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Sesión 1- QEEG (Mapeo cerebral):
En la 1ª sesión un mapeo cerebral o qEEG (electroencefalograma), que es una evaluación neurofisiológica de la actividad cerebral.
Podemos observar cómo se comportan las diferentes áreas cerebrales segundo a segundo, conociendo su actividad y el tipo de comunicación entre localizaciones.
Sesión 2- Informe y devolución de información:
Se realiza un informe de más de 40 páginas, con todos los indicadores relevantes que están generando las dificultades y síntomas de TDAH, junto con las referencias científicas relacionadas con TDAH.
Podemos comparar la actividad cerebral de cada persona con la de personas de la misma edad y sexo y así conocer dónde hay más desviación de la normalidad.
Sesión 3 – Tratamiento de Neurofeedback.
En la 2ª o 3ª sesión se inicia el entrenamiento propuesto y explicado. Cada 15-20 sesiones se hace otro mapeo para comparar cómo estaba el cerebro antes y después del tratamiento y así conocer los cambios producidos.
Los diagnósticos psicológicos habituales diferencian a las personas según los síntomas y las conductas, pero hasta ahora no se podía conocer la actividad de su cerebro.
Niños y adultos con diagnósticos de TDAH con el mismo subtipo de TDAH a nivel sintomático tienen una actividad cerebral diferente. Es necesario conocer la actividad del cerebro para entender el funcionamiento que hay debajo de sus conductas.
Gracias a la tecnología QEEG ( Electroencefalografía) podemos conocer la actividad cerebral, para hacer un diagnóstico electrofisiológico, y ser más precisos en los tratamientos, además, con Neurofeedback podemos hacer que el niño o el adulto diagnosticado de TDAH aprenda a cambiar sus patrones cerebrales.
Neurofeedback es un tratamiento con base científica en la Neurociencia que cambia la actividad eléctrica del cerebro, por medio de tecnología con capacidad para conocer la actividad del cerebro, y dar retroalimentación en los cambios y progresos, consiguiendo mejoras en la actividad neuronal.
El Neurofeedback cambia la conducta de nuestras neuronas, enseñando a autorregularse al cerebro, reforzando la actividad cerebral saludable, para cambiar la que es disfuncional. Neurofeedback es seguro, no es invasivo ni tiene efectos secundarios, y produce cambios duraderos en la actividad del cerebro.
El Neurofeedback viene de los avances e investigación de la neurociencia y la psicometría, y su aplicación junto con la psicología clínica.
Esta técnica funciona por condicionamiento operante, y es no invasiva e indolora.
Se entrena a la persona con reforzamientos para conseguir los patrones neuronales de ondas del cerebro que son funcionales e inhibiendo los que son disfuncionales o generan sufrimiento, producen síntomas y estados psicológicos desagradables.
Por medio del entrenamiento, el ordenador le señala a la persona en el momento en el que consigue funcionar de la forma que se le pide, la pantalla sirve como «un reflejo» de la actividad cerebral, y la persona aprende a mirar en ese «espejo», ver el funcionamiento de su cerebro y aprender a cambiar los patrones cerebrales.
Con una terapia de Neurofeedback la persona consigue aprender a regularse y producir la actividad cerebral más apropiada para cada uno, y aprende también a dejar de realizar los patrones cerebrales que nos llevan al desequilibrio.
Electroencefalograma (qEEG) o Mapeo Cerebral
Antes del entrenamiento en Neurofeedback se realiza una medición del funcionamiento cerebral, un Electroencefalograma (qEEG), que es una medición totalmente objetiva de cómo funciona el cerebro, para ellos se colocan sensores en el cuero cabelludo que captan la actividad electrica del cerebro en sus diferentes partes, es indoloro y no invasivo.
En nuestro centro tenemos psicólogos especialistas en Neurociencia que analizan el mapa cerebral para determinar cómo está funcionando el cerebro, y qué áreas hay que entrenar.
Los tratamientos son totalmente individualizados a cada caso, y además con el mapa cerebral tenemos una medición objetiva para después del tratamiento ver cómo ha mejorado. El electroencefalograma (qEEG) ha demostrado ser una prueba objetiva y fiable para detectar problemas del funcionamiento cerebral y sirve como prueba de ayuda diagnóstica para diferentes problemas psicológicos, psiquiátricos y neurológicos.
