¿Tienes ataques de ansiedad y miedo en diferentes situaciones? Llámanos y pon solución.
¿Te cuesta salir de casa o te dan ataques de ansiedad en algunas situaciones?
Técnicas de Psicología más avanzadas junto con los nuevos avances de la Neurociencia
Psicólogos expertos en Agorafobia y ataques de ansiedad
Aprenderás a manejar y controlar tus ataques de ansiedad
Psicología, Psiquiatría y Neuromodulación
70€
Tratamiento con psicólogos expertos en Agorafobia, ataques de pánico y ansiedad.
PRESENCIAL Y ONLINE
Sesiones individuales (o con algún familiar si es necesario).
Con psicólogos expertos en agorafobia, si no estás satisfecho la primera sesión te cambiamos de profesional sin coste.
Con las técnicas más eficaces como:
55 minutos por sesión.
100€ primera consulta
70€ siguientes consultas
En algunos casos es necesario tomar medicación para el tratamiento de los ataques de ansiedad y la agorafobia
PRESENCIAL Y ONLINE
500€
POR 10 SESIONES
Tratamiento de Neurofeedback y técnicas de neuromodulación.
Se realiza un QEEG o “mapa cerebral” para conocer su actividad neuronal y se hace un tratamiento con Neurofeedback para cambiar esa actividad
Nuestros centros de psicología:
C/ Gran Vía 59, 7º centro
Metro: Plaza de España, Santo Domingo, Callao
C/ Paseo Eduardo Dato 13, Madrid
Metro: Rubén Darío, Iglesia
Los problemas de agorafobia pueden tener diferentes causas y suelen mantenerse por el miedo intenso a encontrarse en situaciones donde escapar resulta difícil, donde no se dispone de ayuda inmediata o donde se teme sufrir síntomas de ansiedad o pánico. Por eso es necesario un tratamiento completo. Somos psicólogos expertos en ansiedad, pánico y agorafobia, y utilizamos técnicas con mayor evidencia científica como:
Realizamos una evaluación detallada del problema, de la historia de la persona y una devolución de información clara para que entienda qué le está ocurriendo y por qué se mantiene. Si es necesario, también orientamos a la familia para que sepa cómo ayudar sin reforzar el problema.
Necesitamos conocer cómo empezó la agorafobia, qué situaciones se evitan, qué miedo aparece en esos momentos y cómo afecta al día a día. Valoramos si existe miedo a salir sola, a usar transporte público, a estar en espacios abiertos, cerrados, con mucha gente o lejos de casa.
Identificamos la gravedad del problema, los desencadenantes, el origen y los factores que lo mantienen. ¿Qué situaciones generan más miedo? ¿Qué síntomas aparecen? ¿Qué hace la persona para sentirse segura? ¿Qué evitaciones o conductas de protección están manteniendo la agorafobia?
Traducimos el problema a un mapa funcional: qué dispara el miedo, qué lo mantiene y qué lo agrava. A partir de ahí acordamos objetivos de la terapia, que suelen empezar por reducir la evitación, recuperar seguridad y volver a ganar autonomía en la vida diaria.
No partimos de una técnica cerrada; partimos de lo que necesitas en cada fase. Elegimos y dosificamos las herramientas según el caso y elaboramos un plan de intervención personalizado para que puedas volver a hacer las actividades que ahora limitas o evitas.
El tratamiento suele centrarse en comprender cómo funciona el círculo de la agorafobia: miedo a determinadas situaciones, anticipación ansiosa, evitación, alivio momentáneo y mantenimiento del problema. Trabajamos para romper ese círculo.
En terapia aprendemos a:
La exposición gradual es una parte fundamental del tratamiento. La hacemos de forma planificada, progresiva y adaptada a tu ritmo, para que puedas volver a subir al transporte público, entrar en tiendas, salir sola, alejarte de casa o permanecer en lugares que ahora te generan bloqueo.
También trabajamos los pensamientos catastrofistas, la hipervigilancia corporal y el miedo al miedo. En algunos casos, cuando la agorafobia se relaciona con experiencias previas de ansiedad intensa o ataques de pánico, integramos otras técnicas para abordar esos factores de fondo.
