¿Sientes que desde lo que pasó ya no vuelves a estar del todo en calma?
¿Hay algo que ocurrió y notas que tu cuerpo sigue reaccionando como si el peligro siguiera ahí?
¿Te cuesta concentrarte, descansar o sentirte seguro/a incluso en situaciones normales?
¿Tu ansiedad se dispara con situaciones que antes podías manejar?
¿Quieres entender por qué tu mente y tu cuerpo siguen reaccionando así?
¿Te cuesta pasar página después de algo que viviste?
Un equipo de psicólogos expertos en Estrés Postraumático y trauma pueden ayudarte.
Nuestro compromiso es utilizar las técnicas y terapias más avanzadas para ayudar a las personas con Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) y trauma, ofreciendo una terapia individualizada, centrada en cada persona y adaptada a sus necesidades, con un enfoque eficaz y basado en la evidencia.
Si te han diagnosticado TEPT o crees que puedes estar sufriendo las consecuencias de una experiencia traumática, llámanos. En IPSIA Psicología podemos ayudarte con psicólogos expertos en trauma y Trastorno de Estrés Postraumático.
70€ POR SESIÓN
Evaluación del problema y tratamiento con psicólogos expertos en TEPT.
PRESENCIAL Y ONLINE
Sesiones individuales (o con algún familiar si es necesario).
Con las técnicas más eficaces como:
55 minutos por sesión.
100€ primera consulta
70€ siguientes consultas
En algunos casos es beneficioso tomar medicación para el tratamiento de los síntomas de Estrés Postraumático.
Nuestros psiquiatras tienen muchos años de experiencia y tienen el objetivo de solo dar medicación a las personas que realmente lo necesitan.
PRESENCIAL Y ONLINE
500€
POR 10 SESIONES
Realizamos QEEG y Neurofeedback.
QEEG (mapa cerebral)
Prueba que analiza la actividad de tu cerebro y nos dice qué áreas están funcionando de forma diferente produciendo algunos síntomas.
Neurofeedback
Es un entrenamiento en el que se observa cómo funciona tu actividad cerebral y aprendes a cómo regularla. En el TLP puede ayudar a manejar mejor las emociones, reducir la impulsividad y ganar estabilidad.
Podemos utilizar otras técnicas de neuromodulación como la Terapia Magnética Transcraneal que es útil en la disminución de síntomas.
Nuestros centros de psicología:
C/ Gran Vía 59, 7º centro
Metro: Plaza de España, Santo Domingo, Callao
C/ Paseo Eduardo Dato 13, Madrid
Metro: Rubén Darío, Iglesia
El Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) puede aparecer después de haber vivido o presenciado una experiencia muy impactante, amenazante o traumática. No siempre se manifiesta igual en todas las personas, pero suele incluir una combinación de síntomas emocionales, físicos, cognitivos y conductuales. Los síntomas suelen agruparse en cuatro grandes áreas: reexperimentación, evitación, alteraciones del estado de ánimo y de los pensamientos, e hipervigilancia o aumento de la activación.
1. Reexperimentación del trauma
La persona revive lo ocurrido de forma involuntaria, como si de algún modo el trauma siguiera presente. Esto puede aparecer en forma de recuerdos intrusivos, flashbacks, pesadillas, imágenes repetitivas o una intensa activación emocional y física al recordar lo sucedido. Algunas personas notan sudoración, temblores, opresión en el pecho, náuseas o una sensación repentina de peligro cuando algo les recuerda al trauma.
2. Evitación
Es frecuente intentar evitar todo aquello que recuerde lo ocurrido. La persona puede evitar hablar del tema, pensar en ello, acudir a ciertos lugares, ver a determinadas personas o enfrentarse a situaciones que activen el malestar. A corto plazo esto puede parecer una forma de protegerse, pero a largo plazo suele mantener el problema.
3. Cambios negativos en el estado de ánimo y en los pensamientos
El trauma también puede dejar una huella en la forma en que la persona se ve a sí misma, ve a los demás y entiende el mundo. Pueden aparecer culpa, vergüenza, sensación de desconexión emocional, dificultad para sentir afecto o alegría, pensamientos muy negativos, pérdida de interés por actividades antes importantes, problemas para recordar partes del trauma o sensación de extrañeza respecto a uno mismo o a los demás.
4. Hipervigilancia y activación
Muchas personas con estrés postraumático viven en estado de alerta constante. Pueden sobresaltarse con facilidad, sentirse “en guardia”, tener irritabilidad, dificultades para dormir, problemas de concentración, tensión corporal o una sensación continua de amenaza aunque objetivamente ya no exista peligro.
