características del espacio en sí, sino a pensamientos irracionales sobre las consecuencias negativas que la persona que padece fobia imagina que puede sufrir, todo lo cual deriva en una sintomatología física ligada a niveles elevados de ansiedad.

En Ipsia Psicología contamos con profesionales que te ayudarán a superar la claustrofobia.

Causas de la claustrofobia

En la mayoría de las ocasiones, la claustrofobia se debe a una experiencia poco amable en un espacio pequeño u oscuro, lo que hace que cuando vayamos a entrar en este tipo de lugares recordemos esas sensaciones desagradables que tuvimos.

Circunstancias como haberse quedado encerrado en el ascensor, pero también haber vivido otras situaciones mucho más graves, como un secuestro o un castigo en un cuarto oscuro, son suficientes para originar una relación de miedo en nuestra vida a los lugares cerrados.

En cambio, hay personas que padecen claustrofobia sin haber vivido antes este tipo de episodios inquietantes.

Estudios recientes han comprobado cómo las personas que padecen claustrofobia demuestran tener alteraciones cognitivas a la hora de calcular y valorar el espacio que tiene delante, notando todo más pequeño de lo que realmente es, lo que explicaría por qué se produce esta vivencia incluso en lugares grandes como pudieran ser en un centro comercial o en un cine.

¿De qué manera perjudica la claustrofobia en nuestra vida cotidiana?

La claustrofobia puede afectar, pero en diferentes grados, a una de cada 20-30 personas. El origen de esta fobia se puede originar en cualquier momento de la vida, ya sea en la infancia o en la edad adulta, aunque la edad de inicio promedio suele bordear los 20 años.

Realmente son pocos los pacientes con claustrofobia que piden ayuda profesional, ya que creen poder controlarlo por sí solos evitando lugares cerrados, o no enfrentándose al problema ni afrontarlo de cara, sin percatarse de que poco a poco esta mala decisión va a generar un efecto de generalización a nuevas situaciones de fobia.

Esta situación puede llegar a interferir cada vez más en su vida cotidiana social.

Síntomas que siente un claustrofóbico

Para confirmar que una persona padece de claustrofobia no basta con que ésta se ponga nerviosa en un ascensor o en una discoteca, se requieren una serie de pautas:

  • Temor estricto y persistente, excesivo o ilógico ante la presencia o anticipación de la situación de hallarse en un sitio cerrado.
  • La exposición al estímulo fóbico provoca una respuesta ansiosa inmediata que puede derivar en una crisis de ansiedad.
  • El sujeto admite que el temor es excesivo o irracional.
  • El sujeto intenta evitar estar en lugares cerrados y si lo está es con ansiedad o malestar muy intensos.
  • Los síntomas deben durar más de seis meses si el paciente es menor de 18 años.
  • Dichos síntomas no se pueden explicar mejor con otro trastorno psiquiátrico, como trastorno por estrés postraumático, trastorno obsesivo compulsivo, agorafobia o fobia social.

Ante la exposición a un lugar cerrado, el paciente con claustrofobia presentará pánico bien a quedarse encerrado o a ahogarse por falta de aire. Esto suele derivar en un estado de ansiedad con palpitaciones, sudoración, opresión torácica y sensación de ahogo.

Muchos claustrofóbicos se desabrochan chaquetas, corbatas y camisas y pensando que con eso les va a mejorar la entrada de aire.

Diagnóstico de la claustrofobia

El diagnóstico se fundamentará, en un principio, en la historia que relate el paciente de su experiencia personal. Aparte de esto, existen diversas herramientas para determinar la claustrofobia de un paciente, como la escala de claustrofobia, que valora los niveles de ansiedad del paciente mediante 20 preguntas, o el cuestionario de claustrofobia, un test de 24 ítems que ayuda a diferenciar los síntomas de pánico al ahogo o al encierro.

Es muy importante descartar otras patologías neurológicas o psiquiátricas ligadas a los síntomas de claustrofobia.

Tratamiento para la claustrofobia

El tratamiento de las fobias en general y de la claustrofobia se puede abordar desde diferentes puntos:

  • Farmacológicamente, se pueden prescribir ansiolíticos o antidepresivos de base al paciente para mantener sus niveles de ansiedad bajo control, como diazepam, en el caso de padecer una crisis de ansiedad desencadenada por una situación potencialmente claustrofóbica.

En cambio, como con la mayoría de trastornos psiquiátricos, no basta solamente con el tratamiento farmacológico.

  • La terapia conductual es muy efectiva, concretamente en pacientes que temen no tanto estar en estas situaciones sino lo que les puede llegar a ocurrir de estar en ellas.

El tratamiento busca cambiar las impresiones y pensamientos equivocados atribuidos a esas circunstancias, de forma que se reduzca la ansiedad y la necesidad de evitar dichas situaciones.

  • La exposición in vivo consiste en hacer que el paciente se exponga de manera lenta y gradual a su miedo a los espacios cerrados, llevándole cada vez a situaciones con mayor intensidad claustrofóbica.

Está demostrado que este método, a pesar de ser lento, es efectivo en alrededor del 75% de los pacientes claustrofóbicos.

  • La exposición interoceptiva es un método que recrea las sensaciones físicas del paciente cuando se encuentra en una situación de claustrofobia, pero en un entorno controlado y seguro, con la misma intención que la exposición in vivo, pero sin poner al paciente en la situación de pánico.

La percepción negativa y el miedo ante estas situaciones mejoran aproximadamente en un 25% de los pacientes tratados con este método.

Medidas preventivas para la claustrofobia

No existen medidas preventivas determinadas contra la claustrofobia. Pero si familiares o amigos de una persona detectan conductas que puedan ser compatibles con este trastorno, es importante que persuadan al paciente para que contacte cuanto antes con un especialista.

Concretando:

  • La claustrofobia es un trastorno psiquiátrico que consiste en el pavor descontrolado a los espacios cerrados o lugares sin salida.
  • Existen distintos tratamientos: farmacológicos, terapias…

No existen medidas preventivas específicas.