Terapia Cognitivo Conductual:
Trabajamos los pensamientos automáticos, las anticipaciones catastróficas y las conductas de evitación propias de la agorafobia. Las técnicas de reestructuración cognitiva ayudan a reducir interpretaciones como “no voy a poder salir”, “me voy a quedar atrapado”, “me va a dar algo y no podré escapar” y a ganar seguridad.
También trabajamos con exposición gradual y estrategias para reducir las conductas de seguridad, de forma que puedas recuperar autonomía y volver a hacer vida fuera de casa con menos miedo.
ACT (Aceptación y Compromiso):
Terapia muy útil para aprender a relacionarte de otro modo con las sensaciones, pensamientos y emociones que aparecen cuando estás en espacios abiertos, transporte público, colas, centros comerciales o lejos de lugares que percibes como seguros:
• dejar de pelearte constantemente con la ansiedad y el miedo a no poder escapar;
• reducir la influencia de pensamientos como “no voy a aguantar”, “me voy a marear”, “voy a perder el control”;
• poder permanecer y avanzar en situaciones temidas aunque la ansiedad esté presente;
• reconectar con tus valores y objetivos, para que decida más tu vida y tu libertad que el miedo.
Mindfulness:
Entrenamos la capacidad de observar y aceptar sensaciones físicas, pensamientos y emociones sin reaccionar automáticamente ni escapar de la situación.
El objetivo es aprender a:
• detectar antes el inicio de la ansiedad en lugares o situaciones temidas;
• no amplificar el miedo con lucha, hipervigilancia, evitación o salida inmediata;
• recuperar antes la calma usando la respiración, la atención al cuerpo y anclajes al momento presente.
EMDR:
Indicamos EMDR cuando detectamos recuerdos, experiencias o situaciones que han contribuido al desarrollo o mantenimiento de la agorafobia, por ejemplo: ataques de pánico previos, experiencias de mareo o pérdida de control en público, episodios médicos vividos con mucho miedo, o momentos en los que la persona se sintió atrapada, humillada o desbordada fuera de casa.
EMDR ayuda a:
• que esos recuerdos dejen de vivirse como si estuvieran ocurriendo “aquí y ahora”;
• reducir la activación y el miedo a que vuelva a pasar algo grave al salir o alejarse de lugares seguros;
• que la ansiedad disminuya de forma más estable en el tiempo.
Hipnosis clínica:
La utilizamos como acelerador de regulación emocional, especialmente cuando hay: • ansiedad anticipatoria intensa antes de salir de casa o exponerte a determinados lugares; • miedo al propio miedo y a las sensaciones físicas que aparecen fuera de entornos seguros; • exceso de activación física y dificultad para relajarse; • bloqueo para exponerte poco a poco a las situaciones evitadas. La hipnosis te ayuda a entrenar sensación de calma, foco y autoeficacia. No sustituye a la terapia principal: la complementa y potencia sus efectos.
Con todo el trabajo podrás empezar a volver a las situaciones que te daban miedo, con nuevas técnicas y herramientas para controlar los ataques.
En pocas sesiones aprenderás a reducir los ataques de ansiedad, y a controlarlos, pudiendo empezar a ir a los sitios, y a hacer las cosas que antes evitabas o te costaban.
1.Reducir la evitación y recuperar libertad de movimiento.
Identificamos el “cuándo y por qué” aparece el miedo. Detectamos en qué situaciones surge: salir solo/a, alejarte de casa, usar transporte público, entrar en tiendas, hacer colas, estar en espacios abiertos, cerrados o con mucha gente. Analizamos qué lo dispara y qué patrones lo mantienen.
2. Aprender a manejar pensamientos, sensaciones físicas y miedo anticipatorio
Entrenamos regulación del miedo, activación corporal excesiva, preocupación anticipatoria y conductas de escape usando TCC, ACT, mindfulness, respiración diafragmática y reestructuración cognitiva. El objetivo es que puedas notar las sensaciones de ansiedad sin que se disparen interpretaciones catastróficas como “me voy a marear”, “no podré salir”, “me quedaré atrapado/a” o “nadie podrá ayudarme”.