Otros síntomas frecuentes
Además de lo anterior, algunas personas presentan ansiedad intensa, bloqueos, llanto fácil, sensación de desconexión, dificultad para confiar, problemas en la relación de pareja, aislamiento social o un deterioro importante en su vida diaria, laboral o familiar. Cuando el trauma ha sido prolongado o repetido, pueden aparecer también problemas más marcados de regulación emocional, culpa profunda, vergüenza y dificultades para vincularse con otras personas.
¿Cuándo conviene pedir ayuda?
Conviene consultar con un profesional cuando estos síntomas duran más de un mes, generan mucho sufrimiento o afectan de forma significativa al sueño, al trabajo, a la vida social o a la capacidad de sentirse seguro/a y estable.
¿Has tenido algún acontecimiento traumático al que le ha seguido síntomas persistentes de ansiedad?
¿Has tenido algún acontecimiento traumático al que le ha seguido síntomas persistentes de ansiedad?
El trastorno por estrés postraumático o TEPT es un trastorno de ansiedad, caracterizado por síntomas intensos después de sufrir un acontecimiento traumático, que puede haber involucrado daño físico o ser amenazante física o psicológica o emocionalmente, por ejemplo una agresión o violencia, abuso físico, accidentes de tráfico, desastres naturales, etc.
El acontecimiento traumático es tan doloroso y amenazante que no hay posibilidad de elaboración y se manifiesta en el trastorno de estrés postraumático con síntomas graves, como son:
Además existe una evitación constante a todo lo que tenga que ver con el trauma, como las situaciones o lo que recuerde a este.
El TEPT no se manifiesta igual en todas las personas. Por eso, más que aplicar un protocolo rígido, diseñamos un plan de tratamiento individualizado que se adapta a tu historia, tus síntomas y tu ritmo. Somos psicólogos expertos en Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) y trauma, y nuestro objetivo es ayudarte a reducir los recuerdos intrusivos, la ansiedad, la evitación y el estado de alerta constante, para que puedas recuperar sensación de seguridad, estabilidad y control sobre tu vida. Te acompañamos con técnicas avanzadas como:
EMDR
Terapia Cognitivo-Conductual (TCC) centrada en trauma
ACT (Terapia de Aceptación y Compromiso)
Mindfulness clínico
Hipnosis clínica como complemento terapéutico, cuando está indicada
Neurofeedback, en los casos en los que puede ayudar a la regulación del sistema nervioso
Técnicas de regulación emocional y manejo de la activación fisiológica
Trabajo sobre recuerdos traumáticos, evitación, culpa, vergüenza e hipervigilancia
Coordinación psiquiátrica cuando es necesaria
Realizamos una evaluación clínica completa de la historia traumática, emocional y relacional de cada persona. Analizamos cómo comenzó el problema, qué síntomas aparecen, qué situaciones los activan y qué factores los están manteniendo en el presente.
Valoramos la intensidad del malestar, la presencia de recuerdos intrusivos, evitación, hipervigilancia, alteraciones del sueño, disociación y otras dificultades frecuentes asociadas al trauma, como ansiedad, depresión o somatización.
También diferenciamos el TEPT de otros cuadros con síntomas parecidos, como el trauma complejo, los trastornos disociativos, el duelo complicado o algunos problemas de ansiedad y estado de ánimo.
Con toda esta información elaboramos un mapa funcional del problema y definimos objetivos terapéuticos claros, individualizados y medibles. Cuando existe una situación de especial vulnerabilidad, establecemos además un plan de apoyo y seguridad desde el inicio del tratamiento.
2. Tratamiento psicológico del Trastorno de Estrés Postraumático
No trabajamos con un protocolo rígido ni con una sola técnica. En trauma y TEPT, cada persona necesita algo distinto según su historia, sus síntomas y el momento en el que se encuentra. Por eso diseñamos un tratamiento a medida, ajustando las herramientas terapéuticas a cada fase del proceso. Nuestro objetivo es ayudarte a reducir los recuerdos intrusivos, la ansiedad, la evitación y la hipervigilancia, para que puedas recuperar estabilidad emocional, sensación de seguridad y mayor control sobre tu vida.
Para ello utilizamos técnicas avanzadas y con respaldo científico como EMDR, Terapia Cognitivo-Conductual centrada en trauma, ACT, mindfulness clínico, hipnosis clínica como complemento cuando está indicada, neurofeedback en casos seleccionados, técnicas de regulación emocional y manejo de la activación fisiológica, además de coordinación psiquiátrica cuando es necesaria.
