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Neurofeedback para el tratamiento del Dolor Crónico

Neurofeedback, Mapeo Cerebral, Electroencefalografía (QEEG)

Neurociencia y Neurofeedback aplicada al Dolor Crónico

Los diagnósticos psicológicos habituales diferencian a las personas según los síntomas y las conductas, porque hasta ahora no se podía conocer la actividad de su cerebro, con la nueva tecnología podemos ver la acttividad del cerebro que mantiene el dolor crónico, y entrenar nuestro cerebro para regular el sistema nervioso.

Las personas con diagnósticos de Dolor Crónico iguales pueden tener una actividad de funcionamiento cerebral diferente, es necesario conocer la actividad del cerebro para entender el funcionamiento que hay debajo de su dolor y sufrimiento.

Gracias a la tecnología  QEEG ( Electroencefalografía) podemos conocer la actividad cerebral, para hacer un diagnóstico electrofisiológico, y ser más precisos en los tratamientos, además, con Neurofeedback podemos hacer que la persona aprenda a cambiar sus patrones cerebrales que le llevan a mantener e intensificar el dolor.

Neurofeedback ayuda a cambiar los patrones de desrregulación fisiológicos para conseguir que el organismo funcione de una forma nueva.

¿Qué se consigue con Neurofeedback en TDAH?

 

QEEG ( Electroencefalografía): Obtener un mapeo del cerebro para evaluar su actividad y hacer una evaluación del funcionamiento del cerebro.

Neurofeedback: Conseguir un entrenamiento de Neurofeedback para cambiar la actividad disfuncional y conseguir que el cerebro aprenda nuevos patrones más óptimos.

Biofeedback: Aprender mecanismos de regulación emocional por medio de la información que  nos da el ordenador de nuestras variables fisiológicas.

Pasos de tratamiento:

1- Una vez que se pida cita con un profesional de neurociencia, en la primera sesión se realiza la evaluación, que tiene una duración de 1,5 horas, con eso conseguimos un mapa cerebral para hacer un diagnóstico del funcionamiento cerebral.

2- Se entregará un informe sobre le mapeo cerebral y se establecerá un tratamiento de Neurofeedback

3 – Cada 10 sesiones se realiza una evaluación en la zona del cerebro que se trabaja.

4 – Cada 20-30 sesiones se realiza una evaluación completa.

¿ Qué es el Neurofeedback?

Es una técnica que se basa en el condicionamiento operante, en la neurociencia y en la psiscometría.

Consiste unos sensores que se colocan en el cuero cabelludo, que miden la actividad del cerebro y conectado a una pantalla marca un premio cuando la persona consigue los nuevos patrones que queremos adquirir.

De esa forma la persona aprende a adquirir esos nuevos patrones y cambios del funcionamiento cerebral, en base a ir reforzados por el ordenador. Se podría decir que es como un vídeo juego en el que los mandos son el cerebro.

Con Neurofeedback, el cerebro consigue y aprende a reducir las ondas y patrones que nos desregulan, y aumentar las ondas cerebrales que nos ayudan a mejorar nuestros estados psicológicos, produciendo cambios que se mantienen en el tiempo.

Precio: 400 euros 10 sesiones

– 1 hora cada sesión

– se entrega informe de evaluación

-se hace otra evaluación en el final del tratamiento para registrar los resultados

Precio:

  • 400 euros un paquete de 10 sesiones.
  • Se requiere un mínimo de sesiones para conseguir resultados ya que es un entrenamiento
  • Se requiere empezar con 2 sesiones semanales, o 3 semanales, las primeras semanas,  luego se irá espaciando.
  • Duración de las sesiones de 1 hora
  • El número de sesiones es variable, normalmente para un diagnóstico de dolor crónico son 30 – 40 sesiones.

¿Cómo empezar?

Puedes pedir cita con nuestros especialistas en Neurociencia en el 605818578 y empezar a entrenar:

  • Realizarán una evaluación del funcionamiento cerebral
  • Harán una devolución de información y conocerás el entrenamiento que vas a realizar
  • Se empezará en Neurofeedback y Biofeedback
  • Cada 10 sesiones harán una evaluación de la zona cerebral entrenada para ver los cambios.

¿Qué es el dolor crónico?