Aunque las personas tengan un diagnóstico, se ha demostrado que existen diferentes subtipos de actividad neuronal de algunos diagnósticos, que
funcionan cerebralmente distintos unos de otros aunque tengan los mismos síntomas o parecidos. Por ello es necesario realizar una prueba objetiva e individualizada, para ser precisos con el problema individual de cada uno, y para su posterior tratamiento.
Se entrega un informe personalizado de la actividad cerebral con imágenes de su actividad y con más de 40 páginas, con las referencias científicas encontradas relacionadas con su problemática y el tratamiento personalizado a seguir.
Neurofeedback (qEEG)
Después de la evaluación personalizada con el mapa cerebral, el profesional que analiza el mapa consigue ver las áreas del cerebro con las que hay que trabajar con el tratamiento con Neurofeedback.
En el tratamiento de Neurofeedback se ponen sensores en el cuero cabelludo, que no son invasivos, ni producen electricidad, solo registran la actividad del cerebro, para enviarlas a un ordenador que procesa la información y proporciona una retroalimentación o «feedback» cuando la persona aprende a llegar a la actividad cerebral que queremos, consiguiendo así que la persona aprenda sobre su propia actividad neuronal, aprendiendo a regularse a si mismo por el entrenamiento.
El Neurofeedback proporciona información directa sobre la actividad de su cerebro que no consigue ninguna otra técnica, y da registros de cada entrenamiento, la persona aprende a regular su actividad cerebral de forma rápida, consiguiendo cambios en sus estados físicos y psicológicos.
Se proporcionará además entrenamiento en Biofeedback si fuera necesario para la persona dentro de las sesiones, que es útil para aprender a regular síntomas físicos y a conectar con el cuerpo.
Cada 15-20 sesiones se hará una evaluación para comparar los resultados de antes y después de tratamiento.
El EEG (electroencefalograma) es una técnica que mide la actividad eléctrica del cerebro mediante electrodos colocados en el cuero cabelludo. Se utiliza para evaluar los patrones de ondas cerebrales que están relacionados con funciones cognitivas, emocionales y comportamentales. En nuestro contexto clínico, miramos el EEG segundo a segundo, buscando patrones indicadores de trastornos psicológicos, como TDAH, ansiedad, depresión, y trastornos del sueño, proporcionando información útil para el diagnóstico y tratamiento de neurofeedback.
LORETA (Low-Resolution Electromagnetic Tomography) es una técnica de análisis de EEG que permite estimar las fuentes de actividad eléctrica en el cerebro en tres dimensiones, es decir, muestra dónde en el cerebro se originan las señales eléctricas observadas en el cuero cabelludo. LORETA ayuda a localizar con mayor precisión la actividad cerebral subyacente asociada con diferentes estados mentales, emociones o funciones cognitivas, y se utiliza comúnmente en el análisis clínico de qEEG.
Software de análisis de EEG que utilizamos para conocer la actividad cerebral, permite cuantificar las frecuencias cerebrales en Mapeo Cerebral con la que podemos conocer todas las características de la actividad. Además, compara la actividad cerebral de cada persona con su mismo grupo de edad y sexo, y por lo tanto conocer como de diferente se encuentra la actividad cerebral respecto una media. Con esto podemos identificar indicadores neurofisiológicos causantes de los síntomas.
Podemos conocer la distribución de las diferentes frecuencias en el cerebro de una persona observando los niveles de actividad cerebral en microvoltios cuadrados (uV²). Esto permite identificar patrones anormales o inusuales de actividad cerebral y conocer la organización del cerebro.
Podemos conocer las relaciones entre diferentes localizaciones con las medidas de coherencia, fase y simetría, así como las relaciones entre las diferentes frecuencias en cada localización, conociendo una parte importante del funcionamiento de la actividad cerebral de cada persona.
Con nuestros programas podemos comparar la actividad cerebral ANTES y DESPUÉS del tratamiento. De forma que podemos conocer si las frecuencias han cambiado, qué porcentaje ha cambiado y si el cambio ha sido totalmente debido al tratamiento.
De esta forma realizamos un tratamiento totalmente personalizado y ajustado a todos los cambios que se van produciendo y podemos observar los cambios reales en nuestra actividad neuronal.
El Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDAH) es una condición del neurodesarrollo que afecta la regulación de la atención, el control de los impulsos y, en algunos casos, la actividad motora. Tradicionalmente, se clasifica en tres subtipos según el perfil de síntomas:
TDAH tipo inatento, cuando predominan las dificultades para mantener la atención y la concentración.