3. Comprender cómo otros factores influyen en tu agorafobia
Evaluamos de qué manera el estrés, el perfeccionismo, la autoexigencia, experiencias previas de pánico, el agotamiento, problemas de salud o etapas de vulnerabilidad aumentan la probabilidad de que la agorafobia aparezca o se mantenga. Ajustamos el plan terapéutico para que abarque todas las variables relevantes, no solo el síntoma puntual.
4. Explorar la historia emocional cuando aporta información útil
Identificamos experiencias pasadas que puedan haber sensibilizado tu sistema de alarma: ataques de pánico previos, episodios de descontrol en público, experiencias médicas, momentos de vergüenza, bloqueo o sensación de indefensión. Cuando procede, integramos EMDR u otros enfoques para desactivar recuerdos que intensifican la ansiedad actual.
5. Entender y romper el ciclo de la agorafobia
Trabajamos contigo el patrón: situación temida → sensaciones físicas → interpretación catastrófica → miedo intenso → escape / evitación → alivio momentáneo → más miedo la próxima vez Aprenderás a interrumpir este bucle usando exposición gradual, tolerancia a la activación y estrategias de afrontamiento eficaces.
6. Implicar al entorno cuando es adecuado
En algunos casos invitamos a pareja o familia (si tú quieres) para: • reducir conductas que, sin querer, refuerzan el miedo, como acompañarte siempre o evitar lugares “por si acaso”; • enseñarles qué ayuda y qué no ayuda cuando aparece ansiedad; • favorecer que recuperes autonomía sin presión, pero sin mantener la evitación.
7. Entrenar habilidades específicas para el día a día
Diseñamos un entrenamiento práctico en: • regulación fisiológica y manejo de picos de ansiedad; • defusión cognitiva (separar pensamiento de realidad); • exposición gradual a situaciones evitadas; • foco atencional flexible (no quedarte solo pendiente del cuerpo o de la salida); • autocompasión y trato menos crítico hacia ti; • estrategias para salir, desplazarte y permanecer en lugares temidos con más seguridad.
8. Prepararte para mantener la mejoría y prevenir recaídas de ataques de ansiedad
Diseñamos un plan de práctica realista, con: • pasos progresivos para seguir afrontando situaciones que antes evitabas; • señales tempranas de alarma y cómo responder; • revisión de los factores que suelen reactivar el miedo; • estrategias para mantener autonomía, confianza y libertad en el tiempo.
1.- Evaluación y Psicoeducación: sesión educativa donde se explica al paciente en que consiste la ansiedad y la agorafobia, desde el punto de vista nuerológico y psicológico.
El paciente empieza a aprender desde inicio cómo actuar cuando venga una crisis o una sensación de malestar agorafóbico. Comenzamos a desmontar el problema de evitación experiencial en que se ha convertido la ansiedad y la agorafóbia y que consiste en que cuanto mas importante es para el sujeto no tener crisis de ansiedad o malestar agorafobico y cuanto mas intenta que no vengan los ataques, más posibilidad tiene de que ocurran.
Cuando se explica cómo funcionan los ataques de ansiedad, el paciente empieza a tener control sobre estos desde el primer día, los ataques de ansiedad persisten porque no nos han enseñado de forma adecuada cómo los mantenemos sin querer.
– Reeducación respiratoria: entrenamiento en respiración dirigida a evitar la hiperventilación o las sensaciones de falta de aire.
– Regresión hacia atrás en estado hipnótico y EMDR: de esta manera vamos identificando las situaciones en las que sintió esas sensaciones de ansiedad o temor, y vamos encontrando y marcando los acontecimientos vitales que tienen que ver con la grabación del miedo en algunos momentos de la vida,
– Terapia para el cambio de las memorias emocionales enquistadas, con terapia cognitiva-conductual, hipnosis y EMDR:
Hacemos que el paciente pueda reestructurar todas sus emociones grabadas del pasado de cuando sintió que estaba en peligro o que estuvo atrapado en el conflicto
– Terapia Cognitivo Conductual, Mindfulness y Terapia de Aceptación y Compromiso: Con estas terapias aprendemos a cambiar los esquemas cognitivos y a manejar los pensamientos y emociones.