El dolor crónico es uno de los problemas clínicos más incapacitantes que afectan a nuestra sociedad, y constituye el primer motivo de queja de los sistemas de salud.

Quienes lo sufren, difícilmente encuentran consuelo, a pesar de probar múltiples opciones de tratamiento, a menudo costosos. Ninguno de los tratamientos actuales eliminan el dolor en la mayoría de los pacientes; los tratamientos analgésicos más potentes no alcanzan a disminuir más de un 30% del dolor (Turk, 2002).

El dolor es un fenómeno complejo, siendo uno de los síntomas descritos en cualquier proceso de inflamación, que permanece por más de 6 meses se vuelve crónico. A menudo se acompaña de otros síntomas como: depresión, problemas de sueño, anormalidades en la toma de decisiones o ansiedad, entre otros.

 

Dolor crónico y cerebro

La percepción del dolor se encuentra mediada por procesos cognitivos, como ocurre en el fenómeno placebo, donde la creencia de estar tomando un tratamiento efectivo, pone en marcha los mecanismos endógenos de analgesia; o por el contrario, anticipar que se va a sufrir dolor o algún tipo de daño, o incluso prestar atención al dolor que se sufre, puede aumentar la intensidad del dolor percibido.

Existe evidencia de que ciertas áreas del cerebro como el núcleo anterior rostral del cíngulo, median en la percepción consciente del dolor, y en su regulación. Aunque también se relaciona con otros procesos como: atención, función ejecutiva, emoción, la dificultad que encontramos en una prueba y el control motor.

La manipulación de este área reduce la percepción del dolor (como ocurre en la condición placebo o en hipnosis).

La modulación de la respuesta de dolor, se produce por la relación entre influencias excitatorias e inhibitorias de las neuronas en las vías ascendentes del dolor, y de la capacidad de regulación de estas redes neuronales.

Por otra parte, las personas con dolor crónico presentan menor activación  en diferentes áreas cerebrales clave durante el desarrollo de tareas; sugiriendo fallos en las redes neuronales asociadas a disfunciones cognitivas (Jensen et al., 2007).

Algunas zonas cerebrales asociadas al tratamiento dolor crónico son:

  • Zonas frontales para el tratamiento de dolores agudos y crónicos.
  • Localización de la zona dañada (por ejemplo, para el dolor en las extremidades, Neurofeedback en la corteza sensoriomotora)
  • Corteza prefrontal para el dolor de espalda

El problema a nivel cerebral que diferencia el dolor crónico del agudo, reside en la “huella” que deja en la corteza prefrontal: cuanto mayor es el tiempo que se padece el dolor, más actividad se encuentra en el área prefrontal (hiperactivada, hipervigilancia, sobreexcitación ante el dolor que provoca un sesgo de atención hacia éste e incrementa su intensidad). 

Esta huella o memoria acumulativa puede ser modulada o incluso borrada a través de Neurofeedback. El entrenamiento trae cambios significativos en la percepción del dolor (en el umbral y tolerancia) (Ibric, 2009).

 

Dolor crónico y Neurofeedback

En un estudio, pacientes con dolor crónico de 42 meses de duración media, se sometieron a un entrenamiento de Neurofeedback, mediante Feedback a tiempo real de su actividad cerebral (real- time fMRI) para aprender a controlar la activación de esta zona y reducir la intensidad del dolor percibido.

Encontraron una correlación significativa entre los pacientes que aprendieron a controlar la activación del área rostral anterior del cíngulo y una disminución del dolor padecido, medido con dos herramientas objetivas:

  • El cuestionario de dolor MPQ (MCGill Pain Questionnaire)
  • La escala VAS (Visual Analogue Scale).

Tras el procedimiento, los pacientes describieron en las entrevistas: un aumento de la sensación de control sobre su dolor, así como una disminución del nivel de dolor cuando no trataban de ejercer un control explícito (aunque no eran capaces de otorgar detalles de la estrategia empleada).

Por lo tanto, las personas pueden aprender a controlar de manera deliberada y voluntaria la actividad de áreas cerebrales localizadas, mediante el empleo de Feedback a tiempo real de su actividad cerebral.

Los sujetos aprendieron exitosamente a controlar la región cerebral involucrada en el procesamiento del dolor , produciendo cambios en su percepción del dolor (DeCharms et al., 2005).