TDAH tipo hiperactivo-impulsivo, donde lo más visible son la inquietud motora, la impulsividad y la dificultad para inhibir conductas.
TDAH tipo combinado, cuando se presentan síntomas significativos de ambos grupos.
Aunque esta clasificación ha sido útil desde el punto de vista clínico, las investigaciones más recientes han mostrado que los subtipos no se corresponden siempre con patrones fijos de actividad cerebral. Es decir, dos personas con el mismo diagnóstico pueden tener una actividad cerebral muy distinta, lo que puede explicar por qué algunas responden mejor que otras a los mismos tratamientos.
Uno de los estudios más conocidos en este sentido es el de Clarke y colaboradores (2001), quienes analizaron mediante electroencefalografía cuantitativa (QEEG) los cerebros de niños diagnosticados con TDAH. Encontraron que la actividad eléctrica cerebral no seguía un patrón uniforme para cada subtipo. En otras palabras, el cerebro de un niño con TDAH inatento puede mostrar un perfil eléctrico muy diferente al de otro niño con el mismo diagnóstico.
Además, en muchos casos, el TDAH no aparece de forma aislada: puede coexistir con problemas de ansiedad, dificultades del aprendizaje, trastornos de conducta, síntomas obsesivos e incluso rasgos del espectro autista. Esta complejidad refuerza la necesidad de evaluar cómo funciona el cerebro en cada caso concreto.
Aquí es donde el QEEG (electroencefalograma cuantitativo) y el neurofeedback ofrecen un enfoque más individualizado. El QEEG nos permite ver qué frecuencias cerebrales están alteradas, en qué zonas del cerebro, y cómo se relacionan con los síntomas observados. Con esa información, el neurofeedback puede entrenar al cerebro para regular mejor esas frecuencias, promoviendo una mayor autorregulación y mejoras clínicas sostenidas.
En resumen, el diagnóstico por síntomas es solo una parte del enfoque. Para un tratamiento más preciso y eficaz del TDAH, es clave evaluar directamente la actividad cerebral. Gracias al QEEG y al neurofeedback, hoy podemos avanzar hacia una intervención más personalizada y basada en el funcionamiento real del cerebro, no solo en los comportamientos observables.
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es uno de los diagnósticos más frecuentes en la infancia, con una prevalencia estimada entre el 3% y el 5% en edad escolar. Los síntomas principales incluyen una atención disminuida, hiperactividad motora y conductas impulsivas, que pueden dificultar tanto el aprendizaje como las relaciones personales.
Aunque muchos casos mejoran con el tiempo, se estima que entre un 30% y un 65% de los niños continúan presentando síntomas en la adolescencia o la adultez, lo que puede derivar en bajo rendimiento escolar o laboral, problemas sociales, conductas de riesgo y una mayor vulnerabilidad a trastornos emocionales, como la ansiedad o la depresión.
El tratamiento farmacológico es el más utilizado, y aunque puede ser eficaz a corto plazo, no resuelve los problemas de fondo ni actúa sobre el origen neurofisiológico del trastorno.
Por eso, cada vez más profesionales complementan el tratamiento con una evaluación de la actividad cerebral mediante QEEG (electroencefalograma cuantitativo), que permite detectar patrones específicos de disfunción en distintas áreas del cerebro. A partir de estos datos, se puede aplicar neurofeedback, un entrenamiento cerebral no invasivo que ayuda a regular la actividad cerebral alterada, mejorando la atención, la autorregulación emocional y la impulsividad de forma progresiva y duradera.
En definitiva, el QEEG y el neurofeedback ofrecen un enfoque más individualizado y profundo para abordar el TDAH desde su base cerebral, y no solo desde los síntomas externos.
El Neurofeedback es un tratamiento no invasivo que entrena al cerebro para autorregular su actividad eléctrica. En el caso del TDAH, el objetivo es reducir el exceso de ondas lentas (como theta y delta) y aumentar las frecuencias rápidas (como beta), que están relacionadas con la atención, la concentración y el control cognitivo.
Sí. Diversos estudios científicos han demostrado que el Neurofeedback mejora los síntomas principales del TDAH, tanto en niños como en adultos, especialmente en comparación con grupos sin tratamiento, placebo o incluso con otros tratamientos convencionales.