Es uno de los enfoques principales cuando hay Trastorno de Estrés Postraumático. Trabajamos sobre los recuerdos traumáticos, los pensamientos asociados al miedo, la culpa o la vergüenza, y las conductas de evitación que mantienen el problema. El objetivo es reducir la reexperimentación, la hipervigilancia y el malestar, y ayudar a que la persona recupere sensación de seguridad y control.
Indicamos EMDR cuando hay recuerdos traumáticos que siguen activándose con intensidad en el presente. Ayuda a reprocesar experiencias difíciles, disminuir la carga emocional asociada y favorecer una integración más adaptativa de lo vivido. Suele ser especialmente útil cuando hay imágenes intrusivas, flashbacks, pesadillas o disparadores muy claros.
En los casos en los que está indicado, trabajamos de forma gradual y controlada con recuerdos, sensaciones o situaciones evitadas relacionadas con el trauma. No se trata de revivir el dolor sin más, sino de ayudar al cerebro a procesar lo ocurrido y a dejar de reaccionar como si el peligro siguiera presente.
Lo utilizamos como herramienta complementaria para mejorar la conciencia corporal y emocional, disminuir la reactividad automática y aprender a relacionarse de otra manera con recuerdos, sensaciones y pensamientos difíciles. En trauma se utiliza con cuidado y adaptado a cada persona.
Puede ser útil cuando el trauma ha llevado a una vida muy limitada por la evitación, el miedo o la desconexión. Trabajamos aceptación, defusión cognitiva y acción guiada por valores para que la persona no siga organizando toda su vida alrededor del trauma.
Cuando el sistema nervioso está en alerta continua, es importante aprender a bajar activación. Entrenamos habilidades para manejar ansiedad, hipervigilancia, irritabilidad, bloqueo, sobresaltos y desregulación física y emocional. Esto ayuda a que la persona pueda afrontar el tratamiento con más estabilidad.
Puede utilizarse como complemento en algunos casos para favorecer relajación, regulación emocional, reducción de activación y trabajo con recursos internos. Nunca sustituye a las terapias basadas en la evidencia para trauma, sino que se integra dentro de un tratamiento más amplio cuando está indicada.
Reconocer qué activa el malestar: identificar situaciones, recuerdos, sensaciones corporales, emociones y pensamientos que disparan los síntomas, como recuerdos intrusivos, ansiedad, miedo, hipervigilancia, bloqueo o evitación.
Reducir la reexperimentación y la activación: aprender a manejar flashbacks, pesadillas, sobresaltos, tensión corporal y estado de alerta constante, utilizando técnicas de regulación emocional, grounding, respiración, mindfulness y otras estrategias adaptadas al trauma.
Disminuir la evitación: trabajar de forma gradual y segura aquellas situaciones, lugares, recuerdos o conversaciones que la persona evita porque le activan demasiado, ya que esa evitación suele mantener el problema a largo plazo.
Procesar la experiencia traumática: comprender cómo lo vivido sigue influyendo en el presente y trabajar terapéuticamente los recuerdos traumáticos para que pierdan intensidad y dejen de condicionar la vida diaria. Cuando está indicado, valoramos técnicas como EMDR u otros abordajes centrados en trauma.
Modificar creencias asociadas al trauma: abordar pensamientos frecuentes como culpa, vergüenza, indefensión, peligro constante o desconfianza, que pueden aparecer después de una experiencia traumática y dificultar la recuperación.
Comprender tu mapa funcional: entender la secuencia entre disparadores, activación corporal, emociones, pensamientos, conductas de evitación y consecuencias, para poder intervenir sobre ella de forma más eficaz.
Recuperar sensación de seguridad y control: ayudar a que la persona vuelva a sentirse más segura en su cuerpo, en sus relaciones y en su vida cotidiana, reduciendo la sensación de amenaza constante.
Mejorar el funcionamiento diario: trabajar para que el trauma interfiera cada vez menos en el sueño, el trabajo, la concentración, la vida social, la relación de pareja y el bienestar general.
Implicar al entorno cuando convenga: en algunos casos puede ser útil trabajar con la familia o la pareja para mejorar la comprensión del problema, reducir dinámicas que mantengan el malestar y favorecer una respuesta de apoyo adecuada.
Prevenir recaídas: enseñar a reconocer señales de alarma, identificar desencadenantes, aplicar estrategias de regulación y consolidar herramientas para mantener los avances a medio y largo plazo.
En las primeras sesiones empezarás a entender mejor qué te pasa y por qué te pasa. Con el tratamiento, muchas personas notan menos ansiedad, menos recuerdos intrusivos, menos evitación y una mayor sensación de estabilidad, seguridad y control. El cambio suele ser progresivo, medible y sostenible cuando las herramientas se integran en la vida diaria.