Los tratamientos con Neurofeedback juegan un papel importante en la regulación del dolor, especialmente tras sufrir un infarto, en dolores de cabeza primarios (tensionales, migrañas) o a causa de un traumatismo, además de ser beneficiosa en tipo neuropático o en cáncer.

Los resultados más satisfactorios se han alcanzado tras 30 sesiones: una reducción del 50% de los dolores de cabeza. los niños con dolores de cabeza tensionales, necesitan una sesión de recordatorio cada 6-12 meses (Kubik & Biedrón, 2013)

En otro estudio, pacientes con dolor crónico se sometieron a 20 sesiones de Neurofeedback dirigidas a tratar el dolor y síntomas específicos de cada persona.

Los resultados mostraron:

  • Mejora sustancial y clínicamente significativa en la principal localización del dolor en un 50% de los sujetos.
  • Cambios clínicamente significativos en el nivel de dolor experimentado (reducción del 30% o mayor), en la mitad de los participantes.
  • La modificación en la percepción del dolor y de cómo les afectaba, repercutió en una mejora del sueño y de los problemas emocionales derivados de éste.

La modulación de la respuesta de dolor, se produciría como resultado de la relación entre influencias excitatorias e inhibitorias de las neuronas en las vías ascendentes del dolor, y de la capacidad de regulación de estas redes neuronales.

Por otra parte, las personas con dolor crónico presentan menor activación  en diferentes áreas cerebrales clave durante el desarrollo de tareas; sugiriendo fallos en las redes neuronales asociadas a disfunciones cognitivas (Jensen et al., 2007)

El tratamiento con Neurofeedback ha demostrado ser efectivo en:

  • Zonas frontales para el tratamiento de dolores agudos y crónicos.
  • Localización de la zona dañada (por ejemplo, para el dolor en las extremidades, Neurofeedback en la corteza sensoriomotora)
  • Corteza prefrontal para el dolor de espalda

El problema a nivel cerebral que diferencia el dolor crónico del agudo, reside en la “huella” que deja en la corteza prefrontal: cuanto mayor es el tiempo que se padece el dolor, más actividad se encuentra en el área prefrontal (hiperactivada, hipervigilancia, sobreexcitación ante el dolor que provoca un sesgo de atención hacia éste e incrementa su intensidad).

Esta huella o memoria acumulativa puede ser modulada o incluso borrada a través de Neurofeedback. El entrenamiento trae cambios significativos en la percepción del dolor (en el umbral y tolerancia) (Ibric, 2009).

Otro estudio trató con Neurofeedback a pacientes con paraplejia y dolor neuropático por debajo de la lesión, empleando diferentes protocolos. El más exitoso fue reforzando alfa e inhibiendo beta en las zonas C3-C4 (Hassan et al., 2015).

 

  • Al segundo y tercer día de tratamiento:  los pacientes reportaron una reducción inmediata del dolor.
  • Los pacientes que recibieron 20 o más sesiones, alcanzaron una reducción del dolor estadísticamente significativa.
  • En  ellos la significación estadística fue acompañada de una significación a nivel clínico: con una reducción de más del 30% de la intensidad inicial del dolor según VAS (Visual Analogue Scale), experimentando una reducción del dolor.
  • Corrobora una correlación negativa entre número de sesiones de NF e intensidad del dolor (a más sesiones, menos dolor).
  • Todas los sujetos en los que el dolor fue reducido, incluyendo aquellos con una pérdida total de sensibilidad,  experimentaron una sensación cálida y agradable en sus piernas que precedía al alivio del dolor y se mantenía por varias horas.

Otros casos de personas con dolor crónico que han trabajado con Neurofeedback

En 2004, la literaturra científica muestra un paciente con neuralgia del trigémino (dolor crónico que afecta a la cara y causa dolor o ardor repentino desencadenado por cualquier vibración en el rostro) ; recibió 29 sesiones en C3 y T3-T4. Mejoraron los niveles de sueño y la intensidad del dolor disminuyó; estos efectos se mantenían en la revisión a los 13 meses (Sime, 2004).