Por ejemplo:
Grin’-Yatsenko et al. (2001), Lubar et al. (1995) y Thompson & Thompson (1998) encontraron que entrenar al cerebro para disminuir las ondas lentas y aumentar las rápidas produce mejoras significativas en atención, cociente intelectual y desempeño académico.
En un estudio con 1089 personas de entre 5 y 67 años, Kaiser & Othmer (2000) observaron mejoras significativas en atención sostenida, control de impulsos y estabilidad en la respuesta tras el entrenamiento con Neurofeedback.
Pryjmachuk (2003) evaluó a 1379 participantes y registró mejoras en las puntuaciones de inteligencia después de solo 12 semanas de tratamiento.
Numerosos trabajos complementarios han documentado efectos positivos adicionales del Neurofeedback:
Holtmann et al. (2014) confirmaron que los niños pueden aprender a modular su EEG y desarrollar mayores capacidades de autorregulación, con una clara reducción de los síntomas de TDAH.
Rossiter (2004) encontró mejoras en velocidad de procesamiento, atención y control inhibitorio.
En un estudio con niños de 9 años, Pop-Jordanova et al. (2005) observaron que tras 5 meses de Neurofeedback se incrementaron las ondas beta y disminuyeron las theta, junto con mejoras en rendimiento escolar, relaciones sociales y autoestima.
Según Janssen et al. (2017), el 74% de los niños con TDAH mostró un aumento clínicamente relevante en los niveles de beta, tras el tratamiento.
Más recientemente, Dobrakowski & Łebecka (2020) evaluaron a 48 niños de entre 6 y 12 años y concluyeron que, tras 10–12 sesiones de Neurofeedback, hubo una mejora significativa en la memoria de trabajo —una función ejecutiva esencial para mantener información activa durante una tarea—. Lo más destacado es que los efectos se mantenían incluso un año después.
Conclusión:
El Neurofeedback se consolida como una de las alternativas terapéuticas más prometedoras y eficaces para el TDAH, especialmente cuando se busca una intervención no farmacológica, duradera y centrada en la autorregulación cerebral. Su aplicación personalizada, basada en un mapeo previo del funcionamiento cerebral mediante QEEG, permite diseñar protocolos adaptados a cada paciente, con resultados estables a medio y largo plazo.
El Neurofeedback junto con el qEEG y el Biofeedback han sido respaldados por diferentes organismos internacionales, como la Asociación Americana de Psicología que es la asociación de psicología más importante del mundo , que los ha respaldado dentro de las prácticas de Neuropsicólogos y Psicólogos con formación en Neurociencias.
La inclusión de las Neuroterapias como el Neurofeedback han sido ipulsadas por organizaciones como la National Collaborating Centre for Mental Health (NCCMH), el NIHSS, Biofeedback Certification International Alliance (BCIA), o la International Society for Neurofeedback and Research (ISNR), The Association for Applied Psychophysiology and Biofeedback (AAPB).
El neurofeedback es una técnica de entrenamiento cerebral que se basa en el monitoreo en tiempo real de la actividad eléctrica del cerebro, utilizando un electroencefalograma (EEG) que mide la actividad del cerebro, y proporciona retroalimentación (feedback) en tiempo real cuando el paciente responde de la forma que se le ha pedido.
El objetivo es enseñar al cerebro a autorregularse y mejorar su funcionamiento. Es como ir al gimnasio, pero en vez de ejercitar tus músculos, entrenas a tu cerebro para que funcione de manera más eficiente y equilibrada.
El ordenador capta tus ondas cerebrales y te indica cuándo tu cerebro está funcionando de la forma que le pide el psicólogo y que previamente ha programado. Cuando tu cerebro está en el estado deseado (por ejemplo, produciendo ondas alfa con ojos cerrados en zona parietal , relacionadas con la relajación), el sistema te proporciona señales para seguir con ese refuerzo, solo hay que seguir el refuerzo. Al inicio no sabrás cómo has conseguido que aparezca la señal, pero poco a poco vas aprendiendo qué hay que hacer.
Si tu cerebro no consigue la activación neuronal que se le pide, la retroalimentación que da el programa cambia, avisándote que no estás consiguiendo la actividad neuronal , incentivando al cerebro a corregir el patrón, y con las sesiones, a hacerlo cada vez mejor. Este cambio es duradero en el tiempo, ya que el cerebro ha aprendido de forma implícita a mantenerse en ese estado óptimo.
