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¿A qué debemos este nombre?

También denominada procrastinación, quiere decir, posponer o aplazar.

Decimos que es el efecto de las costumbres que poseen algunas personas de posponer ciertas tareas, ocupaciones, actividades y situaciones que deben ser atendidas en un momento determinado, sustituyéndolas por otras no tan imprescindibles pero más amenas.

La procrastinación puede originarse por evasión o por indecisión, cuando se pospone una tarea u obligación hasta que ya no queda más remedio que hacerla.

Situaciones donde se produce este caso

En términos psicológicos es una sensación de ansiedad generada ante una tarea pendiente de finalizar, un trastorno del comportamiento que nos afecta en mayor o menor medida en un momento determinado, y que en el lenguaje más popular llamamos “pereza”.

Las situaciones de la vida en las que más procrastinamos son:

  • Las tareas rutinarias: comprar, limpiar, planchar, ir al médico, sacar al perro, ordenar una estantería, etc.
  • El cuidado personal: dejar de fumar, hacer ejercicio, adelgazar, guardar la ropa, etc.
  • Los compromisos a nivel personal: retrasamos el tiempo de ir a pagar la matrícula de la Universidad, ir a recoger el permiso provisional de conducir, arreglar una incidencia en el banco, etc. Todo lo dejamos para el último momento.

Procrastinación por William Knaus

Este psicólogo nos habla sobre las auto-dudas, que, junto con una mínima tolerancia a la tensión, son las bases sobre las que se asientan las conductas de evitación y postergación.

Todos esto procesos autodestructivos suceden cuando somos demasiado exigentes con nosotros mismos, cuando juzgamos nuestras virtudes y habilidades como deficientes o desproporcionadas.

Si, por ejemplo, nos decimos a nosotros mismos que “soy lento montando en bicicleta”, nos estamos autodiciendo que tendríamos que montar más rápido, por lo que estamos haciendo una valoración negativa de nosotros mismos, y acabaremos diciendo que “como soy lento, lo haré mañana”.

 

Procrastinación por no tolerar la tensión

Se produce cuando nuestra tendencia es sobre activarnos a nivel emocional, conductual y cognitivo, así como en ocasiones donde nuestras metas son prácticamente imposibles de lograr.

Si algo nos produce tensión como estudiar para un examen, asistir a un evento no agradable, acudir a un especialista médico, etc., centralizaremos toda nuestra tensión en esos actos, ya que ampliamos de forma considerable la importancia negativa de dichos sentimientos, optando por la solución más fácil, evitando el encontronazo con estas emociones, es decir, procrastinando.

Regla de 2 minutos y dejemos de procrastinar

Hay diferentes formas que nos pueden ayudar a dejar de posponer, de procrastinar, una de las más interesantes es la Regla de 2 minutos, del escritor James Clear.

Nos podría sorprender la cantidad de cosas que podemos realizar en tan solo 2 minutos de nuestro tiempo, por ejemplo, meter la ropa en la lavadora, tirar la basura, fregar los platos, etc.

Cuando comiences una nueva tarea, ésta debe tener un mínimo de dos minutos en poder hacerse. Lo que está claro es que no todas nuestras metas se pueden lograr en menos de este, pero todas ellas se pueden iniciar en dos minutos o menos.

Podemos llegar a pensar que esta manera de vencer a la procrastinación es muy simple, pero no, funciona por un motivo básico: la física de la vida real.

La física de la vida real y conclusiones

El físico Isaac Newton nos enseñó que los objetos en descanso tienden a mantenerse en descanso y los objetos en movimiento tienden a mantenerse en movimiento. Esto es lo mismo para el ser humano.

En definitiva, se trata de poder conseguir empezar a hacer algo, a iniciar, bien sea una actividad, un hobbie, un acto agradable, una ayuda, y nos será cada vez más fácil continuar haciéndolo.

Debemos fijar la idea de que todas las cosas buenas ocurren una vez empezadas, no sólo la primera vez, sino cada vez que se comienzan. 

No se trata de realizar una tarea, sino de constantemente tomar acción y dejar que las cosas fluyan a raíz de ella. Darse «premios», es una estrategia muy útil para comenzar a creer en lo que a cada uno le satisface.

Si necesitas ayuda, en Ipsia Psicólogos te atenderemos.