– Vida normal y exposición in vivo: en paciente se va exponiendo en su vida real a las situaciones que antes evitaba con las direcciones del terapeuta.
Utilizamos técnicas de neurociencia con una gran eficacia en cambiar los patrones neuronales.
Realizamos mapeos cerebrales (QEEG) y hacemos tratamiento con Neurofeedback en el que la persona aprende a autorregular esos patrones cerebrales en tiempo real para reducir la ansiedad
Neurofeedback,
Mapeo Cerebral QEEG
Tdcs
Cada día aumenta la evidencia la EMT con la ansiedad cuando los síntomas persisten pese a psicoterapia o medicación
La EMT suele integrarse bien con psicoterapia y, si procede, con tratamiento farmacológico. En trastornos de ansiedad resistentes, puede ser la diferencia entre estancarse o avanzar.
En los casos necesarios se valora atención con nuestros psiquiatras expertos en agorafobia, ataques de ansiedad y ansiedad crónica.
Todos los meses tenemos 4 o 5 programas grupales de ansiedad del programa Mindfulness Based Stress Reduction (MBSR) es el programa de reducción de estrés y gestión emocional del Centro Médico de la Universidad de Massachusetts. El programa más conocido y con más evidencia para reducir la ansiedad.
La agorafobia es uno de los trastornos de ansiedad que pueden llegar a ser más incapacitantes.
Los rasgos claves de la agorafobia son:
1.-La aparición de ansiedad y temor o crisis de angustia al encontrarse en lugares o situaciones donde puede resultar difícil y costoso escapar o donde no puede disponer de ayuda.
Es un miedo irracional a poder tener dificultad en llegar a un lugar seguro para la persona. Lo normal será que su espacio de seguridad lo encuentre en su casa, o en un hospital o en una persona que le pueda socorrer y sea de su confianza.
Cualquier situación que cumpla esta característica puede convertirse en una situación agorafóbica. Las situaciones más típicas donde suelen darse los temores agorafóbicos son: estar en lugares con mucha gente; estar solo fuera de casa; hacer cola; viajar solo; viajar en autobús, tren o avión…
2.-Como consecuencia de lo anterior, el agorafóbico tiende a evitar éstas situaciones, o consigue pasar por ellas a costa de un malestar o ansiedad importante o necesita de forma imprescindible la presencia de un conocido para soportarlas.
a.- Agorafobia sin historia de trastorno de pánico:caracterizada por la ausencia de antecedentes de crisis de angustia. En este caso la evitación agorafóbica no en el miedo a tener un ataque de pánico, sino en el miedo de sentir incapacitación o humillación pública como consecuencia de la aparición de síntomas similares a la angustia( Ej.: mareos, diarreas, palpitaciones…)
b.- Agorafobia con historia de trastorno de pánico: se caracteriza por la presencia de agorafobia y por crisis de angustia en algún momento de la historia del trastorno.
La forma más grave de agorafobia es la que presenta “miedo al miedo” y una conducta generalizada de escape de todo lo que puede resultar aversivo.
La agorafobia no es solo “miedo a salir de casa”. Suele implicar un miedo intenso a estar en lugares o situaciones donde escapar puede resultar difícil, donde no se dispone de ayuda inmediata o donde se teme tener síntomas de ansiedad, mareo, descontrol o pánico. Por eso, el tratamiento psicológico debe ir más allá de “tranquilizar”: hay que entender qué mantiene el problema y trabajarlo de forma específica.
La terapia con un psicólogo especialista en agorafobia ayuda a identificar las situaciones temidas, los pensamientos anticipatorios, las sensaciones físicas que disparan el miedo y las conductas de evitación o seguridad que lo mantienen. A partir de ahí, se diseña un tratamiento personalizado para recuperar autonomía, seguridad y libertad en la vida diaria
La agorafobia puede limitar mucho la vida cotidiana. Algunas personas dejan de ir solas por la calle, evitan el transporte público, las tiendas, los centros comerciales, las colas, los espacios abiertos, los lugares cerrados o cualquier situación en la que perciben que no podrán salir fácilmente o recibir ayuda.
