Ruptura, separación o divorcio

Ruptura

Hablamos de ruptura, separación o divorcio

Es una etapa difícil, muy dolorosa y por regla general de larga duración, por la que deben pasar todos aquellos matrimonios o parejas que deciden romper su unión. Los problemas se hacen presentes tanto para aquel que decide interrumpir la relación como para la persona abandonada. Los sentimientos que invaden a la pareja son muy fuertes y complejos, aparte tienen una carga negativa difícil de manejar.

Las emociones experimentadas variarán en función de diferentes factores, tales como la existencia o no de infidelidad, la existencia de terceras personas, que esta ruptura sea inesperada, que se sienta traición, el período emocional en la que se encuentra cada uno en el momento de la separación, etc.

Generalmente aquel que pone fin a una relación sentirá cierto temor, dudas, alivio e incluso culpabilidad, mientras que con el otro nos podemos encontrar a una persona que se siente traicionada, puede estar en shock por los acontecimientos ocurridos e incluso su autoestima o seguridad pueden verse disminuidos.

Fases en el proceso de separación de la pareja

Vamos a detallar las diversas fases por las que puede atravesar una persona que se encuentra en este proceso. Es importante destacar que no todo el mundo tiene por qué pasar cada una de ellas, pues son muchos los factores que afectan el proceso de separación y hay numerosas formas de afrontarlo según la personalidad de cada uno, el apoyo social o familiar, etc.

-Desilusión: Es el primer período en la cual la pareja, o algún miembro de los dos, siente un descontento hacia el otro. Empiezan pequeños conflictos que no acaban por resolverse y ello conlleva a que exista una mayor distancia entre ellos. Se comienza a fantasear con la idea de un posible divorcio, valorando los pros y los contras de esta opción, y se continúa con una cierta inestabilidad que se manifiesta en emociones tales como miedos, ansiedad, dudas, enfados, tristezas, etc.

-Ciclo de shock: Entraríamos en él cuando ya alguno de los miembros ha tomado la decisión de querer compartir con el otro la idea de una posible separación y el otro, a pesar de tener una relación delicada, no esperaba esta decisión.

Aquí pueden ocurrir diferentes hechos como que el miembro que recibe la noticia no sea capaz de creer lo que está ocurriendo y pida otras medidas como acudir a terapia de pareja, pedir ayuda a amigos o familiares o cualquier otra vía para que la separación no se produzca. Dependiendo de lo que ocurra en este momento, la persona poco a poco dejará de negar la situación existente e irá aceptando la realidad del posible divorcio o separación.

-Decisión tomada de separación: Empieza una clara lejanía emocional y física de los miembros, sentimientos como la ira, la tristeza, la culpa o preocupación por los hijos o la familia. Es un periodo de angustia y de mucha inestabilidad por el posible dolor existente y la incertidumbre de un futuro nuevo. Aparte de esto, es el momento donde se debe hacer público, lo que conllevará la reafirmación de la decisión.

Es una fase muy complicada y más cuando dependen de circunstancias tales como la forma en que se afrontarán todos los trámites del divorcio, si la separación es de mutuo acuerdo o no, el régimen de visitas con los menores, la manutención, etc. Este hecho supone en la mayoría de los casos un volcán de emociones no vividas hasta entonces, complicadas y en ocasiones gestionadas de manera contradictoria.

La relación se acaba, los sueños proyectados se esfuman, los momentos buenos pierden su sentido y todo ello puede llevarnos a sentir mucha ira por lo que está ocurriendo, así como una gran tristeza e incluso depresión por no haber sabido evitarlo. A veces, incluso se puede llegar a sentir alegría porque los malos momentos, insultos, críticas, etc., desaparecerán de nuestras vidas.

-Aumento de la aceptación de lo ocurrido: La persona empieza a aceptar que la relación era insana, habiendo problemas, comienza a reajustar su vida logrando de nuevo ejercer control sobre la misma y empezar poco a poco a crear un nuevo yo independiente, con nuevos proyectos, bien en solitario o con una nueva pareja.

A pesar de que las emociones en un principio no sean positivas y sigamos encontrándonos tristes, todo comienza a adquirir un nuevo paisaje y las emociones de rabia, odio o culpa comienzan a cambiarse por explicaciones más acordes a la realidad.

-Nueva vida: Esta nueva etapa de la vida puede tardar en llegar años, pero en ella nuestro pasado ha dejado de ser el protagonista diario, nuestra antigua pareja toma un lugar secundario, y no nos desestabiliza emocionalmente, siendo capaces de visualizar un futuro con ilusión y motivación.

Hemos aceptado lo ocurrido, cambiado nuestro rol y nuestras emociones presentan una intensidad mucho menor por lo sucedido, consiguiendo establecer una nueva estructura familiar.

-Se considera que una ruptura de pareja, sea por separación o divorcio, se ha superado cuando la persona es capaz de no sufrir por su finalización, siendo capaz de visualizar los aspectos positivos y negativos existentes en la misma sin que ya este hecho le produzca dolor.

-Hay que recordar que el proceso del duelo puede ser variable según quien lo sufre, pero disponer de la información necesaria ayuda a entender que aquello que sentimos, o por lo que estamos pasando, es normal dentro de las circunstancias que se están viviendo, orientándonos a la superación del mismo.

-Debemos ser pacientes, pues el proceso es complicado y en ocasiones bastante largo, apoyarnos en la unidad familiar y originar nuevos proyectos e ilusiones que encajen en la nueva idea de vida creada.

Conclusiones

Un divorcio o una ruptura no es el fin del mundo. En el centro de Ipsia Psicología, nuestros psicólogos expertos te animarán a introducir las tácticas adecuadas para poder afrontar este duelo de emociones, haciendo frente del mejor modo posible una nueva etapa de tu vida donde toca reconstruir, donde es necesario sanar. Te explicaremos cómo lidiar ante estas situaciones tan duras y personales.