Otros casos de la literratura científica: 5 casos (Hassan et al., 2015)

Caso 1:  mujer de 52 con parálisis lado derecho dela cara, hombro brazo y párpado depresión trastorno del sueño. Tras 30 minutos de sesión el párpado se abría considerablemente y el dolor en dichas partes, disminuía

Caso 2: 67 mujer recién enviudada con dolores de cabeza crónicos, de cuello de espalda, espasticidad a consecuencia de una meningitis, ansiedad, trastorno del sueño, depresión, marcha descoordinada, problemas en memoria y concentración, incontinencia urinaria

La percepción del dolor disminuyó hasta el mínimo en la escala, bajaron niveles de ansiedad y depresión , sueño más restaurativo, mejor calidad de vida. Comenzó a realizar comportamientos antes evitados desde que su marido murió

Caso 3: 33 hombre con neuropatía,  tras daño cerebral adquirido y en la espina dorsal a nivel del tronco cerebral: dolor en cuello, hombro, espalda, piernas y brazos, espasticidad (trastorno del sistema nervioso por el que algunos músculos permanecen contraídos de manera involuntaria), depresión, problemas de memoria, ataques de pánico, temblores,  falta de sueño, alteraciones en la capacidad para regular la temperatura entre otros. Disminución del dolor, reducción de los temblores y de la espasticidad, menos depresión, mejor sueño, dosis de medicación requerida disminuida

Caso 4: 20 años , dolor crónico en pie izquierdo, que a veces se traslada al derecho, dolores de cabeza y disfunciones cognitivas debidas a la medicación en las escala VAS el dolor se redujo de 8 a 1 y pudo volver a la escuela

Caso 5: 63 hombre, dolor en ambas piernas de 9 de intensidad (0-10) , ansiedad, trastorno del sueño.tras 22 sesiones el dolor desapareció, ansiedad bajo control y mejor sueño

10 pacientes en total todos mejora en el dolor. Mejores resultados a mayor número de sesiones

 

Recomendaciones

Las neuroterapias son un entrenamiento, así que para que se llegue a producir cambio y aprendizaje en el cerebro y la terapia sea efectiva es necesario que haya una continuidad.

Los cambios en el cerebro se producen por entrenamiento, repetición de patrones de funcionamiento.

Al principio se requieren dos sesiones semanales o tres, para producir cambios más rápidos y que sean duraderos.

Esta terapia se puede compatibilizar con psicoterpia y/o fármacos, de hecho es lo recomendable.

Es un tratamiento no invasivo y no doloroso,

¿Cómo empezar?

Puedes llamar al 605818578 para pedir la primera cita.

El pago puede ser en efectivo, tarjeta o en este botón:

 Bibliografía y estudios científicos sobre Neurofeedback y el Dolor Crónico

DeCharms, R. C., Maeda, F., Glover, G. H., Ludlow, D., Pauly, J. M., Soneji, D., Gabrieli, J. D. E., & Mackey, S. C. (2005). Control over brain activation and pain learned by using real-time functional MRI. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America. https://doi.org/10.1073/pnas.0505210102

Ibric, V. L., & Dragomirescu, L. G. (2009). Neurofeedback in Pain Management. In Introduction to Quantitative EEG and Neurofeedback. https://doi.org/10.1016/B978-0-12-374534-7.00016-2

Jensen, M. P., Grierson, C., Tracy-Smith, V., Bacigalupi, S. C., & Othmer, S. F. (2007). Neurofeedback treatment for pain associated with complex regional pain syndrome type I. Journal of Neurotherapy. https://doi.org/10.1300/J184v11n01_04

Kubik, A., & Biedroń, A. (2013). Neurofeedback therapy in patients with acute and chronic pain syndromes–literature review and own experience. In Przegla̧d lekarski.

Hassan, M. A., Fraser, M., Conway, B. A., Allan, D. B., & Vuckovic, A. (2015). The mechanism of neurofeedback training for treatment of central neuropathic pain in paraplegia: A pilot study. BMC Neurology. https://doi.org/10.1186/s12883-015-0445-7

Sime, A. (2004). Case study of trigeminal neuralgia using neurofeedback and peripheral biofeedback. Journal of Neurotherapy, 8, 59-71.

Turk, D. C. (2002). Clinical effectiveness and cost-effectiveness of treatments for patients with chronic pain. The Clinical Journal of Pain, 18, 355-365.

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