Con el tiempo, la persona puede empezar a organizar su vida alrededor del miedo: necesita ir acompañada, evita trayectos, reduce actividades, cambia rutinas, rechaza planes o incluso deja de trabajar o estudiar presencialmente. Esto suele generar una sensación de dependencia, frustración, pérdida de confianza y empeoramiento de la ansiedad.
Cuando no se trata bien, la agorafobia suele mantenerse o agravarse. La evitación produce alivio a corto plazo, pero refuerza el miedo a largo plazo. Cuanto más evita la persona, más peligroso percibe aquello que evita y más pequeño se vuelve su mundo.
Además, pueden aparecer consecuencias añadidas: aislamiento, bajo estado de ánimo, dependencia de otras personas, pérdida de autonomía, dificultades laborales o familiares y un miedo cada vez mayor a tener ansiedad fuera de los lugares considerados seguros. Por eso es importante intervenir cuanto antes, antes de que el problema se cronifique.
Porque no basta con dar consejos generales o enseñar técnicas de relajación sin más. La agorafobia necesita una evaluación precisa y un tratamiento estructurado. En un centro especializado se analiza qué situaciones temes, qué interpretaciones haces, qué conductas de seguridad utilizas y qué factores están manteniendo el problema.
Además, un abordaje especializado permite adaptar el ritmo de la terapia, planificar bien la exposición gradual, trabajar el miedo a las sensaciones físicas y abordar otros factores que puedan estar influyendo, como ataques de pánico previos, estrés, trauma, hipervigilancia corporal o miedo a perder el control.
El tratamiento de la agorafobia suele combinar varias herramientas según el caso. La Terapia Cognitivo Conductual ayuda a detectar y modificar pensamientos catastróficos, reducir la evitación y afrontar de manera progresiva las situaciones temidas. La exposición gradual es una de las herramientas centrales, porque permite recuperar seguridad y comprobar que el miedo puede bajar sin escapar.
También pueden utilizarse enfoques como ACT, para aprender a dejar de luchar constantemente contra la ansiedad y actuar en dirección a la vida que quieres recuperar; mindfulness, para manejar mejor la activación y el miedo al miedo; y, cuando está indicado, EMDR u otros enfoques de procesamiento emocional, si hay experiencias previas que siguen alimentando la ansiedad actual.
Nuestro enfoque no consiste en aplicar una técnica igual para todo el mundo. Primero entendemos cómo funciona tu caso concreto: qué temes, qué evitas, qué haces para sentirte a salvo y qué mantiene el problema en tu día a día. A partir de ahí, diseñamos un tratamiento personalizado, realista y progresivo.
Trabajamos no solo para que tengas menos ansiedad, sino para que recuperes libertad: salir, desplazarte, estar sola o solo, hacer planes, trabajar, viajar y volver a sentir que tu vida no gira en torno al miedo. El objetivo no es depender siempre de estrategias de emergencia, sino que recuperes autonomía y confianza de forma estable.
El neurofeedback puede utilizarse como herramienta complementaria en algunos casos, especialmente cuando existe un alto nivel de hiperactivación, dificultad para regular el sistema nervioso, tensión constante o una base ansiosa muy mantenida en el tiempo. No sustituye al tratamiento psicológico principal de la agorafobia, pero en algunos perfiles puede ayudar a mejorar la autorregulación.
Su papel suele ser complementario a la terapia basada en evidencia, especialmente cuando se combina con trabajo psicológico orientado a reducir evitación, afrontar situaciones temidas y cambiar la relación con la ansiedad. La indicación debe valorarse de forma individual, según las características de cada caso.
Nuestros centros de psicología:
C/ Gran Vía 59, 7º centro
Metro: Plaza de España, Santo Domingo, Callao
C/ Paseo Eduardo Dato 13, Madrid
Metro: Rubén Darío, Iglesia
En la mayoría de los casos, el primer paso recomendado en agorafobia es una evaluación psicológica especializada. La terapia psicológica es el tratamiento de base porque ayuda a entender qué situaciones temes, qué pensamientos y sensaciones disparan el miedo y qué evitaciones lo están manteniendo.
