El Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) es un trastorno de ansiedad caracterizado por obsesiones (pensamientos, imágenes o impulsos intrusivos y recurrentes que generan ansiedad) y compulsiones (conductas repetitivas o rituales que la persona realiza para reducir la ansiedad o evitar que ocurra una situación temida). Estas conductas se convierten en patrones que afectan a la vida diaria de quien lo padece.
La prevalencia del TOC se estima entre el 2 y el 3 % de la población general, con inicio habitual en adolescencia o adultez temprana y curso crónico si no se trata (APA, 2013; NICE, 2022). Presenta alta comorbilidad con depresión, ansiedad generalizada, trastornos de la personalidad y, en ocasiones, abuso de sustancias.
En cuanto a diagnóstico diferencial, es fundamental distinguir el TOC de otros cuadros con pensamientos intrusivos o conductas repetitivas: fobias específicas, hipocondría, trastorno dismórfico corporal, espectro psicótico y rituales normativos en determinadas culturas.
Desde la neurobiología, la investigación señala la hiperactividad en el circuito cortico–estriado–tálamo–cortical y alteraciones en corteza orbitofrontal, cíngulo anterior y núcleo caudado.
Dentro del TOC, una de las formas más comunes es el subtipo de contaminación, donde la persona teme entrar en contacto con gérmenes, suciedad u otras sustancias percibidas como peligrosas. Este subtipo se vincula con emociones de asco, miedo, vergüenza y culpa, y conlleva rituales de limpieza o evitación.
A continuación se presenta un caso real de un tratamiento de TOC o Trastorno Obsesivo Compulsivo, con el permiso de la persona pero omitiendo los datos de la persona con la que se trabajó.
Begoña, de 32 años, viene a consulta por síntomas compatibles con el Trastorno Obsesivo Compulsivo de tipo contaminación. Refiere pensamientos intrusivos recurrentes relacionados con contagiarse o contagiar a otros tras el contacto con objetos o superficies. Estos pensamientos vienen acompañados de ansiedad, asco y culpa, lo que la lleva a realizar rituales de limpieza y a evitar situaciones de su vida cotidiana.
Además de la ansiedad, Begoña presenta vergüenza por sus rituales, intolerancia a la frustración y autocrítica. En la evaluación inicial mediante la escala Y-BOCS, su puntuación es de 28 (TOC severo). Tras el proceso terapéutico, la puntuación desciende a 10, indicando sintomatología leve y mejoría clínica.
Desarrollo de la intervención:
Historia clínica y alianza. Antecedentes de ansiedad, rituales de limpieza, evitación de transporte público y situaciones sociales. Emociones de asco, culpa y vergüenza. Impacto en relaciones, trabajo y ocio. Historia de trauma temprano y episodios de humillación. Psicoeducación del circuito obsesión, ansiedad, compulsión, alivio y refuerzo.
Desarrollo de la sesión:
Entrevista clínica. Aplicación de Y BOCS con puntuación 28 que indica severidad. Validación del sufrimiento. Listado de pensamientos. Objetivo: cambiar la relación con los pensamientos. Metáfora del guardián sobreprotector: el TOC intenta cuidarla pero acaba dañando.
Pensamientos:
Si no me lavo, alguien morirá y será mi culpa.
Si toco algo sucio y luego acaricio a mi perro, puedo enfermarlo.
No puedo confiar en que no soy peligrosa.
Observaciones clínicas:
Llanto al hablar de infancia y humillaciones. Lenguaje de siempre o nunca. Evita el contacto visual al hablar de culpa. Ansiedad y vergüenza elevadas.
Tareas entre sesiones:
Registro diario de obsesiones, compulsiones y nivel de ansiedad de cero a diez en formato ABC (activador, creencia, consecuencia). Anotar emociones como asco, culpa, miedo y vergüenza. Respiración consciente dos minutos diarios observando los pensamientos sin juzgarlos.
Desarrollo de la intervención:
Profundización en el TOC: obsesión, ansiedad, compulsión, alivio y refuerzo. Diferenciación entre pensamiento intrusivo y de deseo. Desde TCC se trabaja que pensar no es hacer. Desde ACT se introduce defusión cognitiva para observar los pensamientos como eventos mentales y no como realidades.