La Estimulación Magnética Transcraneal (EMT) es una técnica no invasiva que modula áreas cerebrales implicadas en algunos síntomas de la ansiedad y trauma:
En los casos necesarios se valora atención con nuestros psiquiatras que ayudarán a que el proceso sea más fácil.
El psiquiatra puede ayudar a recomendar medicación pero también para reducirla y/o quitarla en los casos que se considere adecuado. Su función es evaluar, prescribir y ajustar la medicación y coordinarse con el equipo de psicología para acelerar y consolidar la mejoría.
La investigación científica respalda el uso del Mindfulness en TEPT y trauma, mostrando mejoras en la activación, atención, autocontrol y reducción de la impulsividad. Además, puede ser un complemento eficaz al trabajo individual, reforzando la constancia y la práctica diaria.
Utilizamos técnicas de neurociencia con una gran eficacia en cambiar los patrones neuronales.
Realizamos mapeos cerebrales (QEEG) para conocer los indicadores neuronales de la persona asociada al TEPT y con Neurofeedback la persona aprende a autorregular esos patrones cerebrales en tiempo real.
El TEPT se puede tratar de forma eficaz y muchas personas mejoran de manera muy significativa. En muchos casos, los síntomas disminuyen mucho o incluso dejan de interferir en la vida diaria. El objetivo del tratamiento es que el trauma deje de condicionar tu presente, reducir la ansiedad, los recuerdos intrusivos, la evitación y la hipervigilancia, y ayudarte a recuperar sensación de seguridad y control.
El TEPT puede afectar al sueño, la concentración, el trabajo, la relación de pareja, la vida social y la capacidad de disfrutar. Es frecuente que aparezcan recuerdos intrusivos, pesadillas, miedo, irritabilidad, sobresaltos, tensión constante, evitación de lugares o situaciones y sensación de estar siempre en alerta. Muchas personas sienten que, aunque el peligro ya pasó, su cuerpo y su mente siguen reaccionando como si siguiera presente.
Las terapias con mayor respaldo científico para el TEPT son los tratamientos psicológicos centrados en trauma, especialmente la Terapia Cognitivo-Conductual centrada en trauma y el EMDR. En función del caso, también pueden integrarse técnicas de regulación emocional, exposición terapéutica, mindfulness clínico, ACT o neurofeedback como complemento. Lo más importante es hacer una evaluación adecuada y diseñar un tratamiento adaptado a cada persona.
No siempre. Muchas personas mejoran con tratamiento psicológico sin necesidad de medicación. En algunos casos, cuando hay ansiedad intensa, insomnio, depresión asociada o un nivel de malestar muy alto, puede ser útil valorar apoyo psiquiátrico. Si hace falta, trabajamos de forma coordinada con psiquiatría, pero la base del tratamiento del TEPT suele ser la psicoterapia especializada.
Depende de cada persona, del tipo de trauma, del tiempo que lleven los síntomas y de si existen otras dificultades asociadas. Algunas personas empiezan a notar alivio en las primeras sesiones al entender mejor lo que les pasa y aprender herramientas de regulación. En otros casos, especialmente cuando hay trauma complejo o varias experiencias traumáticas, el proceso puede ser más largo. Lo importante es que el tratamiento avance de forma segura, progresiva y adaptada al ritmo de cada persona.
En algunos casos, la familia o la pareja pueden tener un papel importante. A veces ayuda que entiendan mejor qué es el TEPT, cómo afecta y qué cosas pueden facilitar la recuperación. Cuando conviene, ofrecemos pautas para mejorar el apoyo, reducir malentendidos y evitar dinámicas que refuercen la evitación o el malestar. No siempre es necesario incluir al entorno, pero puede ser útil en determinadas situaciones.
Sí, en muchos casos la terapia online para TEPT puede ser eficaz. Lo importante es que haya una buena evaluación inicial, que la persona disponga de un espacio seguro para hacer las sesiones y que el tratamiento esté bien adaptado al formato online. Hay personas que prefieren presencial y otras que se sienten más cómodas empezando desde casa. Valoramos cada caso para recomendar la opción más adecuada.
El TEPT puede mantenerse en el tiempo e incluso complicarse si no se trata. La evitación, la hipervigilancia, el insomnio, la ansiedad y los recuerdos intrusivos pueden cronificarse y afectar cada vez más al funcionamiento diario. Además, a veces aparecen problemas asociados como depresión, aislamiento, consumo de sustancias, dificultades de pareja o bloqueo vital. Pedir ayuda cuanto antes suele facilitar la recuperación.