La medicación puede ser útil en algunos casos, sobre todo cuando la ansiedad es muy intensa, hay ataques de pánico frecuentes o la vida diaria está muy limitada, pero normalmente no sustituye al trabajo psicológico. El neurofeedback o la EMT pueden valorarse como herramientas complementarias en algunos perfiles, pero no suelen ser la primera línea de intervención en agorafobia. Lo más importante es hacer una buena valoración inicial y diseñar un tratamiento adaptado al caso.
Sí.
Puedes elegir la psicóloga o psicólogo que prefieras de nuestro equipo especializado en ansiedad, pánico, preocupación crónica y evitación.
Si después de la primera sesión sientes que otro perfil encaja mejor contigo, podemos hacer el cambio sin coste de esa nueva sesión. Nuestro objetivo es que te sientas cómodo, comprendido y acompañado.
Si lo necesitas, también podemos orientarte para recomendarte el perfil profesional que mejor encaje contigo, según tus síntomas, tu historia y tus objetivos terapéuticos
La medicación puede ayudar a reducir la intensidad de la ansiedad, el miedo anticipatorio o los ataques de pánico asociados a la agorafobia. En algunos casos facilita que la persona se encuentre con más recursos para empezar la terapia y afrontar situaciones que ahora evita.
Aun así, la medicación por sí sola no suele resolver el problema de fondo, porque la agorafobia se mantiene sobre todo por la evitación, el miedo a las sensaciones y la pérdida progresiva de autonomía. Por eso, cuando se utiliza, suele entenderse como un apoyo dentro de un tratamiento más amplio, no como la única intervención.
Suele ser buena idea pedir ayuda cuando empiezas a evitar situaciones por miedo a no poder escapar, a encontrarte mal, a marearte, a perder el control o a no recibir ayuda si te pasa algo. También cuando necesitas ir acompañado para hacer cosas que antes hacías con normalidad, cuando tu mundo se va haciendo más pequeño o cuando organizas tu vida alrededor del miedo.
Si notas que la ansiedad está limitando tus desplazamientos, tus planes, tu trabajo, tu vida social o tu independencia, pedir ayuda cuanto antes puede evitar que el problema se haga más fuerte y más limitante.
Psicología: Generalmente las sesiones son:
1 vez por semana al inicio del tratamiento.
Cada 10–14 días cuando los síntomas están más regulados.
Sesiones de seguimiento una vez al mes o cada varios meses para mantener los avances.
El ritmo se adapta a tu caso y evolución, siempre buscando equilibrio entre intensidad, estabilidad y realismo.
rTMS/EMT: 5 sesiones/semana durante 3–6 semanas (con posibles refuerzos).
Neurofeedback: 2–3 sesiones/semana, 20–30 sesiones.
Psiquiatría (si procede): revisiones mensuales o según respuesta.
El tratamiento psicológico de la agorafobia cuenta con amplia evidencia científica, especialmente los enfoques basados en Terapia Cognitivo Conductual y exposición gradual. Estos tratamientos ayudan a reducir la evitación, el miedo anticipatorio y la interferencia de la ansiedad en la vida diaria.
Además, en función del caso, pueden integrarse otras herramientas con respaldo clínico, como técnicas de regulación emocional, mindfulness, Terapia de Aceptación y Compromiso, y en algunos casos EMDR cuando existen experiencias previas relevantes que siguen alimentando el miedo actual. Lo importante es que el tratamiento sea individualizado, bien formulado y orientado a recuperar autonomía real.
1. Terapia Cognitivo-Conductual (TCC / CBT)
La TCC es la referencia principal en agorafobia y pánico con agorafobia. La evidencia apoya especialmente los programas que incluyen exposición en vivo e interoceptiva.
Referencias:
2. ACT (Terapia de Aceptación y Compromiso)
La evidencia para ACT en pánico/agorafobia existe, pero es bastante menor que la de TCC. Puede ser útil, sobre todo en personas resistentes a tratamientos previos o como enfoque complementario, pero no es la terapia con más respaldo específico en agorafobia.