Desarrollo de la sesión:
Revisión de registros y emociones. Begoña expresa frases que evidencian culpa y responsabilidad. Ejercicio de repetición en voz alta de un pensamiento obsesivo durante un minuto para que pierda fuerza, provocando distanciamiento. Metáfora de la radio de la mente: la mente emite y ella decide si sintoniza o no.
Pensamientos:
Soy culpable si no limpio lo suficiente.
No quiero hacerle daño a nadie.
Creo que si no pienso en eso, algo malo pasará.
Observaciones clínicas:
Tensión corporal. Resistencia a aceptar que pensar no equivale a hacer. Alivio cuando usa la repetición absurda. Psicoeducación: tranquilidad ante los síntomas.
Tareas entre sesiones:
Practicar frases de defusión. Continuar registros con emociones asociadas.
Desarrollo de la intervención:
Entrenamiento básico en mindfulness. respiración consciente, cinco sentidos y body scan. Emociones como señales. Construcción de una jerarquía de exposición con SUDS de cero a cien. Análisis a nivel sistémico de cómo el TOC influye en la familia.
Desarrollo de la sesión:
Práctica de mindfulness de cinco minutos. Identificación de emociones: miedo, asco y culpa. Begoña jerarquiza estímulos: tocar bolígrafo veinte, tocar mando de televisión treinta, tocar mesa de consulta cuarenta, usar transporte público setenta, dar la mano a un desconocido noventa. En consulta se realiza la primera exposición leve: tocar bolígrafo y posponer el lavado mientras realiza respiración diafragmática.
Pensamientos:
No puedo tocarlo, me repugna.
Siento miedo cada vez que pienso en no lavarme las manos.
Me asqueo incluso con la idea de tocar algo contaminado.
Observaciones clínicas:
Incomodidad inicial al cerrar los ojos. Verbaliza no estoy a salvo si no veo. Ansiedad inicial ocho de diez que baja a seis de diez en diez minutos. Se sorprende al comprobar que la ansiedad disminuye sin compulsión.
Tareas entre sesiones:
Una práctica diaria de respiración consciente de cinco minutos. Imaginar ítems de la jerarquía. Realizar en casa una exposición visual y registrar ansiedad antes, durante y después.
Desarrollo de la intervención:
Terapia centrada en la compasión. Diálogo interno amable y escritura compasiva. ACT para aceptación emocional. Diálogo socrático sobre intención y pensamiento. Mindfulness del asco para observar sensaciones sin reaccionar.
Desarrollo de la sesión:
En consulta toca objetos y observa la ansiedad sin lavarse. Práctica de atención plena enfocada en respiración. Ejercicio de qué dirías a una amiga en tu situación y comienzo de carta compasiva en tercera persona.
Pensamientos:
Me siento sucia solo con pensar en no lavarme.
Creo que soy mala por pensar que no debería preocuparme.
Observaciones clínicas:
Ansiedad inicial ocho de diez que baja a cinco de diez en doce minutos. Llanto al usar una voz compasiva. Conexión con recuerdos de crítica.
Tareas entre sesiones:
Exposición diaria con objetos del inicio de la jerarquía con registro de ansiedad y observaciones. Escribir carta compasiva y leerla por la noche.
Desarrollo de la intervención:
Identificación de distorsiones cognitivas típicas en TOC: catastrofismo, pensamiento mágico, fusión pensamiento acción, responsabilidad excesiva y pensamiento todo o nada. Técnicas de flecha descendente, debate socrático, búsqueda de evidencias y tres pruebas en contra. Diferenciación entre culpa adaptativa por conducta y culpa aprendida asociada a pensamientos. Ampliación de la jerarquía incorporando ítems que provocan también vergüenza además de asco.
Desarrollo de la sesión:
Se examina la creencia si no limpio alguien enfermará y se discuten probabilidad real y evidencias. Revisión de la carta compasiva para disminuir la autocrítica.
Pensamientos:
Pienso que si no hago algo, pasará algo terrible.
Observaciones clínicas:
Perfeccionismo y autocrítica elevados. Empieza a aceptar que puede equivocarse sin catástrofe.
Tareas entre sesiones:
Escribir dos pensamientos obsesivos al día y redactar una respuesta alternativa más realista. Exposición a ítems de la jerarquía y registrar ansiedad. Mantener prácticas de compasión.