Este entrenamiento tiene un efecto acumulativo: cuanto más practicas y recibes retroalimentación, más eficaz se vuelve tu cerebro para alcanzar esos estados óptimos sin necesidad de retroalimentación externa. El proceso de aprendizaje implícito asegura que el cerebro adopte nuevas formas de funcionar sin esfuerzo consciente, mientras que el aprendizaje explícito te permite tener un papel más activo y consciente en el proceso.
El electroencefalograma cuantitativo (QEEG) es una herramienta que permite visualizar cómo funciona el cerebro a través de la actividad eléctrica en diferentes frecuencias. En niños y adultos con diagnóstico de TDAH, se han observado patrones característicos que difieren de los de la población general.
En muchos casos de TDAH infantil, el QEEG muestra:
Aumento de ondas lentas theta (4–8 Hz) en zonas frontales y centrales, asociado a estados de ensoñación, distracción y baja vigilancia.
Elevación de delta (1–4 Hz) en zonas posteriores, frecuencias más comunes durante el sueño, lo que sugiere un enlentecimiento general del ritmo cerebral.
Disminución de beta (13–21 Hz), ondas vinculadas a la atención sostenida, la alerta y el procesamiento cognitivo.
En adultos con TDAH, estos patrones tienden a persistir. Además, estudios de neuroimagen han encontrado:
Reducción del volumen orbitofrontal izquierdo.
Menor densidad de materia gris en el córtex prefrontal, el cíngulo anterior y el cerebelo.
Estas alteraciones pueden estar relacionadas con un retraso madurativo del sistema nervioso, aunque en adultos también influyen los cambios adaptativos derivados del aprendizaje y la experiencia vital. Con el paso de los años, el EEG tiende a mostrar una reducción de ondas lentas (delta, theta y alfa baja) y un aumento de ondas rápidas, lo cual refleja una maduración neurofisiológica (Clarke et al., 2001).
El TDAH no es un trastorno uniforme. A continuación, presentamos dos ejemplos reales de mapas cerebrales de niños con el mismo diagnóstico clínico, pero con perfiles neurofisiológicos completamente diferentes:
Déficit de ondas alfa (8–12 Hz), lo que indica dificultades para alcanzar estados de calma y regulación.
Exceso de beta alta (21–30 Hz) en regiones posteriores, asociado a hiperalerta, ansiedad y rumiación mental.
Alta coherencia en beta entre regiones anteriores y posteriores, lo que sugiere rigidez cognitiva y dificultad para adaptarse a situaciones nuevas o estresantes.
Baja conectividad en delta prefrontal, asociada a un procesamiento ejecutivo lento y pobre organización mental.
Exceso de theta en la zona central del cerebro, lo que indica un ritmo cerebral lento, típico de estados de baja concentración y desactivación.
Ausencia de hipervigilancia: este niño no muestra signos de ansiedad ni rumiación.
Déficit de conectividad frontal, relacionado con problemas en funciones ejecutivas como la planificación, la atención sostenida y la autorregulación.
Aunque ambos casos comparten el diagnóstico de TDAH, sus cerebros funcionan de forma muy diferente. Esta diversidad neurofisiológica refuerza la necesidad de una evaluación individualizada con QEEG para diseñar un entrenamiento de neurofeedback personalizado, ajustado a las necesidades reales de cada niño o adulto. Solo así es posible intervenir directamente sobre la base cerebral del trastorno, y no solo sobre sus síntomas externos.
El QEEG (electroencefalograma cuantitativo) permite medir la actividad eléctrica cerebral en distintas regiones. Aunque no se usa para diagnosticar el TDAH por sí solo, sí ayuda a identificar patrones alterados de funcionamiento cerebral, como exceso de ondas lentas (theta) o déficit de ondas rápidas (beta), que pueden estar detrás de los síntomas observados.
Sí. El neurofeedback es compatible con la psicoterapia, la reeducación pedagógica o el tratamiento farmacológico. De hecho, su integración en un abordaje multidisciplinar suele mejorar los resultados, sobre todo en casos complejos con comorbilidades (ansiedad, dislexia, TEA, etc.).
Numerosos estudios han documentado mejoras sostenidas en la atención, la impulsividad, el sueño, el rendimiento académico y la regulación emocional. En algunos casos, incluso se han podido reducir dosis de medicación o prescindir de ella, siempre bajo control médico.