Porque no todo malestar después de una experiencia dura se trabaja igual. Un centro especializado puede ayudarte a entender si realmente hay un TEPT, trauma complejo u otro problema relacionado, y ofrecerte un tratamiento basado en la evidencia y adaptado a tu caso. La experiencia clínica en trauma es importante para intervenir con seguridad, respetar el ritmo de la persona y elegir las herramientas más adecuadas en cada fase del proceso.
Sí. Siempre que sea posible, intentamos que puedas realizar el tratamiento con el profesional que mejor encaje contigo y con tu problema. La alianza terapéutica es muy importante en el trabajo con trauma, por eso cuidamos que te sientas comprendido, seguro y acompañado durante el proceso.
Nuestros centros de psicología:
C/ Gran Vía 59, 7º centro
Metro: Plaza de España, Santo Domingo, Callao
C/ Paseo Eduardo Dato 13, Madrid
Metro: Rubén Darío, Iglesia
Lo primero es iniciar psicoterapia con un psicólogo experto en TRAUMA. El psicólogo coordina el plan, y deriva a psiquiatría (medicación) y a neuromodulación (Neurofeedback/EMT) cuando aporta valor.
Si, podemos ofrecerte una psicóloga experta en trauma.
Sabemos que la confianza es muy importante en este proceso, por lo que si sientes que el psicólogo no te está ayudando o no confías lo suficiente en él o ella, nosotros te invitamos a una sesión con otro psicólogo para que lo conozcas y veas otras opciones.
Psicología: habitualmente semanal al inicio; después quincenal/mensual.
EMT: 5 sesiones/semana durante 3–6 semanas (con posibles refuerzos).
Neurofeedback: 2–3 sesiones/semana, 20–30 sesiones.
Psiquiatría (si procede): revisiones mensuales o según respuesta.
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U.S. Department of Veterans Affairs & Department of Defense. (2023). VA/DoD Clinical Practice Guideline for the Management of Posttraumatic Stress Disorder and Acute Stress Disorder. Washington, DC: Veterans Health Administration and Department of Defense.
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Aquí conviene ser prudente: la evidencia específica para TEPT es bastante más preliminar, con estudios pequeños, ensayos adjunctivos y casos clínicos; no aparece como tratamiento recomendado en las grandes guías.
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La evidencia de rTMS para TEPT es prometedora pero inconsistente: hay metaanálisis recientes favorables y otros más cautos, y las guías no la colocan al nivel de las psicoterapias centradas en trauma.
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“Llegué a terapia con mucha ansiedad, pesadillas y una sensación constante de estar en alerta. Me costaba dormir, concentrarme y sentirme tranquila incluso en situaciones normales. Empezar el tratamiento me ayudó a entender que no estaba ‘exagerando’, sino que mi cuerpo seguía reaccionando al trauma. Poco a poco fui recuperando calma, seguridad y más control sobre mi vida.”
Alejandro 40 años“Durante mucho tiempo intenté no pensar en lo que había pasado, pero cuanto más lo evitaba, peor me encontraba. Tenía recuerdos intrusivos, miedo y mucha tensión. En IPSIA me sentí comprendida desde el principio. El tratamiento me ayudó a procesar lo ocurrido sin sentirme forzada y a dejar de vivir como si el peligro siguiera presente.”
Silvia 46 años“Lo que más valoro es que adaptaron la terapia a mi caso y a mi ritmo. No sentí presión ni juicios, y eso fue clave para poder avanzar. Empecé con mucha hipervigilancia, irritabilidad y bloqueo emocional, y con el tiempo fui notando cambios reales: duermo mejor, me sobresalto menos y vuelvo a hacer cosas que antes evitaba.”
Gonzalo 25 años“Después de una experiencia traumática me sentía desconectado de mí mismo y de los demás. Había cambiado mucho y no sabía cómo salir de ahí. La terapia me ayudó a entender mis síntomas, reducir la ansiedad y dejar de culparme por lo que había vivido. Ha sido un proceso importante para recuperar estabilidad y volver a sentirme yo.”
Estefanía 54 años“Tenía miedo de empezar terapia porque pensaba que iba a remover demasiado, pero fue justo al revés. Me explicaron muy bien el proceso y en todo momento sentí que trabajábamos con seguridad. Gracias al tratamiento he reducido los recuerdos intrusivos, las pesadillas y la evitación. Ahora siento mucha más calma y confianza en que puedo seguir avanzando.”
Paula 48 añosC/ Gran Vía 59, 7º centro
Metro: Plaza de España, Santo Domingo, Callao
C/ Paseo Eduardo Dato 13, Madrid
Metro: Rubén Darío, Iglesia