Referencias:
3. Mindfulness
Mindfulness y MBCT tienen evidencia razonable como intervención en trastornos de ansiedad, pero la evidencia específica para agorafobia es más indirecta y bastante menor que la de TCC con exposición. Puede ser útil como complemento para regulación atencional, relación con sensaciones físicas y miedo anticipatorio.
Referencias:
4. Hipnosis clínica
Aquí la evidencia para agorafobia es mucho más débil. Hay estudios piloto y algunos casos, pero las revisiones señalan que la evidencia en trastornos de ansiedad crónicos y fobias es negativa o insuficiente para recomendarla como tratamiento principal.
Referencias:
5. EMDR
EMDR tiene algunos ensayos y comparaciones en trastorno de pánico con agorafobia, pero no suele considerarse primera línea por delante de la TCC con exposición. Puede tener interés cuando hay recuerdos muy cargados emocionalmente, experiencias médicas, primeros ataques traumáticos o vivencias previas relevantes.
Referencias:
6. EMT / rTMS
La evidencia de EMT/rTMS en pánico/agorafobia es experimental y todavía insuficiente para colocarla como tratamiento estándar. Existen revisiones y pequeños ensayos con resultados prometedores, pero no es la opción de primera línea.
Referencias:
7. Neurofeedback
En agorafobia, la evidencia de neurofeedback es muy escasa. Hay estudios pequeños y algunos trabajos adjuntos a CBT, pero no hay un cuerpo sólido comparable al de TCC. En este momento, su papel sería como complemento potencial, no como tratamiento principal basado en evidencia para agorafobia.
Referencias:
EXCELENTE A base de 387 reseñas Publicado en torbe llinaTrustindex verifica que la fuente original de la reseña sea Google. Contraté un bono de neurofeedback de 10 sesiones. La posibilidad de observar tus propias ondas cerebrales es en sí misma interesante, aunque los resultados supongo que dependen de cada persona. En mi caso este número de sesiones se ha quedado corto, pero en cuanto pueda, seguiré con el neurofeedback. El contexto en el que trabajan, a ojos del cliente, implica una alta carga de pacientes, algo que no sé cómo hacen para mantener su trato profesional, amable y cercano de todo el equipo con quien tuve contacto: Soraya en recepción, y Marta y Cristina. Cristina, con quien traté más directamente, aparenta menos edad de la que tiene, pero desde la primera sesión su solidez profesional y su interés genuino por el paciente se hacen evidentes. ¡Felicidades por el equipo!Publicado en Roberto GonzalezTrustindex verifica que la fuente original de la reseña sea Google. Llevo 5 años pasando consulta en este centro y no puedo estar más agradecido por haber encontrado este espacio. Después de haber pasado por varios profesionales a lo largo del tiempo, finalmente di con Eva Montero. Lo que más destaco de Eva es su capacidad para tratar al paciente con un respeto y un cariño inmensos, algo fundamental en un proceso terapéutico. Me he sentido escuchado y comprendido desde el primer día. Si buscas una profesional con una calidad humana excepcional y mucha experiencia, la recomiendo sin ninguna duda. Gracias por estos años de acompañamiento.Publicado en Javier P.Trustindex verifica que la fuente original de la reseña sea Google. Buen servicio para los clientes en remotoPublicado en Manso QuesadaTrustindex verifica que la fuente original de la reseña sea Google. Maravilloso trato y gran profesionalidad. Las instalaciones son también estupendasPublicado en Estela Rodriguez AlonsoTrustindex verifica que la fuente original de la reseña sea Google. Un centro excelente. Destaco especialmente la profesionalidad y la calidad humana del equipo. Te hacen sentir cómoda desde el primer momento y realmente se implican en ayudarte. Muy recomendable.Publicado en Tamara MorenoTrustindex verifica que la fuente original de la reseña sea Google. Mi experiencia con esta empresa está siendo muy positiva. Desde el primer momento el trato ha sido muy profesional y cercano. Quiero destacar especialmente a Yolanda, mi psicóloga, por su empatía, su forma de escuchar y la confianza que transmite en cada