No. El diagnóstico de TDAH debe hacerlo un profesional clínico a través de entrevistas, cuestionarios y observación. El QEEG complementa esta evaluación, aportando datos objetivos sobre el funcionamiento cerebral que permiten entender mejor la causa de los síntomas y diseñar un tratamiento personalizado.
Depende de cada caso, pero en general entre 20 y 40 sesiones son necesarias para observar mejoras significativas. Cada sesión suele durar unos 30-45 minutos y es recomendable realizar 2-3 por semana para consolidar el aprendizaje cerebral.
Vamos a explicar esto:
El aprendizaje implícito es un tipo de aprendizaje que ocurre de manera automática, no voluntaria o no deliberada. No requiere de un esfuerzo consciente o reflexión activa para adquirir una nueva habilidad. Por ejemplo, cuando aprendes a montar en bicicleta, al principio requieres atención y concentración para equilibrarte, pedalear y dirigir, pero no necesitas entender las leyes físicas necesarias. Sin embargo, después de practicar, tu cerebro y cuerpo integran estas habilidades y ya no necesitas pensar activamente en cada paso: se convierte en un proceso automático, sin pensar en lo que haces. Lo mismo ocurre en cualquier otra acción que hacemos sin pensar en cómo se hace, gracias a que se han integrado esos patrones de movimiento en el sistema nervioso a través del aprendizaje implícito.
En el contexto del Neurofeedback, este tipo de aprendizaje es crucial, ya que el cerebro aprende a autorregularse sin que la persona tenga que pensar conscientemente en cómo hacerlo, solo siguiendo los reforzadores. Esta es una diferencia importante con la terapia, ya que en esta se busca un aprendizaje explícito, un proceso que involucra consciencia, reflexión deliberada y procesamiento activo de la información para reconocer y modificar patrones de pensamiento o comportamiento a través de un proceso de reflexión y aplicación activa de técnicas aprendidas.
Este proceso de aprendizaje implícito lleva al cerebro a cambiar sus patrones neuronales de forma duradera. Al repetir estas sesiones de neurofeedback, los nuevos patrones de actividad cerebral se refuerzan y el cerebro se habitúa a funcionar de manera más equilibrada y eficiente incluso fuera de las sesiones. Es decir, el cerebro se entrena para operar en un estado óptimo sin necesitar la retroalimentación constante. Igual que cuando vamos al gimnasio, los músculos están más fuertes para el resto de cosas de la vida, sucede lo mismo con el neurofeedback.
Para conocer qué protocolos de entrenamiento utilizar, en qué localizaciones del cerebro, y que frecuencias reforzar, necesitamos hacer una evaluación o mapeo cerebral para conocer de forma exhaustiva la actividad cerebral y su funcionamiento. Esto es recoger la actividad cerebral tal y cómo sucede de forma natural por medio de un casco que tiene sensores que recogen la actividad neuronal. Esa actividad la estudiamos segundo a segundo, la interpretamos con la evidencia científica que tenemos y con los síntomas que presenta la persona, y la comparamos con una base de datos de miles de personas con la misma edad y sexo y LORETA (Low-Resolution Brain Electromagnetic Tomography) .
Con todo esto conseguimos mucha información para hacer un entrenamiento lo más individualizado posible.
Además , utilizamos la técnica LORETA (Low-Resolution Brain Electromagnetic Tomography) para conseguir más datos del cerebro y su diagnóstico. Es una técnica avanzada de neuroimagen que permite localizar la actividad eléctrica del cerebro en tres dimensiones (3D) utilizando datos de electroencefalografía (EEG). Permite identificar qué regiones del cerebro están activas en un momento dado, a diferencia de un EEG, que solo muestra las ondas cerebrales en la superficie, LORETA puede inferir la localización en profundidad de la actividad cerebral, ayudando a mapear la actividad eléctrica en áreas internas del cerebro y viendo el origen en la localización de la frecuencias. El objetivo principal de LORETA es la reconstrucción de fuentes neuronales, es decir, determinar qué regiones profundas del cerebro están activas a partir de los datos obtenidos del EEG, que mide la actividad eléctrica en el cuero cabelludo. Esto se basa en modelos matemáticos y algoritmos que hacen posible estimar la localización tridimensional de la actividad cerebral.
La intención de hacer un tratamiento guiado con qEEG es conseguir un tratamiento personalizado o Medicina Personalizada. Esto permite una intervención más precisa y eficaz, individualizando el tratamiento totalmente. De este modo, se mejoran los resultados y se reducen los efectos secundarios, ya que el tratamiento está optimizado según las características biológicas de cada individuo.
El neurofeedback guiado por qEEG es un claro ejemplo de medicina personalizada porque adapta el tratamiento a los patrones cerebrales únicos de cada paciente y se va modificando el tratamiento y ajustándolo a la nueva información.
El neurofeedback guiado por qEEG es una herramienta que puede ser útil para una amplia variedad de personas, especialmente aquellas que buscan mejorar su bienestar psicológico o tratar síntomas de forma no invasiva y personalizada. Aquí te explico en qué casos puede ser útil y cómo puede beneficiarte:
Aunque el neurofeedback guiado por EEG es una técnica no invasiva y generalmente bien tolerada, es importante comprender que, como cualquier tratamiento efectivo, puede tener algunos efectos secundarios. Estos efectos son leves y temporales en la mayoría de los casos, y surgen principalmente cuando el cerebro se está ajustando a los nuevos patrones de actividad que se están entrenando.
Nuestro equipo te irá preguntando por los síntomas que vas teniendo sesión a sesión, ya que esa información es útil para ir cambiando los protocolos según los vayamos sintiendo. Los síntomas que experimentamos, ya sean de índole emocional o conductual, son reflejos de estados fisiológicos subyacentes, principalmente de activación o letargo del cerebro. Los síntomas son indicadores fisiológicos de un desequilibrio en los patrones de activación cerebral, lo que significa que la regulación de los patrones neuronales tiene un impacto directo en el alivio de los síntomas.
¿Por qué es normal que haya efectos secundarios?
Si neurofeedback fuera completamente neutral y no produjera ningún efecto, positivo o negativo, no estaría generando cambios reales en el cerebro. Esto indicaría que no sería más efectivo que un placebo. Sin embargo, dado que el neurofeedback entrena directamente la actividad cerebral, se están produciendo modificaciones reales en el funcionamiento del cerebro, y es posible que durante este proceso de ajuste aparezcan ciertos efectos secundarios, aunque suelen ser leves y temporales.
Efectos Secundarios Comunes:
Algunos de los posibles efectos secundarios pueden incluir:
¿Cómo se gestionan los efectos secundarios?
Los efectos secundarios del neurofeedback son temporales y pueden gestionarse ajustando el protocolo de entrenamiento cerebral. El terapeuta monitorea de cerca la respuesta del paciente en cada sesión y realiza los cambios necesarios para equilibrar la estimulación cerebral.
Es importante comunicar cualquier incomodidad o efecto no deseado al terapeuta para que pueda ajustar el tratamiento de manera adecuada. De hecho, la personalización del neurofeedback guiado por qEEG permite adaptarlo constantemente para reducir cualquier efecto negativo y mejorar la eficacia del tratamiento.
¿Se puede combinar neurofeedback con medicación o terapia?
Sin problema, es importante comunicar a nuestros psicólogos si estás tomando medicación, y tomar medicación bajo la supervisión de un profesional de la psiquiatría, tanto en nuestro centro como en otro.
Aquí hay algunas consideraciones clave:
1. Medicación y Neurofeedback
2. Terapia y Neurofeedback
El neurofeedback ha sido probado científicamente y se ha utilizado con éxito para tratar una amplia gama de síntomas y condiciones, y aunque el neurofeedback puede ser una herramienta muy poderosa, no es una solución mágica o aislada.
La Importancia del contexto y los hábitos:
Es fundamental entender que nuestra salud cerebral y nuestro bienestar no dependen exclusivamente de las ondas cerebrales o de la actividad neuronal. Vivimos en un entorno social, físico y emocional que también afecta profundamente nuestro estado mental y físico.
Por eso, aunque el neurofeedback puede ayudarte a autorregular tus patrones cerebrales, es igualmente crucial abordar otros aspectos de tu vida para lograr un cambio duradero. A continuación, algunos factores clave que deben acompañar el tratamiento con neurofeedback:
En resumen, el proceso en Neurofeedback consiste en:
C/ Gran Vía 59, 7º centro
Metro: Plaza de España, Santo Domingo, Callao
C/ Paseo Eduardo Dato 13, Madrid
Metro: Rubén Darío, Iglesia