sesión. Me siento muy acompañada en el proceso y realmente agradecida por su trabajo. Sin duda recomiendo este centro a cualquier persona que esté buscando apoyo psicológico.Publicado en Ana AlvarezTrustindex verifica que la fuente original de la reseña sea Google. Recomiendo 100 IPSIA Psicología , Yolanda es mi terapeuta una gran profesional, asertiva, empática y discreta .Publicado en Mar GatunaTrustindex verifica que la fuente original de la reseña sea Google. Maravillosa atención por parte de Yolanda, la excepcional psicóloga que me ayuda muchísimo cada día de consulta. Para mí es mi familia y mejora mi vida cada vez que tengo terapia con ella. Es comprensiva, atenta, de confianza, altamente competente, una maravillosa profesional y una excepcional persona, implicada, empática, un apoyo único que cambia mi vida. Mil gracias. Estoy encantada con la clínica y con la atención de Soraya y Cris en recepción. Muchísimas gracias por todo, chicas. Altamente recomendable. 🤍🕊️🪽⚖️🙏🏻😇🩵Verificado por: TrustindexLa insignia verificada de Trustindex es el símbolo universal de confianza. Solo las mejores empresas pueden obtener la insignia verificada si tienen una puntuación de revisión superior a 4.5, basada en las reseñas de clientes de los últimos 12 meses. Leer más
“Llegó un momento en que no podía hacer una vida normal. Empecé evitando el metro, luego centros comerciales, después restaurantes y al final apenas podía salir sola de casa. Cada vez que lo intentaba sentía que me iba a marear, que me iba a dar algo o que no podría escapar. Vivía pendiente del miedo. En terapia entendí por qué me pasaba, dejé de asustarme tanto de las sensaciones y fui exponiéndome poco a poco. Ahora vuelvo a salir, hago recados sola y he recuperado una libertad que pensé que había perdido.”
María, 34 años“Yo no entendía que tuviera agorafobia, pensaba que simplemente me estaba volviendo débil o que algo grave me pasaba físicamente. Había días en los que no podía ni bajar a la calle porque solo anticipar que me iba a encontrar mal me disparaba la ansiedad. Mi vida se había reducido a estar en casa y depender de los demás. Lo más importante para mí fue sentirme comprendida y aprender que el problema tenía tratamiento. Poco a poco fui recuperando seguridad y ahora puedo volver a hacer planes que antes eran imposibles.”
Alberto, 45 años“Mis ataques de ansiedad empezaron fuera de casa y terminé asociando cualquier salida con peligro. Deje de conducir, de ir al supermercado y de quedar con gente. Incluso ir a sitios cercanos me generaba muchísimo miedo. En terapia trabajé tanto los pensamientos catastróficos como el miedo a las propias sensaciones físicas. También hicimos exposición gradual muy acompañada. No fue de un día para otro, pero por primera vez sentí que estaba saliendo del bucle. Hoy hago una vida mucho más normal y ya no organizo todo en función del miedo.”
Bea, 29 años“Estuve una temporada en la que prácticamente no podía salir de casa sin acompañante. Me daba miedo quedarme atrapada, desmayarme o perder el control en la calle. Había dejado de vivir con normalidad: no disfrutaba, no improvisaba, no podía ir sola a casi ningún sitio. Lo que más me ayudó fue entender cómo la evitación estaba manteniendo el problema y empezar a afrontar poco a poco situaciones reales, con herramientas concretas. Recuperar autonomía ha sido uno de los cambios más importantes de mi vida.”
Manuel, 38 años“La agorafobia me fue encerrando sin que me diera cuenta. Al principio solo evitaba algunos lugares, pero terminé dejando de salir de casa durante bastante tiempo salvo para lo imprescindible y siempre con muchísimo malestar. Pensaba que nunca volvería a sentirme tranquila fuera. En el centro me ayudaron a entender el origen del problema, a manejar los ataques de ansiedad y a recuperar confianza paso a paso. A día de hoy vuelvo a salir sola, he retomado actividades que había abandonado y siento que vuelvo a tener vida.”
Lili, 42 añosC/ Gran Vía 59, 7º centro
Metro: Plaza de España, Santo Domingo, Callao
C/ Paseo Eduardo Dato 13, Madrid
Metro: Rubén Darío, Iglesia